Cifuentes no se va, Rajoy calla y el PP se rompe entre defensores y detractores

“Tengo el apoyo de mi partido y de mi presidente, lo tengo indudablemente”, asegura Cifuentes. Cospedal sale de nuevo en su defensa.

P. Montesinos

Cristina Cifuentes tiene la intención de llegar hasta el final. No piensa tirar la toalla. Si tiene que perder su sillón en la Puerta del Sol y marcharse a la oposición, así será. "No hay motivo objetivo para la dimisión", aseguró, después de dirigirse a la Universidad para renunciar a su máster. Sólo dará un paso atrás si Mariano Rajoy se lo exige. Y eso no ha ocurrido todavía. "Tengo el apoyo de mi partido y de mi presidente, lo tengo indudablemente", enfatizó.

El PP volvió a romperse. La brecha es ya enorme. "Su carta está muy bien fundamentada y es muy explicativa de todo lo ocurrido", afirmó María Dolores de Cospedal en los pasillos del Congreso. De nuevo, alto y claro, quiso dejar claro que sigue apoyando a su aliada y amiga. Como Cifuentes, está indignada con el rector de la URJC. Parte del PP de de Madrid y algunos barones consultados por este diario se alinearon con ella. "Ciudadanos no nos puede ganar, hay que resistir", expusieron.

En Génova se revolvieron. Tal y como avanzó este diario, fuentes de la dirección nacional vieron en la misiva de Cifuentes "un gesto de debilidad". "No le quedaba más remedio, sabe que lo tiene muy difícil", aseguraron. La impresión de este sector del partido es que la crisis acabará de la peor forma posible. "Los cielos no se abrirán hoy", expuso gráficamente un alto cargo de la formación. "El problema de fondo es que no lo hizo bien", remató.

En declaraciones a los periodistas, Javier Maroto consideró "un acierto" el paso dado por la presidenta de la Comunidad. Pero a renglón seguido proclamó: "Todos los políticos que mientan o roben se tienen que ir a casa y pagar la pena por ello. Todos sin excepción, sean de mi sigla o de otra". Le preguntaron a Cifuentes por esas palabras, pero no quiso entrar "en polémicas".

Rajoy y Cifuentes no coinciden públicamente desde la convención nacional de Sevilla. Pero las fuentes consultadas sugieren que sí existe una interlocución fluida. En su comparecencia, ella no quiso confirmarlo, pero dejó bien claro que cuenta con su respaldo. Con quien ya no habla desde hace días es con Fernando Martínez-Maillo, el coordinador general, con el que cada vez está más distanciado. "Pero Maillo es también Rajoy", no se cansaron de recordar las fuentes consultadas. El jefe del Ejecutivo, que este martes participó en un congreso con empresarios, evitó referirse al caso y se centró en la economía.

Cifuentes presiona a Ciudadanos

Así las cosas, a estas alturas, lo único claro es que Rajoy sigue sosteniendo a Cifuentes para alivio de algunos y frustración de otros. La duda estriba en si cambiará de opinión en vísperas de la moción de censura, antes de que sea demasiado tarde y el PSOE, con el apoyo de Ciudadanos y Podemos, se haga con el control de la Comunidad. "Será Ciudadanos el que tendrá que explicar por qué rompe el acuerdo de investidura. Está actuando de forma irresponsable", declaró Cifuentes, manteniendo el pulso.

La líder madrileña aseguró que seguirá trabajando "hasta el último día, sea el que sea". "A mí me gustaría que sea hasta el final de la legislatura", añadió. Antes de entrar en la cuestión del máster, estuvo desgranando las medidas aprobadas por el Consejo de Gobierno, que ella misma presidió. "No hay parálisis", enfatizó. Mientras, el partido a nivel nacional, un día más, se mostró incapaz de recuperar la iniciativa política.

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