Rajoy consultará a Rivera y Sánchez antes de actuar para evitar "debates estériles"

El Gobierno estudiará la situación de las arcas de la Generalidad ante el impago a las farmacias.

Pablo Montesinos

Mariano Rajoy se comprometió a "liderar" la respuesta del Estado ante la amenaza separatista, pero precisó que antes de actuar consultará a sus dos principales interlocutores -los líderes del PSOE y Ciudadanos, con los que dijo tener gran sintonía- a fin de evitar "debates estériles". "No vamos a adelantar acontecimientos", zanjó, sin mentar una vez más el artículo 155 de la Constitución, en una comparecencia extraordinaria tras cerrar su primera ronda de contactos.

Al presidente se le vio cómodo en su papel de anfitrión. Tras despachar con Pedro Sánchez el miércoles y con Albert Rivera, Pablo Iglesias y María Dolores de Cospedal este mismo viernes, aseguró que abrirá las puertas de la Moncloa a todo aquél líder político que lo solicite. Más aún, en paralelo, la Moncloa ya ha iniciado una serie de encuentros con agentes sociales -por ejemplo, con directores de medios de comunicación- a fin de recabar el máximo respaldo posible frente al órdago secesionista.

Una respuesta con la que el Ejecutivo cree que Rajoy, por fin, ha conseguido marcar la agenda situando a Sánchez y Rivera un paso por detrás de él con la adhesión a su hoja de ruta. "Asumo la responsabilidad de liderar la respuesta ante el desafío planteado", proclamó en su rueda de prensa, pasadas las ocho de la tarde. E insistió: "Todos" -incluso Iglesias- han entendido "la gravedad" de lo que ocurre, y de ahí que instara a trabajar a partir de ahora por "lo que nos une".

En todo caso, la Moncloa excluyó a Podemos de ese escenario de unidad y firmeza "escuchada su comparecencia". "Nada perdí por haber tenido esa conversación con Iglesias", en palabras del jefe del Gobierno. Si bien, para Rajoy, lo importante es transmitir la idea de que escucha a todos y ha obtenido el respaldo de los importantes. Esto es, de Rivera y de Sánchez, a los que les ha prometido mantener una interlocución fluida a cambio de no buscar réditos políticos con la cuestión.

En síntesis, un acuerdo de Estado, un pacto de unidad, aunque sin documento conjunto por ahora. La próxima semana, se verá con los líderes de IU, UPyD y PNV. Incluso ironizó sobre la posibilidad de despachar con Artur Mas, aunque para reclamarle que retire de forma inmediata la declaración de desobediencia aprobada por Juntos por el Sí y la CUP. Así se expresó: "No me negaré a hablar con ninguna fuerza pero, con Convergencia, el único sentido común sería el de pedirles que retiraran su propuesta".

"He pedido a mis interlocutores que hagamos un ejercicio de confianza y evitemos debates estériles. Es el momento de confiar en los mecanismos del Estado de Derecho", aportó Rajoy a modo de resumen. "El Estado tiene todos los instrumentos suficientes para evitar que se haga un disparate", volvió a contestar, sin entrar en ningún tipo de detalle. Lo único seguro, según reconoció el Gobierno, es que habrá recurso ante el Tribunal Constitucional si el texto se aprueba en el Parlamento regional.

Por último, al presidente se le preguntó por el hecho de que Cataluña haya comunicado a las farmacias que no tiene dinero para pagar medicamentos. "La gente quiere que los gobiernos se dediquen resolver los problemas de los ciudadanos, que no son culpables de las decisiones que toman algunos de manera irresponsable", respondió. Tras la bronca, el anuncio: estudiarán los problemas de tesorería de la Generalidad y, posiblemente, el Gobierno volverá a salir en su auxilio.

A continuación