Si hay elecciones, serán en verano

Con un mes más de negociaciones por delante y los plazos legales, si nadie consigue ser nombrado presidente volveremos a las urnas ya en verano.

C.Jordá

La prolongación hasta este martes del proceso previo a la primera propuesta del Rey para que un candidato intente formar gobierno, y el plazo de varias semanas que Pedro Sánchez ha pedido a Patxi López –el propio Sánchez ha hablado de "al menos un mes", lleva a que la hipotética convocatoria de unas nuevas elecciones se retrase hasta finales del mes de junio.

La cuenta empezaría con la primera sesión de investidura. A partir de ahí la Constitución prevé que si en dos meses no hay un candidato elegido se disolverán automáticamente las cortes y se convocarán nuevas elecciones, así lo dice su artículo 99.5:

Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

Esto nos llevaría a que, si la investidura se celebra la primera semana de marzo –el mes que ha pedido Sánchez-, con ese plazo de dos meses previsto en Constitución, la disolución de las cámaras sería en la primera semana de mayo.

A partir de ese momento, el nuevo plazo que establece la ley entre la convocatoria de elecciones y la realización efectiva de las mismas es de 54 días, siendo el primero de esos 54 días el mismo en el que se publica el decreto.

Contando desde la última primera semana de mayo los españoles serían llamados a las urnas en la segunda mitad del mes de junio, previsiblemente en los últimos días de este mes, ya dentro del verano.

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