Puigdemont advierte a Aragonès de que no negocie en su nombre un indulto anticipado

El prófugo se ofrece a formar parte de un "proceso de negociación política con el Estado", pero desde Waterloo.

Pablo Planas (Barcelona)

Junts per Catalunya (JxCat) redobla la presión sobre ERC. El presidente de la formación, el prófugo Carles Puigdemont, ha escrito un artículo en el que avisa al presidente de la Generalidad, Pere Aragonès, de que no negocie en su nombre un indulto anticipado para que pueda regresar a España. Puigdemont no quiere ser moneda de cambio en la mesa de diálogo ni que un retorno pactado forme parte de los contenidos de la negociación entre el Gobierno y el Govern.

En una nota publicada en El Punt Avui, el expresidente autonómico y líder golpista comienza diciendo que ha sido muy respetuoso con la estrategia jurídica de quienes decidieron quedarse en España, que no ha condicionado las decisiones de los presos y que el juicio en el Tribunal Supremo o los indultos "son ajenos a lo que yo haya podido decir o hacer durante todos estos años". Y esa es la razón por la que exige "que nadie hable por nosotros (los fugados), que no interfieran en nuestra estrategia buscando atajos que no deseamos".

Según Puigdemont. "la solución al conflicto político entre Cataluña y España es política y colectiva; no hay salidas personales ni soluciones a medida de nadie". Así, rechaza el planteamiento de "indulto anticipado" sobre el que se ha especulado en las últimas semanas y exige la amnistía, aunque "no a cambio de la renuncia a la autodeterminación". "Pido, por tanto, respeto. Y lo pido también a mi gobierno por si ha tenido o tiene la tentación de incluir esta 'salida personal' en las conversaciones que mantiene con el Gobierno español.

La "salida personal" de Puigdemont es un concepto que ha utilizado también La Vanguardia para pedir al Gobierno que resuelva el caso del prófugo como gesto de buena voluntad para "normalizar" la política catalana. Sin embargo, el líder de JxCat prefiere seguir exprimiendo su condición de supuesto "exiliado" y la también supuesta persecución de la que dice que es víctima por parte del Estado. Admite que puede ser extraditado y sostiene que en ese caso sería condenado a muchos años de prisión porque no tendría, dice, un juicio justo. Sin embargo, confía en que su estrategia, que es la de una inmunidad que le permita regresar sin que se pueda actuar judicialmente contra él.

Descalificación de la mesa de diálogo

Puigdemont se ofrece además a formar parte de un "proceso de negociación política con el Estado", pero sin abandonar su refugio de Waterloo. El dirigente golpista vuelve a referirse a La Vanguardia cuando apunta que "alguien ha dicho que debo formar parte de la solución del conflicto, pero los que lo dicen temo que quieren decir otra cosa. A estas alturas ya nos conocemos. En cualquier caso, si se cree que tengo una parte de responsabilidad en un verdadero proceso de negociación política con el Estado español, sin condiciones previas y con toda la ambición que se le debe suponer, la puedo asumir perfectamente desde mi vida en el exilio. No hace falta que previamente me arreglen nada".

El artículo de Puigdemont supone la enésima descalificación de la mesa de diálogo que sostienen Gobierno y Govern y que JxCat está dispuesta a boicotear por todos los medios y aún a riesgo de acortar a la mitad la legislatura autonómica.

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