Barones afines a Santamaría acusan a Casado de dar "munición" a Ciudadanos

Garrido y García-Escudero se hacen la foto con Santamaría en Coslada. Casado, sin Moreno pero con Oña en Málaga, defiende el sistema de doble vuelta. 

P. Montesinos

El PP vive una situación inédita, convulsa, que trae de cabeza a buena parte de sus líderes. Ha sido un nuevo fin de semana de llamadas, de nervios, de bastantes presiones. Algunos barones, próximos a Soraya Sáenz de Santamaría, acusaron a Pablo Casado de llevar a la formación al borde del abismo por no aceptar la candidatura de consenso. "Está tensionando hasta el límite al partido", en palabras de un líder autonómico. "Criticando las políticas de Soraya, ataca también a Rajoy, y eso nos hace daño a todos", remató.

Juan Manuel Moreno, Asier Antona, Biel Company o Isabel Bonig reclamaron en las últimas horas a Casado que ceda y se siente a negociar con Santamaría, la ganadora de la primera vuelta, en aras del consenso. Este mismo domingo, Ángel Garrido, muy próximo a María Dolores de Cospedal, se hizo la foto con la exvicepresidenta en Coslada después de no acompañar al diputado por Ávila el día anterior. Al acto también acudieron Pío García-Escudero y buena parte del Gobierno autonómico.

"Lo que tenemos que hacer en el PP es dejar de hablar de nosotros y hablar de España. Eso lo dijo Rajoy el día de su despedida. Yo te pido, Soraya, y a Pablo también se lo voy a pedir, que lo hagáis", enfatizó Garrido, que públicamente no se decantó por ninguno de los dos. Si bien, su relación con Casado se deterioró en los últimos días a consecuencia de la tensión de la campaña. "Gane quien gane yo estaré el día siguiente para decir que aquí está el PP de Madrid, para empezar a hacer oposición", añadió García-Escudero, que calificó de "muy valiosa" a Santamaría.

Barones consultados por este diario, más afines a Santamaría, fueron muy duros con Casado. Y la presión irá a más en los próximos días. "Siempre reclaman un debate aquellos que saben que van perdiendo, que van por detrás", destacó un líder regional, que auguró que el cara a cara "puede provocar más división" a tenor de la tensión política de los últimos días. La propia exvicepresidenta, que aceptó a regañadientes el envite, recordó que lo que ella quiere es sentarse con Casado para buscar un acuerdo. También con Cospedal, que guarda silencio desde el jueves por la noche.

Fueron varios los dirigentes populares que en privado se quejaron de que Casado "está haciendo el trabajo a Ciudadanos" con sus críticas, por ejemplo a la política del Ejecutivo de Rajoy en Cataluña. "Está haciendo daño al PP, luego eso lo usarán nuestros adversarios contra nosotros", remataron. "Pablo está muy escorado a la derecha, muy radicalizado, este es un partido muy grande", llegó a afirmar un presidente autonómico, para a renglón seguido mentar a José María Aznar y Esperanza Aguirre. "Irá de más a menos y Soraya de menos a más", pronosticó.

Públicamente, Santamaría no entró en el cuerpo a cuerpo con Casado, aunque una y otra vez insistió en la necesidad de unidad. "No podemos irnos a los vestuarios a amañar los resultados, hay que salir a la segunda parte al campo", le contestó él desde Fuengirola, en compañía de Esperanza Oña. "Creo que los compromisarios tienen derecho a decidir", enfatizó, después de que su candidatura asegurara el viernes que le salen los números.

Moreno no le acompañó en su paso por la Costa del Sol. Tampoco Francisco de la Torre, que estaba de viaje. "La neutralidad en Andalucía no ha existido", constató. Y habló de esa tierra. "No podemos ser el socialismo de derechas en Andalucía sino el PP, el que transforme la sociedad, el que deje claro que cuando gobernamos la gente ya no cambia, la gente nos prefiere porque hacemos las cosas mejor y creamos empleo", afirmó. Pidió enarbolar de nuevo "principios y valores".

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