El Gobierno permite el referéndum ilegal: Puigdemont y Junqueras votan sin ser detenidos

Ni la Policía, ni la Guardia Civil, ni los Mossos, han impedido las votaciones masivas.

LD/Agencias

Ni Policía Nacional, ni Guardia Civil, ni Mozos de Escuadra han cumplido la orden del juez de impedir el referéndum ilegal en Cataluña. Pese a que se han cerrado algunos colegios y retirado algunas urnas, el 73% de las mesas están funcionando con tranquilidad, según el portavoz de la Generalidad, Jordi Turull. Se han producido algunas cargas policiales, escasas y sin heridos.

Lo más significativo es que los cabecillas del golpe de Estado, el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, y el vicepresidente, Oriol Junqueras, han votado con total tranquilidad burlando la ley sin ser detenidos. También han votado la presidenta del Parlament y Artur Mas sin consecuencias legales.

El sistema informático que soporta el censo con el que la Generalidad quiere hacer el referéndum ilegal está caído y los miembros de las mesas trabajan de forma manual para recoger los datos de las personas que se acercan a las mesas a votar, según aseguran miembros de algunos colegios electorales.

La Guardia Civil y la Policía está requisando urnas en los colegios electorales después de que los Mossos incumplieran el mandato del mayor Trapero de precintar los colegios electorales antes de las seis de la mañana.

El Ministerio del Interior ha confirmado a las 11:00 horas que el censo universal al que ha recurrido la Generalidad para tratar de burlar la acción judicial para impedir el referéndum había sido "desactivado" por la Guardia Civil. "Ahora mismo una misma persona puede votar varias veces en distintos colegios", ha asegurado. "Con censo caído, cualquier voto, independientemente de procedencia o lugar de residencia de la persona, sería también aceptado", ha señalado Interior en su cuenta de Twitter.

La intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil ha provocado momentos de tensión con los manifestantes independentistas ante las puertas de varios centros electorales, donde los agentes han retirado por la fuerza a algunas personas.

Ante esta situación, el Ministerio de Interior ha apelado a la tranquilidad en las calles y ha pedido colaboración y respeto en los colegios para que las fuerzas de seguridad puedan cumplir con la orden judicial de impedir la celebración del referéndum de forma pacífica.

Cuarenta y cinco minutos antes del comienzo de la votación, prevista para las 9.00 horas, el consejero de la Presidencia, Jordi Turrull, ha anunciado las nuevas instrucciones para participar en la consulta, que permiten a los 5,3 millones de catalanes llamados a las urnas votar en cualquier punto electoral, incluso aunque sea sin sobres y con papeletas imprimidas en casa.

Posteriormente, el Gobierno ha asegurado que las fuerzas de seguridad ya han bloqueado el sistema informático anunciado a primera hora de la mañana por Turull.

El Ejecutivo ha dado por "desbaratado" el referéndum ilegal y ha señalado que lo que se está viviendo hoy en Cataluña es una jornada de "bochorno electoral", pero la realidad es que la gente ha podido votar.

Frente a las acusaciones de organizaciones sociales como la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium, que han criticado la "violencia del Estado" en el desmantelamiento de las votaciones, el Ministerio del Interior ha defendido la actuación "absolutamente profesional y templada" que están realizando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para impedir el referéndum. Tanto, que no lo han impedido.

El pabellón deportivo de Sant Julià de Ramis (Girona), donde tenía previsto votar el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, ha sido uno de los escenarios más problemáticos en estas primeras horas. Medio centenar de policías y guardias civiles han entrado hacia las 9:15 horas en el pabellón para requisar las urnas y el material para votar.

Más de un centenar de personas que estaban concentradas en el exterior del pabellón han intentado impedir entrar en el colegio, momento en que los agentes han intervenido y varios de los concentrados han caído al suelo. Puigdemont ha decidido finalmente no acudir al colegio electoral de Sant Julià de Ramis, donde está empadronado, y ha ido a votar a Cornellà de Terri, a una quincena de kilómetros de Gerona.

A continuación