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Rita Maestre: "El torso desnudo no tiene por qué ser una cosa ofensiva"

La portavoz de Ahora Madrid ha sostenido que el asalto a la capilla fue una actuación "legítima" y "pacífica".

Olivia Moya

Pasadas las diez de la mañana, entraba en la sala la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, junto a Héctor Meleiro, también militante de Podemos y también acusado por un delito de ofensa de los sentimientos religiosos al asaltar la capilla católica del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense el 10 de marzo de 2011.

En tono serio, pausado y, por momentos, tembloroso, Maestre reconoció esta vez que estuvo entre el grupo de mujeres que una vez dentro de la capilla rodeó el altar, se quitó la camiseta y se quedó en sujetador.

Rita Maestre sostuvo ante el juez que no sabía que este acto estaba organizado. Simplemente al salir de clase y dirigirse a la cafetería de la facultad vio a un grupo de personas pasar por delante. En ese momento, los manifestantes le informaron de lo que pretendían hacer y la edil decidió sumarse a la protesta, que calificó de "legítima" y "pacífica", poniéndose un pañuelo morado.

¿No le parece ofensivo?, preguntó la fiscal cuando Maestre reconoció que se quitó la camiseta. "Bueno, un torso desnudo no tiene por qué ofender", contestó "¿Ni siquiera si eso se produce en un altar?", inquirió la fiscal. "Es que no se realizó en ningún altar, no hubo ningún contacto con el altar". "Pero era la zona del altar, ¿le parece legítimo?" "Las protestas pacíficas son legítimas", arguyó Maestre.

La portavoz del Gobierno de Ahora Madrid se acogió a su derecho de no responder a las preguntas de las acusaciones particulares (Alternativa Española y Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro), pero sí remarcó a preguntas de su abogado que su intención no era protestar contra la religión, que no tiene reparo en pedir disculpas si alguien se sintió ofendido y que no era consciente de que pudiera estar cometiendo un presunto delito porque era una "protesta pacífica" para reivindicar un aspecto como cuestionar la conveniencia de una capilla en una universidad pública con carencia de aulas.

Aseguró que en el momento de llegar a la puerta de la capilla ella no estaba en los primeros puestos por lo que no es consciente de que saliera el capellán (con quien no habló) a rogarles que no entraran y que éste fuera empujado, recalcando que ella siempre tuvo la impresión de que era una acción pacífica. Tampoco recuerda las frases que allí se corearon: "vamos a quemar la Conferencia Episcopal", "el Papa no nos deja comernos las almejas", "menos rosarios y más bolas chinas", "contra el Vaticano, poder clitoriano", "arderéis como en el 36" y "sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios".

La portavoz del Gobierno municipal en el Ayuntamiento de Madrid subrayó en su comparecencia que durante su época estudiantil fue "activista", reconociendo que fue miembro de la asociación Contrapoder, pero no es consciente de que convocara esta acción pues era un movimiento "asambleario", y participó en charlas y manifestaciones. Sin embargo, este acto se anunció en la web de dicha asociación durante días.

Rita Maestre "actuaba como líder"

No obstante, el capellán de la capilla, Rafael Hernando, contradijo después parte de lo declarado por Maestre, asegurando que la portavoz de Ahora Madrid "actuaba como la líder" de los manifestantes, pues ella "iba delante y los demás la seguían".

Además, afirmó que él mismo habló con las primeras personas que se disponían a entrar en la capilla, entre las que se encontraba la edil, para pedirles "por favor" que no lo hicieran. No le escucharon. Le empujaron y entraron. También dijo que después recogió un cartel con una imagen de Benedicto XVI con una esvástica.

Tras el capellán, declararon varios de los testigos que se encontraban en el interior de la capilla cuando se produjeron los hechos. Todos coincidieron en señalar que, en su opinión, el acto estaba "organizado". "Fue todo muy ordenado, limpio. Salieron de forma programada", llegó a afirmar una de las testigos.

También coinciden en el relato de los hechos de lo que allí ocurrió: un grupo numeroso, de unas 40-60, personas entraron en el interior de esta capilla; algunas mujeres llevaban el pelo cubierto con un pañuelo morado y se colocaron alrededor del altar. Leyeron un manifiesto y algunas citas de la Biblia. Llegados a un determinado momento, algunas de ellas se destaparon el torso: unas se quedaron en sujetador, otras desnudas. Dos de estas mujeres se besaron en la boca delante del altar. Después, salieron de forma ordenada de la iglesia profiriendo gritos como "arderéis como en el 36", "el Papa no nos deja comernos las almejas" o "vamos a quemar la Conferencia Episcopal".

Todos coinciden en señalar también que se sintieron ofendidos por lo que allí ocurrió. Incluso hubo gente que lloró. "La ofensa es en primer lugar al Dios en el que creemos los cristianos. Para los que tenemos fe es probablemente el mayor dolor", dijo uno de ellos.

