Pinchazo separatista: ni Maidan ni primavera árabe, sólo cacerolas

Los separatistas encajan el encarcelamiento de parte del gobierno catalán como una ventaja electoral; llamamientos a votar y a una huelga general.

Pablo Planas (Barcelona)

"¡Huelga general!". Ese fue el grito más repetido en la concentración separatista ante el Parlament catalán. El encarcelamiento de Oriol Junqueras y los consejeros que no se fugaron a Bruselas con Puigdemont causa estupor, indignación y rabia en el círculo separatista, pero no altera las estrategias de sus partidos y plataformas. Lo primero que han dejado claro dirigentes como Marta Pascal (PDeCAT) o Marta Rovira (ERC) es que concurrirán a las elecciones del 21 de diciembre.

El compromiso con los "comicios ilegítimos de Rajoy" de las compungidas políticas cuadra con la actitud de la defensa jurídica de los exmiembros del último gobierno autonómico que han comparecido en la Audiencia Nacional. Los letrados han hecho todo lo posible para satisfacer a sus clientes. Han presentado tarde la petición de aplazamiento y sus patrocinados se han negado a responder a los fiscales. El auto de prisión incondicional de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela constata que "tampoco puede olvidarse el poder adquisitivo de los querellados que les permite abandonar fácilmente el territorio español y subsistir en el extranjero. En este punto, basta recordar el hecho de que algunos querellados ya se han desplazado a otros países eludiendo las responsabilidades penales en las que pueden haber incurrido".

Puigdemont los ha sentenciado. La táctica defensiva de los consejeros era una invitación a la adopción de la medida cautelar de la prisión provisional. Es parte de la campaña electoral, su fundamento. El auto de la juez Lamela da cuenta de la chapucera gestión de los letrados, su desempeño a todas luces negligente. Ni siquiera han intentado retrasar las declaraciones, como los abogados de Carme Forcadell y el resto de los componentes separatistas de la Mesa del "Parlament", cuyos razonamientos han propiciado el aplazamiento de las tomas de declaración.

Mensaje del fugitivo

El contraste entre los abogados de unos y otros y sus consecuencias fragmentan la estrategia separatista. Puigdemont exige la liberación inmediata de sus exconsejeros. Mensaje desde Bruselas. En una pared, un cuadro abstracto. A la izquierda del expresidente catalán, una lámpara de mesa. Parece la habitación de un hotel. No hay banderas. Exige la intervención europea y tuitea la foto de una manifestación en la que se pide la libertad de los consejeros. "Es un grave error, un atentado contra la democracia", perora. Ocho mil personas, según TV3, han salido a la calle en Gerona, cuyo ayuntamiento luce crespones negros. La ciudad está en fiestas. El consistorio ha suspendido la verbena.

En Barcelona, miles de personas se han concentrado en el Parlament. Todos los oradores insisten en la huelga general. Tienen tres días para calibrar fuerzas. Las protestas de este jueves están por debajo de las expectativas creadas durante años. Agitación en las redes sociales. El popular programa humorístico de TV3 Polònia ha trinado que no hay programa, que sus guionistas e imitadores no tienen ganas de reír. Es la gran sorpresa. El espacio que cada jueves del proceso separatista era la referencia "informativa" de los partidos separatistas cancela su emisión por primera vez en su historia.

La próxima semana se preparará una gran manifestación para exigir la liberación de los "presos políticos". Jordi Sànchez y Jordi Cuixart llevan 18 días en la prisión de Soto del Real. No hay Maidan ni primavera árabe. Sólo llamadas al voto, a "reventar" las urnas del 21-D. La alcaldesa Ada Colau arrastra a los "comunes" a un "frente popular" y "reconoce" al "Govern legítimo". Confluye con Albano Dante Fachín, el dirigente podemita de Cataluña que discrepa con Pablo Iglesias.

Temblores socialistas

El alcalde socialista de Tarrasa, Jordi Ballart, ha presentado su dimisión y abandona el partido. Nuria Marín, la alcaldesa del Hospitalet de Llobregat, número dos del PSC, lamenta el encarcelamiento de la exconsejera de Gobernación, Meritxell Borràs, de quien dice que no se merece la cárcel. José Montilla lamenta la prisión de los exconsejeros "desde el acatamiento a la justicia". El separatismo presiona a los socialistas y corta carreteras. Desconcierto. Se lo esperaban pero no se lo creen.

Anhelan que Puigdemont retorne inmediatamente a España y afronte su destino judicial. Santi Vila, el que dimitió 24 horas antes de la declaración de independencia, ya no será candidato del PDeCAT. Puede abandonar la cárcel este viernes si abona en depósito 50.000 euros. Los demás restan a expensas de que el Tribunal Supremo asuma el expediente y se incline por sustituir la rebelión por conspiración para la rebelión.

Las autoridades belgas han emitido señales evidentes de que satisfarán las demandas judiciales españolas. Puigdemont y cuatro consejeros permanecen atrincherados en Bruselas. Este viernes se cursará la "euroorden" de detención. El auto de la juez Lamela subraya las declaraciones del expresidente autonómico sobre el papel de los alcaldes de cara al referéndum del 1-O: "Miradles a los ojos y que os digan si os dejarán votar o no. Vosotros les pagáis y ellos os tienen que rendir cuentas".

Los diecinueve folios del auto abundan en declaraciones respecto a las pretensiones de los separatistas y su uso de la fuerza. Se alude a unas declaraciones de Joaquim Forn el 11 de octubre, cuando todavía era el jefe político de los Mossos, respecto a un hipotético enfrentamiento entre cuerpos policiales: "Si hay buena voluntad y se acepta la nueva realidad política, no habrá ninguna colisión entre policías". El texto judicial recoge otra declaración de Forn previa al referéndum: "Los Mossos cumplirán la ley y permitirán votar el 1-O".

Si la fuga de Puigdemont ha prejuzgado la prisión provisional de sus exconsejeros por el riesgo obvio de escapada, las declaraciones de Forn sustentan la acusación judicial de pasividad de los Mossos. Forn ha echado a los caballos al jefe Josep Lluís Trapero.

Concierto de cacerola a las diez de la noche. Los manifestantes ya se han disuelto, pero el concierto de percusión es impresionante. Quince minutos de máxima tensión. "Reventar" las urnas es la consigna nacionalista. En el frente separatista hay dudas sobre la conveniencia de la huelga, pero se suda optimismo después de los quince minutos de cacerolada. Sólo falta la guinda de una comparecencia de Puigdemont ante la justicia española.

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