Jiménez Losantos: "El PSOE es cada vez más etarra"

Hoy se cumplen diez años sin ETA y cada uno lo celebra a su manera. Otegi le ha jorobado el sarao pedrista a Sánchez.

Pilar Díez

El Mundo

"Rajoy a Zapatero: 'Habla, haz lo que tengas que hacer y me vas diciendo'". Pero hoy en día, Sánchez se ha vendido a los herederos de los asesinos. "El PSOE renuncia a la declaración institucional de condena a ETA tras haberla pactado con el PP". Dice el editorial que "no blanquear a los herederos de ETA, esos que multiplican en 2021 los homenajes a sus matarifes, debiera ser una línea roja obvia para cualquier político con memoria y respeto por las víctimas. Pero el sanchismo es ante todo una forma de perseguir el poder fuera de los límites morales".

"Hace tiempo que Sánchez dio por buenos los apoyos de Bildu: solo necesita que los demás los vean tan válidos como él, y por eso inventa 'puntos de inflexión' donde solo hay cálculo mezquino". Ya recibió sus votos en la moción contra Rajoy y pactó con Bildu en Navarra, no hace falta que disimule, ya le tenemos calado.

"Sánchez es prisionero de la aritmética parlamentaria y solo actúa bajo una premisa: el poder. Si para salvarse debe cambiar de socio preferente en el País Vasco y pasar del PNV a Bildu, lo hará. Pero en vez de socavar con propaganda el relato verdadero del terror y sus responsables, sería más honesto si reconociese sus intenciones. A las víctimas no las engañará". Ni a nadie que no quiera ser engañado. Este tío se cree que somos todos gilipollas.

Federico Jiménez Losantos dice que "Sánchez no blanquea a la ETA porque, aunque quisiera, no podría. La autoridad moral de Sánchez es nula, y su complicidad con la banda es un signo de identidad del PSOE desde Zapatero, padre de esta ignominia. Es la ETA la que legitima a Sánchez, la que se ha convertido para la horda política y mediática que busca la liquidación del régimen constitucional en una referencia indiscutible, en un discurso de autoridad". Ellos mandan, sin ellos Sánchez no es nada.

"La palabra de Otegi tiene la autoridad que se le quiera conceder: ninguna para los enemigos del terrorismo, toda para sus socios en lo que el pistolero llama 'la dirección del Estado', es decir, el bloque de poder salido de la moción de censura contra Rajoy". Sánchez es el complacido rehén de proetarras, ultraizquierdistas radicales y separatistas de todo pelaje.

"Dicen que la versión electoral de la banda tiene la legitimidad de sus votos, que identifican con la democracia. Sin recordar los votos de Hitler, aquí en España tiene muchísimos más votos Vox, y ni Sánchez ni los comunistas ni los separatistas quieren pactar con Abascal". Ni dejan que otros pacten, hay que tenerlos cuadrados para pactar con un expresidiario por terrorismo y la algaradas que montan cuando el PP pacta con un partido que siempre ha cumplido la ley y ninguno de sus miembros ha sido condenado. "No es que la ETA se haga demócrata. Es que el PSOE es cada vez más etarra", remata Federico.

Otro editorial comenta la bofetada que arreó ayer Supremo a todos los españoles decentes al avalar el nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general del Estado. Un nombramiento que ha sido muy mal visto en la UE y que critica hasta El País. "A nadie se le escapa que Delgado no cumple ni el requisito formal de ser una jurista de reconocido prestigio, ni el más importante de "imparcialidad", por el que debe regirse la actuación del Ministerio Público según el artículo 124 de la Constitución". Pues parece que al Supremo sí que se le escapa.

"Esta sentencia impide que la deliberación se eleve al pleno, compuesto por los 27 magistrados de lo Contencioso: han decidido solo los siete de la sección cuarta. Además se sienta un grave precedente al impedir que dos partidos cuestionen las decisiones del Gobierno, ya que la inadmisión de los recursos se motiva por la supuesta falta de legitimidad de PP y Vox para recurrir el nombramiento, restringiendo su tarea de oposición. Por eso es pertinente el recurso al TC anunciado por el PP: la Fiscalía no puede exhibir una dependencia política tan grosera". Y el Supremo tampoco.

El País

"10 años sin ETA: distensión en Euskadi, bronca en el Congreso". Dice el editorial que hoy se vive plácidamente en el País Vasco, que ya no existen herrico tabernas, ni pintadas, ni homenajes a etarras, nada, un remanso de paz y armonía. "La vida en el País Vasco ha conquistado una forma de civilidad que no tuvo desde la Guerra Civil, ni bajo el franquismo ni bajo la era de ETA. A veces el contraste entre esas nuevas condiciones de vida y la agitación vociferante de la política parece quebrar esa seguridad en el sistema democrático y la convivencia".

"La declaración que leyó Arnaldo Otegi el lunes pasado, en el mismo palacio de Aiete en el que se anunció el fin de ETA, contenía una novedad rotunda, creíble y clarificadora sobre la visión que el entorno más cercano a ETA ha interiorizado 10 años después de su desaparición", dice Pepa Bueno con la emoción que le faltó a Otegi.

E intenta colar, interpretando a su manera lo que dijo Otegi, que "fue un amargo reconocimiento" de "el error irreparable de haber causado un daño". Francamente, este tío es tan desagradable y tan frío que no reflejaba ninguna amargura.