Alguno de los testigos indicó también que algunas de las mujeres que se desnudaron, tenían en su torso pintadas las frases "puta y libre", "violentas", "bollera" o "aborto libre".

"Los que flipamos fuimos nosotros"

En el juicio salió a relucir una afirmación que Rita Maestre realizó el pasado 18 de febrero en El País. Al diario de Prisa, la edil de Ahora Madrid dijo sobre su participación en estos hechos que ella se limitó a "mirar y a flipar con lo que ocurría". Una de las testigos le ha contestado: "Participó tanto como los demás. Yo creo que los que flipamos fuimos nosotros; ellos parecían muy entregados a lo que hacían".

Otra de las testigos oyó a algunos de los hombres que participaron en el acto, y se que quedaron rodeando los bancos de la iglesia, decir en repetidas ocasiones: "me cago en Dios". Una vez que finalizaron su ritual, "empezaron a aplaudir, a alegrarse y a besarse", como "si hubieran puesto una pica en Flandes", sostuvo.

El hermano de Errejón, por Skype

También declaró por Skype el hermano de Íñigo Errejón, aunque ninguna de sus respuestas fue relevante. Gillermo Errejón también formaba parte de la asociación Contrapoder y es "amigo de toda la vida" de los acusados. Dijo, igual que Rita, que no le constaba que este acto hubiera sido organizado o programado con anterioridad, aunque afirmó que todo lo que se decidía en dicha asociación se hacía de "forma asamblearia. Todo lo decidíamos entre todos".

Que nadie vea "fantasmas de crítica política"

La fiscal fue tajante en su alegato de conclusiones. Cree acreditados los "delitos" que se le imputan a Maestre, de quien no duda de su participación "activa y consciente" en el asalto a la capilla. Según expuso, la reclamación de una separación de la Iglesia y el Estado, que ha sido la línea de defensa de la acusada, es "perfectamente legítima" pero si se hubiera realizado mediante un recurso administrativo, una petición ante el Rectorado de la Universidad Complutense y "hasta con una solicitud de amparo constitucional". En cambio, considera que por el lugar y la forma en el que se produjo es constitutivo de un delito contra los sentimientos religiosos: "estos hechos se hubieran enjuiciado igual si hubieran ocurrido dentro de una mezquita o una sinagoga", aseguró la fiscal, que añadió que lo ocurrido en la capilla, a su juicio, puede considerarse "profanación" aunque no hubiera ceremonia religiosa en ese momento, por la forma de la protesta y las consignas que se profirieron. "Decir 'me cago en dios' delante del sagrario para las personas que allí están desplegando su fe es un acto de profanación", recalcó la representante del Ministerio Fiscal.

"Rebasaron la línea de lo admisible" en un Estado de Derecho, sostuvo. La fiscal quiso hacer hincapié en que nadie vea "fantasmas de crítica política". En el momento de los hechos tanto Maestre como Hector Meleiro, el otro acusado, no tenían ninguna relevancia "política ni social". Y relató que los hechos se calificaron en 2011 y que el motivo por el que se está juzgando ahora, en 2016, se debe solo a que "a veces desgraciadamente" la Justicia actúa con pasos "lentos" y que el deber del Ministerio Público es actuar cuando el derecho a la religiosidad se ve "vulnerado".

La fiscal además dijo que le parece "gravísimo" que Maestre "siga considerando a día de hoy legítimo" esta manera de reivindicación. Es "tan ilícito que constituye un delito", espetó. "Los no creyentes no tienen por qué imponer su forma de ver la vida a los demás", concluyó.

La Fiscalía mantiene su petición de pena de un año de cárcel por presunta comisión de un delito contra los sentimientos religiosos para Mestre, penado en el artículo 524 del Código Penal.

Dicho artículo dice así:

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

Para Meleiro introdujo una variación: que se le pudiera aplicar, si la juez lo consideraba así, de manera alternativa el artículo 525, que dice así:

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

"Ya no soy una estudiante anónima"

Al filo de las 18.30 de la tarde, y tras más de siete horas, Rita Maestre abandonó los juzgados acompañada por su personal de confianza. En declaraciones a la prensa, sostuvo que "evidentemente" el juicio tiene "relevancia e interés político" porque ya no es "una anónima estudiante como hace cinco años sino la portavoz del Ayuntamiento de Madrid". Pero también -dijo- porque existe un partido político, que es Alternativa Española, que es parte del proceso al estar personada como acusación popular.

"Ahora nos queda esperar, confiamos en que todo vaya bien y respetamos la separación de poderes". Preguntada sobre si presentará la dimisión en caso de sentencia condenatoria, Maestre reiteró que eso es una cosa que tendrán que evaluar en equipo. "No es una decisión solo mía, lo valoraremos cuando llegue la sentencia", precisó.

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