Rajoy transmite tranquilidad a los suyos ante el 20D y reivindica "caras nuevas" en el PP

"Me lo estoy pasando pipa". En privado, transmite a los suyos seguridad porque palpa que las cosas le irán bien. "Somos una cosa seria", proclama.

P. Montesinos (Mora, Toledo)

Mariano Rajoy sigue transmitiendo una tranquilidad que llega a sorprender a los suyos. Mientras en el PP crece el desasosiego por el ascenso de Ciudadanos en las encuestas y su incapacidad para articular una estrategia efectiva contra Albert Rivera, el presidente cree que, al final, los españoles acabarán votándole el próximo 20 de diciembre. "Quién vota al PP sabe lo que vota, somos una cosa solvente y seria", argumentó este sábado, en un acto celebrado en Mora, Toledo.

En privado, el candidato repite que no se cree los sondeos publicados y los que están por llegar, y de los que todo el mundo habla. En su periplo de inauguraciones, ha explicado a cargos del partido, el ambiente no ha podido ser más positivo. "Está muy seguro", repiten quienes han despachado con él en las últimas horas. "Me lo estoy pasando pipa", llegó a afirmar en Mora, donde volvió a mostrar su faceta más campechana. Primero, visita a una cooperativa que se quedó pequeña. Después, encuentro con jóvenes del PP en el que aceptó preguntas que, en teoría, no estaban preparadas. Y, para rematar, paseo y cañas por un municipio que le recibió con aplausos y calidez.

Cabe destacar que Rajoy, que se quitó la corbata -un asesor le tuvo que colocar bien la camisa-, es el primer presidente de centro-derecha que logró ganar en la localidad toledana en unas generales. Y así se lo agradeció el alcalde, Emilio Bravo, que hizo una demostración de fuerza política en pleno puente por el Doce de Octubre.

Crítica a los nuevos partidos

En su intervención pública, el presidente machacó las ideas de siempre. "Tenemos que seguir con las mismas políticas que han funcionado", destacó, frente a "los nuevos partidos que ahora aparecen por todas partes". El mensaje volvió a ser el mismo: todo lo que no sea el PP en la Moncloa acarreará riesgos, incertidumbre.

Rajoy no citó a Ciudadanos, pero alertó sobre los "inventos de hace 48 horas". "La gente necesita seguridad y no cambios radicales. No se puede jugar con la vida de la gente", aseveró en otro momento del coloquio. Sólo mentó al PSOE, para insistir en que no hay que recuperar las recetas del pasado. "Lo peor que se puede hacer es dar marcha atrás o meterse en aventuras que nadie conoce. Lo peor es volver a situaciones ya superadas", fueron sus palabras.

La única novedad fue su referencia a la renovación de la formación. Tras el batacazo de las autonómicas y locales, Rajoy remozó su Comité de Dirección -con Pablo Casado como la cara más visible- y dio a Jorge Moragas el control del partido haciéndole director de campaña. Y, en plena tensión interna por la elaboración de las listas, sugirió que los cambios van a seguir. "El PP se está renovando permanentemente, todos los días están saliendo caras nuevas", se reafirmó.

Por un compromiso personal "inexcusable", María Dolores de Cospedal no estuvo acompañando al presidente. Fue Vicente Tirado, su número dos, y el citado alcalde quienes hicieron de anfitriones. Según las fuentes consultadas, Rajoy planteó cancelar la visita -que fue anunciada tan sólo horas antes de producirse- al saber que no estaría la secretaria general y líder en la región, pero ella le sugirió que no. La próxima semana, volverá a estar en Castilla-La Mancha, que se convirtió en otro granero de votos en los comicios de 2011.

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