El "ruego sumiso a Iglesias que destrozó definitivamente" a Gabilondo

El debate solo aportó una novedad: que Gabilondo se ha echado en los brazos de Iglesias. Y ganó Rociíto.

Pilar Díez

El Mundo

"Ayuso resiste con la economía el acoso de la izquierda con el covid". "Rocío Carrasco arrasa y el debate logra un 19% de share". Frente al 32,5% de Rociíto. No hay más que hablar.

Jorge Bustos se lo pasó bien. "Pablo, a quien se le dan bastante mejor los platós que las residencias, no iba a perder el tiempo confrontando con Vox sino con Ayuso. Caza mayor, moño alto y dos pendientes en donde se columpiaban al unísono la pereza y la impostura". Está para el arrastre.

"Mónica García es médico, como se preocupaba de recordarnos cada poco. En realidad hizo de candidata del PSOE ante el estupor de Gabilondo, que no le pidió el carné de milagro". La médico que quiere destrozar un hospital lleno de enfermos.

"La candidata voxera dice cosas tremebundas sin poder escapar de su arquetipo de señora Rottenmeier", dice Bustos de Monasterio. Y "Don Ángel", que "cada tanto recordaba la consigna de crueldad de Iván, pero le salía una dureza postiza, por momentos abrazable, como de oso panda cabreado". Pero dio el titular del debate. Que votar PSOE es votar Podemos. Que votar Gabilondo es votar Iglesias.

"Edmundo fue de menos a más y terminó encontrando huecos inverosímiles entre Vox y el PSOE como un Benzema a quien hubiera abandonado el peluquero. Ojo, que si algún efecto electoral puede tener este debate será entre los exvotantes dubitativos de Cs". Ya tenemos identificado a uno de los 600.000 indecisos de El Mundo.

En cuanto a Ayuso, "Iglesias no logró sacarla de sus casillas según su plan, lo que prueba dos cosas. Primero que nuestro revolucionario profesional se ha hecho mayor y ya no frunce el ceño con la convicción de antaño: Ayuso ha alcanzado el punto virtuoso del poder, ese que conecta la personalidad del líder con el sentir mayoritario de su pueblo, por encima de sus errores concretos. Que Ayuso quiera usar esa facultad para gestionar la economía y no para darnos el coñazo de la guerra identitaria supone un feliz retorno del centroderecha a su mejor encarnación".

Lucía Méndez llora por Iglesias. "Hace cinco años, Pablo Iglesias ganaba todos los debates. No es que en el espectáculo organizado por Telemadrid no hiciera uso de todos los efectos que adornaron una leyenda ahora declinante. El exvicepresidente lo intentó, fue eficaz en algunos momentos, pero es muy evidente que Iglesias, desde el punto de vista televisivo, y político, ya no es el que era". No, Lucía, es el mismo, el problema es que le conocemos tan bien que ya no logra engañar a nadie con esa vocecita que nos pone para intentar esconder al radical agresivo, chulo y macarra de barra de bar que es.

El País

"La izquierda en bloque intenta acorralar a Ayuso por su gestión de la pandemia". A Javier Casqueiro se le nota a la legua el desprecio por Ayuso. "Los candidatos de la izquierda, en especial Pablo Iglesias y Mónica García, quisieron volcarse en cuestionar la gestión de la popular Isabel Díaz Ayuso en casi todos sus términos. Con cifras, datos y gráficos. Ayuso optó por insuflar su tono faltón y despectivo, sobre todo contra Iglesias, al que denostó con todo lo que encontró y acabó confesando: "El 4-M se juega un modelo para Madrid y para España, comunismo o libertad". Qué confesión, Casqueiro, es su lema electoral. La única confesión del debate fue que Gabilondo se quitó la careta de moderado y se echó en brazos de Iglesias delante de todos.

A Iñigo Domínguez le molestó hasta la manera de Ayuso de llegar al debate. "Entró la última, en plan estrella, como si los demás fueran los teloneros, esperando en el estudio desde hacía rato".

