La deriva de El País: "La estructura neuronal de las personas de izquierdas y derechas es distinta"

El Rey vuelve a Barcelona, aparece otra variante del virus y el IPC amenaza con dejarnos temblando a mitad de mes.

Pilar Díez

El Mundo

"El Rey anima a los jueces en Cataluña a cumplir con su misión constitucional". Y es que este año Felipe VI ha vuelto a inaugurar el año judicial en Barcelona.

"La inflación resta ya 9.000 millones a los hogares y dispara la recaudación de Hacienda". Dice el editorial que "el impacto de la subida del IPC en los salarios ya se nota con fuerza, lo que justifica el creciente malestar social y augura una espiral de conflictividad que ha encontrado en el sector del metal de Cádiz su preámbulo. Para compensar esta pérdida de poder adquisitivo, los sindicatos exigen una revisión al alza de los salarios a la que se opone, por responsabilidad, el gobernador del Banco de España: lo inteligente ahora es aguantar hasta que la inflación empiece a moderarse, porque repercutirla en los salarios instalaría una pérdida de competitividad en la economía española". Ya, el que pueda aguantar, claro.

"Para hacer frente a este incremento, a Escrivá no se le ha ocurrido otra cosa que exprimir al empresario subiendo las cotizaciones sociales. Un impuesto al trabajo que desincentivará la contratación en un país con alto paro estructural que, con estas políticas fiscales, solo se agravará".

"El tiempo de la demagogia tiene que terminar ya. La calidad de vida de la gente empeora. No todos los resortes de la economía están en manos del Gobierno. Pero podría empezar por decir la verdad a los ciudadanos". Si hay algo en lo que no se puede engañar a los ciudadanos es en el bolsillo. O tienes 20 euros o no los tienes.

Arcadi Espada comenta la decisión de Suiza de someter a referéndum si es obligatorio el pasaporte Covid para entrar en los bares. "¿Cómo puede el pueblo decidir sobre cuestiones científicas? Ah, los científicos. Los científicos se están desvelando como personajes de una gran cuquería", dice. Ni sí, ni no, ni todo lo contrario.

"Deben de considerar que es un asunto político, y ellos no se meten en política. Sin embargo, a cada minuto están diciéndoles a los políticos que endurezcan la obligatoriedad de las mascarillas y que cierren los locales de intensa interacción social, de los que viven personas, que al revés de ellos, no tienen el sueldo asegurado". Así todos damos consejos.

el-editorial.pngContra los confinamientos

"Si los suizos llaman a sus ciudadanos para que decidan sobre el pasaporte Covid es porque se trata de una medida desnudamente política, sobre la que los científicos callan. El hecho de que en el mundo, ¡y en la propia España!, haya disposiciones contradictorias sobre la obligatoriedad de la vacunación es responsabilidad, principal, de los científicos. Tratándose de la única medida terapéutica, no estrictamente medieval, que han logrado generar en la pandemia su dejación civil es francamente meditable". O te vacunas o no entras ni en el súper. Y se acabó la tontería.

El País

"El G-7 y la OMS alertan del alto riesgo de la variante ómicron mientras persisten las dudas sobre la amenaza que entraña". Vamos, que no tienen ni zorra idea, como siempre desde que empezó esta pesadilla.

El editorial opina, con varias semanas de retraso, sobre la decisión del Supremo de imponer un 25% de contenidos en español en las escuelas catalanas.

"Una sociedad bilingüe no puede aspirar a una ilusa y plena competencia en ambas lenguas, pero sí puede aspirar a sacar la lengua del debate político (y judicial). Las deficiencias inherentes a todo sistema complejo no pueden ser excusa para que sean los tribunales quienes determinen las cuotas de uso de las lenguas en las aulas", dice, como si Cataluña fuera un lugar normal donde convivieran pacíficamente los nacionalistas y los no nacionalistas.

Defiende Pepa Bueno las amenazas a los profesores que den clases en español y el acoso a los que usen la lengua oficial del estado.

"Son los mismos centros educativos quienes mejor conocen esas asimetrías y son ellos quienes tienen la potestad de corregirlas legalmente aumentando el castellano como lengua vehicular en lugares de fuerte predominio catalán e incrementando el catalán en los centros donde el castellano tenga una implantación superior a la media. La solución práctica es sencilla, pero arruinaría las posibilidades de usar la lengua como arma política". Han sido los nacionalistas los que han usado la lengua como arma política, Pepa, y lo sabes perfectamente.

universidad-barcelona-estudiantes-separatistas200421.jpgCortesías académicas de los separatistas

Pero es que la altanería de la progresía española es de psiquiatra. Víctor Lapuente, sin ir más lejos, dice que ser de izquierdas o de derechas es una cuestión genética.

"La estructura neuronal de las personas de izquierdas y derechas es distinta. Los progresistas tienen más materia gris en el córtex del cíngulo anterior y los conservadores en la amígdala derecha", dice.

