El PSOE y Ciudadanos también descartan la mediación trampa de Puigdemont e Iglesias

Pablo Iglesias se queda sin apoyos para su mediación sobre el desafío separatista. El PSOE, la Iglesia y Ciudadanos ya le han dicho que no.

LD/ Agencias

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha descartado este jueves las mediaciones propuestas para tratar de resolver el conflicto catalán tanto por el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, como por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, con el apoyo de los partidos nacionalistas.

"No veo la necesidad de que haya ninguna mediación", ha dicho Ábalos en una entrevista en RNE, en la que ha subrayado que "la mediación la tienen que ejercer en su conjunto las fuerzas políticas votadas por la ciudadanía".

En su opinión, no tiene ningún sentido introducir a la Iglesia, como plantea el líder de Podemos, ni cualquier otro elemento fuera del espacio político, puesto que al final se acabaría discutiendo sobre la validez del propio mediador.

"No nos perdamos ahí, son elementos que se introducen y que no ayudan", ha pedido el dirigente socialista, que ha incidido en que en estos momentos no se dan las condiciones para dialogar con "alguien que se ha instalado en la ilegalidad".

Por eso, ha vuelto a pedir a Puigdemont que se desconvoque el pleno del parlamento catalán previsto para el próximo lunes en el que se prevé la declaración de independencia. "No se puede apelar al diálogo y al mismo tiempo estar manteniendo el desafío, que en este caso más inmediato es la convocatoria de Parlament para el lunes", ha advertido.

El secretario de Organización del PSOE ha reiterado además su apoyo al Gobierno y ha insistido en que cualquier decisión hay que tomarla en el marco escrupuloso de la ley, pero siempre con mesura y proporcionalidad para evitar "daños colaterales" como los producidos en la jornada del 1 de octubre por las cargas policiales.

Unos daños de los que ha responsabilizado a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, así como de la mala gestión política del conflicto. "No es un tema de la intervención policial exclusivamente, sino también de la información previa y de su propio cometido en el Gobierno, porque era la encargada de la relación con Cataluña", ha recalcado.

Ábalos ha justificado así la reprobación a la vicepresidenta que el PSOE planteará en el Congreso aún sin fecha, porque para el pleno de la próxima semana no dispone de cupo parlamentario.

Y, frente al "empeño" de algunos dirigentes del PP de que el PSOE se subordine al Gobierno, ha señalado que no se puede olvidar que defender al Estado de derecho también supone exigir al Ejecutivo responsabilidades por su gestión que, ha insistido, en este caso ha sido "torpe" y ha puesto en cuestión la fortaleza del Estado y la imagen exterior de España.

Rivera rechaza una mediación

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha dicho este jueves que si la mediación en Cataluña es para convencer al presidente de la Generalidad de que no incumpla la ley, le parece bien, pero que lo que rechaza es un "chantaje" en el que el dirigente autonómico amenace con agitar la calle si no se satisfacen sus demandas.

"Una cosa es intentar convencer a Puigdemont de que pare el golpe", y en ese caso "yo también medio", y "otra cosa es mediar con el que da el golpe", ha declarado en una entrevista en Telecinco recogida por Europa Press.

"Lo que no voy a aceptar es el chantaje de: O ustedes me dan lo que yo quiero, o doy el golpe, el lunes tienen un millón y medio de personas en la calle y me voy a buscar apoyos internacionales", ha señalado, convencido de que la semana que viene el Parlamento catalán aprobará una declaración unilateral de independencia.

A su juicio, esta segunda opción "no se puede aceptar en un país democrático". En cuanto a los nombres que se barajan como posibles mediadores, ha indicado que algunos de ellos tienen "parte de la culpa" de la situación actual en Cataluña.

En este sentido, ha apuntado que no se puede "prometer Estatutos (de Autonomía) inconstitucionales" o "no hacer nada" frente al nacionalismo cuando gobiernas, y de esto último ha responsabilizado tanto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como a su predecesor socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

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