Ana Martínez Vidal, la "Simancas" de Ciudadanos en Murcia

Su entorno la describe como una mujer "inteligente", "valiente" y "buena amiga" pero sus adversarios la ven como alguien con una "ambición desmedida".

Maite Loureiro

Ana Martínez Vidal ha estado a punto de convertirse en presidenta de Murcia, a pesar de que Ciudadanos es la tercera fuerza política de la Región con seis escaños, y de que la formación no para de caer en todas las encuestas. Un caso que podría recordar ligeramente al de la famosa serie de televisión danesa, Borgen.

Sin embargo, en este caso, sus aspiraciones se habrían visto truncadas tras la intervención del PP y el cambio de postura de tres diputados díscolos de Cs. Su equipo asegura, sin embargo, que "van a llegar hasta el final" y "no dan nada por perdido". Es decir, no tienen intenciones de retirar la moción y esperarán a que se celebre el Pleno para constatar si se quedan sin gobierno.

Valenciana de 41 años e Ingeniera de Caminos, Vidal se afilió al Partido Popular en el año 2010. En 2011 entró a formar parte del Gobierno de Miguel Ángel Cámara en el Ayuntamiento de Murcia, donde ocupó el cargo de concejal de Infraestructuras hasta el año 2015, cuando el partido la dejó fuera de las listas. "Era una persona muy complicada", aseguran quienes la conocieron en aquella etapa. Ella se define como "excesivamente perfeccionista".

"Soy muy autocrítica, me fustigo continuamente por mis fallos y conozco bien mis limitaciones. Me considero una persona cercana y muy normal", asegura al hablar de la "ambición desmedida" que le atribuyen algunas de las personas que han trabajado con ella. "Quien me conoce sabe que no soy así", responde.

Sus compañeros de partido la describen como una mujer "inteligente", con "muchas habilidades políticas". "Ha demostrado que sabe utilizar muchos recursos pero le han podido las prisas", aseguran, dando por hecho que tarde o temprano habría logrado sus aspiraciones.

Su irrupción en Ciudadanos

Cuando el PP dejó de contar con ella, abandonó la política para opositar pero no logró sacar la plaza para ser Ingeniera de Caminos del Estado y poder así ocupar el cargo de Directora General del Agua, que era "su ilusión", según afirma.

En el año 2019, el entonces secretario de organización de Cs, Fran Hervías, la colocó como número tres de la lista del partido a las elecciones autonómicas. "Nunca supimos de ella hasta que, de repente, apareció de tres en la lista", aseguran dirigentes de la formación naranja en Murcia.

De ahí, pasó a ser consejera de Empresa del Gobierno presidido por el popular Fernando López Miras, con Isabel Franco como vicepresidenta y coordinadora del partido en la Región. Comienzan entonces las disputas y los enfrentamientos personales entre ambas.

Una situación que se agrava cuando el pasado mes de septiembre, Ana Martínez Vidal es elegida coordinadora del partido y asume la estrategia política de Cs en la Región, con el aval de la dirección de Inés Arrimadas. Sin embargo, su ascenso meteórico en el aparato del partido no va acompañado de un refuerzo en el Gobierno, por lo que orgánicamente sigue estando por debajo de Franco.

La enemistad con Isabel Franco

Empieza entonces una batalla para intentar hacerse con ese puesto, hasta el punto de presionar al PP con la Ley de Presidencia que permitía a López Miras presentarse de nuevo a la reelección, como moneda de cambio. Extremo que Vidal negó a Libertad Digital apenas dos días antes de presentar la moción de censura, cuando aseguró que se trataba más de un cargo "simbólico" y que "tenía toda la visibilidad política que quería como portavoz del Gobierno".

Sus aspiraciones, por tanto, eran otras. "En dos años se ha colocado en disposición de ser presidenta de Murcia, lo siguiente es hacerse con el puesto de Inés Arrimadas", aseguran algunos de los dirigentes del partido, que recuerdan que, de lograr lo que pretende, su toma de posesión y la foto del nuevo Gobierno se produciría al comienzo de la cuarta ola del coronavirus, teniendo que renovar todos los equipos en plena pandemia. "Hay que tener muchas ganas de tener un cargo", le critican.

Vidal atribuye las críticas a los "intereses políticos" que buscan "desacreditarla". "Cuando una mujer intenta defender aquello en lo que cree, se le tilda de ambiciosa. Si lo hace un hombre, se ve como algo positivo. Es machista y absurdo", responde.

El "vacunagate"

Fue muy combativa con el escándalo de la vacunación del consejero de Sanidad del PP, Manuel Villegas, y asegura que, desde entonces, la situación con el PP se volvió insostenible, partido al que ha acusado de ser un "corrupto" en varias entrevistas que ha concedido los últimos días, para explicar el porqué de su decisión.

Hija de un ingeniero de Caminos del Estado y de una licenciada en Derecho, tiene dos hermanos arquitectos y otro ingeniero industrial. El pasado año se separó de su segundo marido, José Francisco Pérez Rodríguez, ex alcalde pedáneo de la Era Alta, según recoge El Español. Antes ya se había separado del empresario Alberto Retamero Jaldo, con el que contrajo matrimonio en el año 2009 en una boda que recogió la revista La Tribuna de Murcia.

Después de su fracasado intento de desalojar al PP del Gobierno de Murcia, sus adversarios políticos la comparan con Rafael Simancas, que se quedó sin ser presidente de Madrid por dos diputados trásfugas, lo que se conoció como "el tamayazo".

Ella asegura estar "muy orgullosa del equipazo que tiene, de tener la confianza de su partido, y de los grandes profesionales y compañeros que le acompañan". "Nunca me imaginé todo lo que me está ocurriendo", asegura ante el terremoto político provocado por Cs.

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