Manel Monteagudo reconoce que no estuvo 35 años en coma: "Sufría de 14 a 16 desmayos diarios"

Los neurólogos coinciden en señalar la situación que relataba Manel Monteagudo de "surrealista" e "imposible".

LD | Agencias

José Manuel Blanco Castro, cuyo pseudónimo literario es Manel Monteagudo, ha pedido este viernes perdón, en declaraciones a TVE, por contar a varios medios comunicación que había estado 35 años en coma, y lo que dice ahora es que sufría "de 14 a 16 desmayos diarios".

En su relato inicial, ampliamente difundido en los medios de comunicación, ya en 2020 en la revista Terra de Outes en una entrevista concedida a su amigo de la infancia Xoán Mariño, este hombre contó que su vida, a causa de este percance cuando trabajaba de electricista naval, había quedado interrumpida desde los 22 hasta los 58 años, y que cuando finalmente despertó en 2014 pensó que seguía en el país asiático y en 1979, cuando sufrió el accidente. En ese diálogo con Mariño, recogido en la citada publicación, habla de esos desvanecimientos que ahora menciona y de "frecuentes estados de inconsciencia" e incluso de "pérdida total de memoria", que resume en un "estado semicatatónico" con algún "momento de lucidez".

manel-monteagudo-111121.jpgLas preguntas sobre el estrambótico caso Manel Monteagudo: ¿35 años en coma?

"El que lo dije mal fui yo"

Este viernes, en declaraciones a La hora de la 1, ha vuelto a hablar de esos desfallecimientos y ha pedido disculpas por haber contado mal sus secuelas: "El que lo dijo mal fui yo y ya está".

"Debí de cortarlo antes porque esto se salió de madre, como coloquialmente se dice. Yo... en ningún momento mi pretensión era semejante cosa", ha zanjado en el exterior de su vivienda este gallego, que ya no se pone al teléfono, cuando ha sido preguntado por su supuesto coma durante 35 años. "Admito y asumo toda la culpabilidad y acepto todo lo que ustedes me digan". "Cierto es que caí de seis metros" de altura, detalla sobre el accidente, y añade que estuvo hospitalizado en Irak. "¿Qué pasó? Que debido al accidente tenía todos los días, durante 35 años, de 14 a 16 desmayos diarios".

"Ojalá, de todo corazón lo digo, ojalá estuviese en coma, que por lo menos no le daba el trabajo que le di a mi mujer", ha añadido en sus declaraciones.

Neurólogos: era "surrealista" e "imposible"

"Surrealista" e "imposible". Así han calificado dos neurólogos consultados por EFE este caso. Los expertos señalan que solo en el supuesto de que un paciente evolucione favorablemente, el enfermo en coma podría derivar a un estado vegetativo o de mínima conciencia, un período en el que Monteagudo -tal y como aseguraba- tenía "breves momentos de lucidez" en los que se casó y escribió dos libros.

"Es absolutamente imposible. Estás postrado en una cama, no puedes hacer nada durante ese tiempo", afirma a EFE el presidente de la Sociedad Española de Neurología José Miguel Láinez.

Por su parte, el jefe de neurología del hospital 12 de Octubre de Madrid, David Pérez, asegura que, de haber una mejoría de un paciente en ese estado, sería "muy lenta y progresiva" a lo largo de meses o años. De hecho, explica que las posibilidades de recuperación "son muy pequeñas" tras un arduo trabajo de rehabilitación en el que se necesita una asistencia médica continua.

Durante el relato de su historia, Monteagudo ha llegado a afirmar que su mujer, Conchi, le cuidó durante todo el tiempo en el que -supuestamente- estuvo en coma. Una versión que el jefe de neurología del 12 de Octubre pone en duda. "La mayoría de los pacientes no están en su casa. Están en unidades de cuidados de larga estancia porque necesitan un equipo médico muy complejo con especialistas rehabilitadores, neurólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, enfermeras y auxiliares para que le hagan cambios de posición cada seis horas".

"Las familias pasan un calvario"

El relato de Monteagudo ha generado suspicacias no solo entre los expertos profesionales, sino también entre los familiares de pacientes que se encuentran en coma o en un estado de mínima conciencia.

Pérez recuerda que los familiares "sufren un montón" porque tienen que estar durante mucho tiempo pendientes del paciente y de su evolución: "Este señor ha banalizado esa situación".

"Las familias pasan un calvario de sufrimiento, rehabilitación, y el día a día durante meses y años para conseguir que el paciente a lo mejor pueda conseguir dar algunos pasos o verbalizar una palabra quince años después del daño neurológico", concluye. Asimismo, Pérez evoca el aforismo "ante hechos extraordinarios, evidencias extraordinarias", y señala que, en este caso, no se conocía evidencia científica alguna sobre una situación similar como la que ha relatado Monteagudo.

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