Tampoco se libra iglesias. "Iglesias hizo una soflama muy rara para que nadie se quede sin votar en día laborable. Dijo que han creado un buzón: mijefenomedejavotar arroba no sé qué". ¿Creía Iglesias que se estaba dirigiendo a un público infantil?

"Ayuso es una persona con quien uno se lo pasa bomba mirando las caras que pone, tiene algo de actriz de cine mudo, aunque luego no calla. Se defendió con su habitual desparpajo". Y el desparpajo, si es una característica de Ayuso, es un tremendo defecto.

"El debate continuó sin insultos de calado, qué decepción, y muchos números de la pandemia, que se convirtió en el único monotema. Tanta épica con la batalla final entre comunismo y libertad y al final solo daban ganas de cambiar de canal". Que es lo que hizo la mayoría de la gente.

"Al final los periodistas plantean quién ha ganado el debate —solo se les ocurre a ellos, uno no se va a la cama con esos dilemas—, pues ni idea. Lo que hemos ganado es que ya se ha hecho". Mira, en eso estamos de acuerdo Íñigo, y si votáramos mañana ya sería la leche.

ABC

"Ayuso capea los envites de sus adversarios y Gabilondo tiende la mano a Iglesias".

Dice Juan Fernández Miranda que "la ciudadana García es lo más antiayuso que compareció ayer en plató, porque Pablo Iglesias no resulta creíble y Gabilondo sólo impulsa el zapeo. Esta campaña le ha regalado a García algo impagable en política: la popularidad, el índice de conocimiento, que te pongan cara y reconozcan tu mensaje". Ya le poníamos cara. Era la tía que iba a manifestarse a la puerta de un hospital mientras la gente moría. La que dirigió el sabotaje al Zendal, la hemos tenido hasta en la sopa en las telepodemos.

Rosa Belmeonte vio "un debate de tercera regional, vergüenza ajena, primero de demagogia, gafas gratis y cita de ¡Pedroche! como argumento de autoridad". La chica que se hizo famosa por dar las campanadas de Nochevieja prácticamente en pelotas. Así cualquiera se hace autoridad.

"Tres veces seguidas le dijo Pablo Iglesias a Isabel Díaz Ayuso que no sonriera. 'No sonría, no sonría, no sonría'. Pero cómo no reír ante un tipo disfrazado de Douglas Fairbanks en El ladrón de Bagdad, con sus pendientes de aro. A Iglesias le gusta eso de decir a las mujeres qué hacer", da un asquito el machoman.

Quien perdió fue Gabilondo. Como dice Manuel Marín, "su última apelación, casi ruego sumiso a Iglesias, destrozó definitivamente su campaña". Se hizo un sánchez antes de tiempo. ¿Ha sido idea de Iván?

La Razón

"Sin alternativa a Ayuso". Dice Julio Valdeón que "Mónica García demostró tener más cuajo político que el desaparecido Ángel Gabilondo. Con toda su bonhomía de profesor despistado, el hombre bastante hace con mantenerse a flote y sobrevivir al mangoneo de quienes quisieran transformarlo en una suerte de Adriana Lastra más calvo y mucho más decente". Pero no le cabe duda sobre el resultado de las elecciones. Ayuso "va a arrasar".

Marhuenda lo tiene clarísimo "¿Y cuál fue el balance? Una clara y contundente victoria de la candidata del PP". "La alternativa que se pudo constatar fue la actuación concertada de Iglesias, con la agresividad y despotismo que le caracteriza, Gabilondo, que ofreció su perfil soso habitual y su condición de candidato a pesar suyo, y García, intentando ser la única médica desde Asclepio o Imhote". Confieso que no conozco a esos dos señores, pero sí, la tal Mónica es una pesada. Y de médica nada, es una podemita que se dedica a lo único que sabe hacer la izquierda en Madrid. Organizar manifestaciones de odio e incendiar las calles.

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