Así funciona un ayuntamiento separatista: subvenciones sin control para la causa

La Sindicatura de Cuentas catalana detecta decenas de irregularidades en Vilanova i la Geltrú, cuya alcaldesa preside la independentista AMI.

Pablo Planas (Barcelona)

La convergente Neus Lloveras es la alcaldesa de Vilanova i la Geltrú desde 2011 y presidenta de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) desde abril del pasado año. Entusiasta del proceso y una de las dirigentes separatistas con más proyección en las iniciativas "cívicas" por el referéndum, Neus Lloveras destaca también por su peculiar manera de gestionar el ayuntamiento.

La semana pasada cobró cierta notoriedad al trascender que requisó una bandera de España al concejal de Ciudadanos y había dado órdenes a la policía local para que la "custodien" hasta nueva orden. Una cacicada tras la que hay una forma de hacer y deshacer muy particular, según ha revelado un informe de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña.

El análisis de los gastos por transferencia del ejercicio 2015 arroja un balance demoledor de subvenciones a discreción, sin efecto ni objeto, sin plazos de presentación de proyecto, sin proyectos, sin memorias justificativas. El informe emitido por la Sindicatura apunta "defectos formales que afectaban al reflejo presupuestario de las subvenciones nominativas. En tres subvenciones otorgadas faltaba la justificación; no se publicaron las subvenciones excepcionales y en algunos casos no se justificaba el carácter singular de la subvención; las convocatorias anuales de subvención no reunían todos los elementos esenciales y necesarios para el procedimiento de concesión de las ayudas".

El pago a la AMI

La nota también constata que "la aportación a la Asociación de Municipios por la Independencia, a la que se transfirieron 4.950 euros como cuota en 2015 se registró en el capítulo 2 de gasto. Esta transferencia debiera constar el capítulo 4 de transferencias".

Un defecto de forma menor, entre otras razones porque Lloveras no cumple ni sus propias ordenanzas cuando lo cree conveniente. Así, la Sindicatura revela que "de acuerdo con la ordenanza que regula la concesión de subvenciones, las subvenciones previstas nominativamente en el presupuesto municipal deben de incluir el nombre del beneficiario, el objeto de la subvención y su cuantía. No obstante, en el presupuesto de gastos no constaba el objeto de la subvención. Además, en algunos casos el beneficiario no coincidía con el nombre del perceptor final".

Sobre un presupuesto de 69.448.785,19 euros, el consistorio destina 9.386.372,73 a transferencias relativas a subvenciones a organismos autónomos, entidades y asociaciones sin ánimo de lucro. También se incluyen aportaciones municipales a clubes deportivos y a sus propias empresas. La Sindicatura, el Tribunal de Cuentas autonómico, ha puesto la lupa sobre tres partidas en las que a su juicio el ayuntamiento debería instar la devolución de los importes. La asociación Can Pistraus, entidad "cultural y festiva" recibió aquel curso 4.000 euros sin memoria de la actuación realizada ni facturas justificativas del gasto en el expediente. La asociación "Tres Tombs" recibió por la misma vía directa 25.000 euros sin memoria, facturas ni justificación alguna en el expediente de concesión. También penden de un hilo los 41.000 euros entregados al Consejo Deportivo de El Garraf, que aporta facturas pero no memoria de actuación.

También censura el organismo que "por lo que respecta al Consorcio para la Normalización Lingüística (75.000 euros), no se ha podido verificar cómo se calculaba el importe de la aportación el Ayuntamiento". La Sindicatura no pone en tela de juicio, en cambio, los 65.000 euros otorgados a la entidad que organiza el carnaval, ni los 2.000 que recibió la curiosa entidad Desperta!, cuya función es la de divulgar el rico acervo tradicional de los "países catalanes". A modo de ejemplo, la Fundación Josep Comaposada de la UGT obtuvo 4.350 euros en el reparto de 2015; seis mil euros fueron a parar a las arcas de la Asociación de Empresarios del Garraf, dinero que la Sindicatura no sabe a qué se destinó; y la Asociación de Médicos Peruanos de Barcelona fue beneficiada con 3.582 euros.

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