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El boicot a Vox alentado por la izquierda en Vallecas termina con violencia, pedradas y agresiones

Catorce personas han resultado heridas, entre ellas un policía y un diputado de Vox.

Maite Loureiro

Vox ha sufrido uno de los actos más violentos que se recuerdan en campaña electoral. El partido había convocado a sus simpatizantes en la Plaza de la Constitución de Vallecas para presentar la candidatura de Rocío Monasterio, pero cientos de grupos radicales han impedido que pudiera celebrarse con normalidad.

Tal y como habían anunciado en redes sociales, los violentos de ultra izquierda se han congregado para boicotear a los dirigentes de Vox, a los que incluso han agredido con piedras y ladrillos, provocando que su diputado por Guadalajara, Ángel López, resultara herido en un brazo y tuviera que ser atendido en el Hospital La Paz.

35 personas han sufrido heridas, incluido 21 policías, por los radicales de izquierdas que han lanzado adoquines, botellas de vidrio, estacas o zapatillas contra los presentes, saltándose el cordón de la Policía Nacional, situado a tan sólo unos pasos del lugar del acto, lo que provocó momentos de gran tensión.

Falta de coordinación

Los agentes intentaron retener a los violentos, que habían rodeado por completo la plaza, desde una hora antes de que llegaran los dirigentes de Vox, sin recibir órdenes de desalojarles, hasta que la situación de violencia se hizo insostenible y comenzaron las cargas.

Entre gritos de "fuera fascistas de nuestros barrios", "Madrid será la tumba de la ultraderecha" o "vosotros, fascistas, sois los terroristas", y con pancartas en las que se podían leer todo tipo de mensajes amenazantes contra Vox, los violentos impidieron que el acto pudiera desarrollarse, a pesar de los 200 agentes que habían acordonado la zona.

Situados a tan sólo dieciocho pasos de los radicales se encontraban los dirigentes de Vox, que han tenido que llegar hasta el atril en el que estaban previstas sus intervenciones, escoltados por la policía para impedir que fueran agredidos.

En ningún momento se han podido escuchar las intervenciones de Santiago Abascal o Rocío Monasterio, ante los abucheos y amenazas que proferían los grupos de izquierda. Una vez desalojados, Abascal ha podido tomar la palabra, aunque han continuado los insultos y amenazas durante toda su intervención.

A pesar de la violencia registrada, cientos de personas se han acercado a escuchar a los líderes de Vox, incluido niños acompañados por sus padres. Parte de los simpatizantes han quedado bloqueados por el cordón de radicales que impedía el acceso a la plaza, obligándoles a permanecer en las zonas aledañas.

Abascal culpa a Marlaska

Desde el atril, Abascal ha mostrado los adoquines y ladrillos que les han lanzado, algo de lo que ha responsabilizado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Según ha dicho el líder de Vox durante el acto, y posteriormente en una entrevista en Es la Tarde de Dieter, de esRadio, Marlaska y Sánchez "son cómplices" de la violencia que han sufrido.

La secretaria general del grupo parlamentario, Macarena Olona, ha explicado también en esRadio, que ha intentado ponerse en contacto con Marlaska a través de la presidenta del Congreso, Meritxel Batet, para pedirle explicaciones por lo ocurrido, sin éxito. Tampoco han logrado hablar con el jefe del dispositivo policial para reclamarle responsabilidades. El partido ha anunciado que presentarán una denuncia por lo sucedido.

Escoltados en todo momento

Abascal ha advertido de que recorrerán todos los barrios y municipios de Madrid, a pesar de la violencia que han sufrido, y se ha quejado de que "sólo Vox tiene que hacer campaña en esas circunstancias". "Tenemos derecho a estar aquí, tenemos derecho a disentir, a tener una opinión", ha defendido Rocío Monasterio durante su breve intervención, que se ha visto obligada a acortar, como el resto de dirigentes, ante los gritos y agresiones que estaban sufriendo.

Los dirigentes de Vox han interrumpido en varias ocasiones el acto por la falta de garantías para que pudiera desarrollarse con seguridad. Transcurrida algo más de media hora desde su llegada, y cuando se cumplía una hora y media de violencia promovida por los radicales de izquierda, Abascal ha anunciado que no abandonarían la plaza hasta que todos los simpatizantes fueran desalojados con seguridad.

Cerca de las nueve de la noche, los integrantes del partido eran escoltados por la policía a través de un pasillo de seguridad para que pudieran salir de la plaza, una vez que ya habían podido abandonar la zona la mayoría de los presentes.

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