"Asociaciones de víctimas, partidos políticos y el Gobierno han echado en falta el perdón debido que Otegi no sabe todavía cómo administrar para culminar la pacificación íntima de la sociedad vasca. Su discurso lo excluyó mientras asumía el error y la derrota de un ideario sangriento". Otegi no asume nada, quiere gobernar con el PSOE en el País Vasco como ya hace en Navarra.

Y están muy molestos porque algunos no se traguen este camelo. "Tampoco contribuye a mitigar el daño que ha dejado la historia de ETA una derecha política que devalúa cada conquista de la democracia, como lo es la confesión de los errores cometidos. La instrumentalización descarnada del apoyo de Bildu a los Presupuestos socialistas traslada al Gobierno una mancha moral que no le pertenece". Es que resulta que esa es la realidad. Sánchez necesita los votos de los herederos de ETA y en eso se resume todo este teatro. Sí, el Gobierno se ha ganado la mancha moral de los embustes de Sánchez.

ABC

"El Supremo renuncia a juzgar la imparcialidad de Delgado". Información vaginal, éxito asegurado. Y mientras, "el PSOE desafía a los jueces y permite a Alberto Rodríguez atrincherarse en el Congreso". Es inaudito, lo del PSOE.

"La decisión del Tribunal Supremo de no entrar a valorar los recursos planteados en su día por el PP y Vox contra la designación de Dolores Delgado como fiscal general del Estado, alegando que esos partidos no están legitimados para cuestionar el nombramiento, merece el respeto y acatamiento propios de toda resolución judicial", comienza el editorial muy formal. Pero al rato, empieza a calentarse y se lía a torta limpia con el Supremo.

Sánchez "dijo en una entrevista: '¿De quién depende el fiscal general? Pues ya está'. Ese 'pues ya está' es lo que ha avalado el Supremo sin siquiera mojarse". Zas, en toda la cara.

"Cabe preguntarse por qué dos partidos, en su responsabilidad de fiscalización del Gobierno, no están legitimados para impugnar un nombramiento así". "La decisión de Sánchez con Delgado fue tan burda y carente de apariencia de imparcialidad que resulta incomprensible hurtar a un partido el derecho a defender en los tribunales su propio criterio del interés público".

"Queda ya asentada una doctrina según la cual ningún presidente tendrá que esforzarse demasiado en maquillar la cacicada de situar a un subordinado obediente al frente del Ministerio Público. Jurídicamente, el Supremo avala esta patente de corso". "Después, el poder judicial ya no podrá quejarse demasiado de que cualquier gobierno controle a distancia a una parte esencial de nuestra justicia", que se joroben. "Los jueces han tenido la oportunidad de atajar el servilismo y la han desaprovechado". Ni respeto ni leches.

El segundo editorial cuenta cómo el PSOE agradece al Supremo el favor de Delgado haciéndole un corte de magas con el podemita de las rastas. "La izquierda no solo está dando por superada la legalidad desafiando al Supremo, sino que además usa la soberanía nacional como escudo para interpretar a su manera qué delitos son válidos y cuáles no, a conveniencia". "Este proceso de podemización de la ley les acerca a la insumisión, y nos acerca como democracia a un arriesgado conflicto de competencias entre poderes del Estado. Si el diputado inhabilitado por agresión hubiese sido de la derecha y se resistiese a irse, el acoso sería brutal. Pero con Podemos vale todo. Es la nueva normalidad". De Podemos nos esperamos cualquier cosa, pero ver al PSOE insumiso ante una sentencia judicial ya es el colmo.

La Razón

"Otegi dinamita el giro al centro de Moncloa". Ni 24 horas ha durado. "El líder de EH Bildu capitaliza el aniversario del fin de ETA y el Gobierno de Sánchez modera su entusiasmo bajo la tensión con el PNV". El PNV se merece todo lo que le pase por traidor. "Moncloa no ha podido evitar que en el centro del foco se coloque de nuevo su dependencia parlamentaria de socios que representan todo menos la centralidad". La ultraizquierda, los herederos de una banda de asesinos, golpistas… todo muy socialdemócrata.

Dice Marhuenda que "las víctimas de ETA son un engorro, porque ahora toca pactar con sus herederos. Siempre ha estado muy claro que los etarras tenían colaboradores y, lo que es terrible, apoyo social. A nadie le parecería bien que hubiera pactos o acuerdos con partidos que fueran realmente nazis o fascistas, pero en cambio pretenden normalizar a los herederos y colaboradores de la banda terrorista".

"Los terroristas son desechos humanos y sus colaboradores, como el coordinador de Bildu y su equipo, son escoria de la peor calaña. No merecen nada más que nuestro desprecio, pero el interés se impone y el PSOE no solo les ha indultado, sino que los blanquea al convertirlos en sus aliados. El PNV debería ir con cuidado porque Sánchez es implacable y cuando le den los números formará una frente de izquierda populista como sucede en el Gobierno o espera conseguir con ERC en Cataluña". El día que el PSOE pacte con Bildu para echar al PNV del Gobierno vasco será para mondarse. Rajoy, especialmente, lo celebrará.

Tampoco convenció Otegi a Juan Ramón Lucas. "Otegi leyó el lunes el comunicado como quien lee una receta farmacéutica. Su incapacidad para la verdadera empatía le salía por todas las costuras. No había emoción, no había verdad, sólo el tedioso recitar de un guion necesario para la política presente". Otegi no sentía nada. Parecía que estaba dando el parte del tiempo. El etarra tiene que ensayar más.

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