Pérdida de peso "brutal"

Los miedos de los eurodiputados del PP

Cospedal reunió este lunes a los eurodiputados del PP. Algunos lamentan que Salafranca o Garriga no estuvieran en puestos de salida.

Macarena Lora (Bruselas)

Contrariamente a lo que sucede en los círculos del Gobierno y la cúpula del partido, donde se ha asumido también en privado el discurso de que la pérdida de votos "no ha sido para tanto", en Bruselas fuentes populares no disimulan su inquietud ante lo que interpretan "una pérdida de peso brutal" del PP en su familia política.

La delegación española en el Partido Popular Europeo ha pasado de ser la tercera más numerosa a quedar por detrás de Alemania (34 diputados), Polonia (23) o Francia (20), y prácticamente a la altura de la italiana, donde los diputados de la maltrecha Forza Italia se han reducido a 17.

Pese a que el cómputo final de diputados por delegación se hace sumando los representantes de todos los partidos que se cobijan bajo el paraguas PPE - y en el caso del PP, hay que sumarle el escaño de Unió y quizá también los dos de Ciudadanos, cuya adhesión a la familia popular aún está en el aire-, lo cierto es que el peso político dentro del grupo se medirá en los 16 diputados que compondrán la delegación española del PP.

Cuando se mencionan nombres, varias fuentes populares coinciden en expresar malestar por la salida de varios pesos pesados. En privado nadie entiende que el partido dejara caer a una figura de primer nivel como la de José Ignacio Salafranca, avezado negociador en el terreno de la política internacional y artífice de acuerdos que colocaron al PP español como voz cantante en las relaciones de la UE con Cuba o Venezuela, por ejemplo. Colocarlo en un puesto bajo en las listas por detrás de miembros con mucha menos experiencia o "con la única ventaja real de ser mujer" ha cabreado a asesores y compañeros de uno de los diputados cuyo hueco habrá que llenar en la legislatura que arranca el mes que viene.

Las mismas fuentes muestran idéntica inquietud por la partida de Salvador Garriga, veterano que pisó en Europarlamento por primera vez en el 89 y encargado durante más de una década de tejer los presupuestos. También abandonan la plantilla española del PP en Bruselas un peso pesado en las políticas de pesca, Carmen Fraga, o una incombustible de la comisión de Medio Ambiente, Cristina Gutiérrez Cortines.

Las alabanzas a las capacidades de Miguel Arias Cañete, eso sí, son unánimes, y su experiencia europea tranquiliza en círculos populares, en los que se apuesta a que el potencial ruido que pudiera organizarse en torno a su candidatura como comisario "no llegará a más". Precisamente por eso, porque lo ven como comisario, el interrogante queda abierto sobre si el recién llegado Esteban González Pons "sabrá calzar" un puesto que, durante la década de Jaime Mayor Oreja al frente de la delegación, se había apoyado en negociadores que estos días ya hacen las maletas.

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