Trilerismo del empresariado catalán: presenta el manifiesto "Basta ya" con cambios en la versión catalana y la española

En catalán pide que se reúna la mesa de diálogo para "recuperar la normalidad democrática en nuestro país", alusión que elimina de la otra versión.

Pablo Planas (Barcelona)

El empresariado catalán organizado está harto y dice "basta ya". La pandemia y la violencia de las últimas semanas han colmado el vaso de su paciencia y tragaderas. Las patronales, organizaciones, círculos y entidades que durante años dieron apoyo pleno al proceso separatista, financiaron a los medios independentistas y bendijeron la estrategia de confrontación con el resto de España de los gobiernos de la Generalidad se han cansado de la tensión y vuelven a eso del seny, el sosiego, la cordura, el orden y la ley que con tanto ahínco despreciaron.

Las restricciones derivadas de la pandemia, el saqueo de los comercios del centro de Barcelona, la parálisis gubernativa, el apoyo de los partidos separatistas y de los comunes a las manifestaciones que siempre acaban en terrorismo callejero, la ausencia de condenas a la violencia sin atenuantes y el desgobierno en la Generalidad y en el Ayuntamiento han forzado un insólito manifiesto suscrito por trescientas organizaciones empresariales, desde la principal patronal, Fomento del Trabajo, a entidades afines al independentismo como la Fundació d'Empresaris de Catalunya (Femcat) o la patronal Cecot.

También se han sumado el Círculo de Economía, Barcelona Global, la Pimec, la Cámara de Comercio (tomada por el separatismo), Turisme de Barcelona, la mayoría de las entidades gremiales, asociaciones de empresas, entidades comerciales, escuelas de negocios y todo tipo de organizaciones hasta sumar, según cálculos del presidente de Fomento, Josep Sánchez Llibre, el 98% del PIB catalán.

Godó y Crehueras, en el acto

Entre los asistentes al acto en el que se ha dado lectura al manifiesto, la flor y nata de la economía catalana: el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, el consejero delegado del Banco de Sabadell, Jaume Guardiola, el presidente del grupo Planeta, Josep Creuheras, el presidente del Círculo de Economía, Javier Faus, el presidente de Aguas de Barcelona, Ángel Simón, el presidente del Salón del Automóvil, Enrique Lacalle, la decana del Colegio de Abogados de Barcelona, Eugenia Gay, el hotelero Joan Gaspart y el presidente del grupo Godó, Javier Godó.

Precisamente Godó ha sido uno de los personajes más celebrados del encuentro. El editor de La Vanguardia y propietario de la emisora Rac 1, auténtico bastión del separatismo, es uno de los principales impulsores del manifiesto, junto a Enrique Lacalle, exdirigente del PP de Cataluña en los años noventa, según explicó en el acto Sánchez Llibre, exdirigente a su vez de la extinta Unió Democràtica de Duran Lleida.

El manifiesto urge a la constitución de un gobierno autonómico "sin dilaciones" y piden que sea "un gobierno estable, cohesionado y activo que tenga como objetivo principal la recuperación económica de la crisis provocada por la pandemia. La crisis económica a la que nos enfrentamos es de una magnitud enorme y no tiene precedentes en nuestra historia reciente. Los ciudadanos, los trabajadores y los empresarios no entenderían que la recuperación no esté en el centro de toda acción de gobierno. No es el momento de disputas políticas, sino el de la cooperación, la responsabilidad y la lealtad institucional".

Los empresarios exigen a la Generalidad y a los ayuntamientos "que ejerzan su autoridad democrática y sus responsabilidades sin complejos, a fin de recuperar la convivencia y la paz en nuestras calles. Ninguna causa justifica actitudes violentas. Para mantener la cohesión social y los puestos de trabajo es imprescindible acabar con la violencia, la mejor aliada para destruir empleo". También piden que instituciones y partidos apoyen a los Mossos d'Esquadra.

Versiones con "matices"

El texto, que no incluye ninguna alusión directa al proceso separatista, se ha interpretado como un cuestionamiento radical de la acción política de los independentistas. Al respecto, el documento tiene dos versiones. La escrita en español mantiene una escrupulosa neutralidad mientras que la escrita en catalán introduce un par de líneas en las que se aboga por la mesa de diálogo entre Gobierno y Generalidad en la que los separatistas quieren negociar la autodeterminación y la amnistía.

Así, la versión en español afirma: "Requerimos al Gobierno de España que, siguiendo el ejemplo del resto de países de la Unión Europea, instrumente y conceda, de forma inmediata, 50.000 millones de euros de ayudas directas a las empresas, a los autónomos y a los sectores más afectados por la pandemia para salvaguardar la actividad económica, los puestos de trabajo y la cohesión social".

La versión en catalán es "ligeramente" diferente. No incluye la alusión a los 50.000 millones y a partir de "cohesión social" añade: "Y que se impulse la mesa de diálogo acordada entre los gobiernos para la recuperación de la normalidad en nuestro país" ("i que s'impulsi la taula de diàleg acordada entre els governs per a la recuperació de la normalitat al nostre país").

En el siguiente párrafo también hay una diferencia entre versiones. En la catalana se dice que "reclamamos gobiernos que defiendan la economía productiva, la ocupación y el estado del bienestar con las máximas cotas de democracia, que sitúen la recuperación económica y la cohesión social como su objetivo principal; que mantengan el orden, es decir, que garanticen el libre y pacífico ejercicio de los derechos y libertades para todos, y el normal funcionamiento de las instituciones; y que den seguridad jurídica, en un entorno del máximo diálogo entre ellos".

En cambio, en la versión escrita en español se apela al "Gobierno", no a los gobiernos, y se elimina "en un entorno del máximo diálogo entre ellos".

Por último el manifiesto propone un "pacto de país" entre todas las administraciones, los partidos políticos y las entidades de la sociedad civil "lo más transversal y con el mayor consenso posible".

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