Es más, "según algunos expertos, como John Hibbing, lo que caracteriza a las personas de derechas es que son más sensibles a los cambios (de comida, población, costumbres, lo que sea); sobre todo, los percibidos como negativos o inciertos. Por el contrario, allá donde los conservadores ven una amenaza, los progresistas adivinan una oportunidad". Desde luego, si consideramos que los podemitas son progresistas ha dado en el clavo. Han visto la oportunidad de forrarse en la política y la han aprovechado.

Pero el colmo del disparate es que, según Lapuente, "los hogares de derechas tienen más productos de limpieza y calendarios; y, los de izquierdas, más maletas y libros". Claro, se ve a la legua que Adriana Lastra ha leído más libros que Cayetana Álvarez de Toledo. Puestos a decir gilipolleces.

Pero, dice Lapuente, vamos a llevarnos bien. Los de derechas son unos burros que no leen y se pasan el día limpiando y los de izquierdas no hacen nada más que darle al machín con esa sesera con la que la naturaleza les ha dotado. "Saber que la sociedad es un mosaico de personalidades políticas debería ayudarnos a comprender que ninguna ideología es esencialmente superior. Y que, por tanto, pactar con el otro es dialogar con la naturaleza humana". Cuánta condescendencia.

ABC

"España, a la espera de confirmar nuevos casos de Ómicron". Eso es un titular optimista, sí señor.

Juan Fernández Miranda cuenta su experiencia en París, donde no se puede entrar en ningún sitio sin certificad de vacunación, se ponga el antivacunas como se ponga. "He pasado unos días en París y no me han dejado entrar en ningún local sin presentar el pasaporte Covid europeo: si usted no está vacunado, no entra, así de sencillo". "Las autoridades en Francia han hecho su trabajo sin necesidad de llegar a obligar a toda la ciudadanía a ponerse la vacuna del Covid: usted puede moverse libremente por la calle, pero si quiere hacer vida normal tendrá que demostrar que está vacunado. Esta es una excelente manera de atraer a la sensatez de la vacunación a quienes por miedo, confusión, desinformación o manipulación viven en el negacionismo". En España, a verlas venir.

Julián Quirós celebra que el Rey haya vuelto a Barcelona. "El Rey ha vuelto a Barcelona, para cumplir con el rito de entregar los despachos a la nueva promoción de jueces. Una tradición interrumpida el año pasado por el veto indigno del gobierno a la Corona, con fin de no soliviantar a sus socios, instigadores de un boicot a la monarquía desde antes incluso del decisivo discurso de Felipe VI contra los golpistas en octubre de 2017".

"Lo más relevante, no obstante, resulta el alineamiento de la jefatura del Estado con el Poder Judicial. Los jueces se han convertido en estos tiempos en la última frontera, la barrera infranqueable con la que se topan los variados hostigadores de nuestro sistema constitucional".

La Razón

"El 38% de los nuevos jueces irán a vacantes en Cataluña". El Rey, largamente aplaudido, vuelve a presidir la entrega de despachos reivindicando la "convivencia". Dice el editorial que "con los actos de ayer, el Rey ha hecho siete visitas oficiales a Cataluña, en medio de la general simpatía, desmintiendo los temores que albergaban algunos sectores gubernamentales, más preocupados, seguramente, por su estabilidad parlamentaria que por la crispación de los independentistas ante la presencia del Rey. Y si desde la Generalidad, en flagrante negación de sus deberes como representante del Estado en Cataluña, se decidió no asistir a la entrega de despachos a los nuevos jueces, simplemente, es un acto pueril que, ayer, estaba fuera del foco de la sociedad catalana". Quita, quita, con esos que se junte Sánchez, que es de su calaña, el Rey, cuanto más lejos de gentuza mejor.

José María Marco destaca la calma chicha en los territorios que tienen a Sánchez como rehén frente a la que se está armando en el resto de España.

"La ‘tranquilidad’ en las regiones donde gobierna el nacionalismo contrasta con los desórdenes que han empezado a producirse en otras zonas de nuestro país y de los que han sido dos una avanzadilla notable los de Cádiz. Estos días hemos asistido a la manifestación masiva de las fuerzas de orden público –nacionales y autonómicos–, y parece que tenemos por delante una larga serie de conflictos que, según lo previsto, culminará el 22 de diciembre con una manifestación de los vendedores de lotería delante del teatro en el que se celebra el sorteo navideño. Hasta entonces, hay previstas manifestaciones y huelgas de trabajadores y empresarios de la pesca, así como de transportistas. El descontento sigue creciendo en el campo, ente agricultores, ganaderos (en particular en el sector lácteo) y cazadores, en el sector de la peluquería y en una parte importante de los funcionarios". Vamos que le espera a Sánchez un invierno caliente y no ha hecho más que empezar.

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