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Sánchez condena los disturbios tres días tarde y deja solo a Iglesias con los violentos

El presidente rompe su silencio después de tres noches de violencia alentada por Podemos.

Ketty Garat

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha roto su silencio después de tres días de disturbios alentados por sus socios de Podemos por el ingreso en prisión del rapero Pablo Hasél: "Es inadmisible la violencia", ha dicho en un acto en Mérida arrinconando a su vicepresidente, Pablo Iglesias, quien no ha condenado aún los violentos altercados mientras portavoces de Podemos los alientan y ponen en la diana a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Tras la tibieza mostrada ayer por el Ejecutivo que incluso defendió la "libertad de expresión" del portavoz de Podemos, Pablo Echenique, quien defendió y alentó los disturbios, el presidente Sánchez ha prometido que el Gobierno "actuará con contundencia contra la violencia" porque "la violencia es la negación de la democracia".

En impersonal y sin citar expresamente a Iglesias ni a Echenique, el presidente Sánchez aseguró que "no hay excepción a esta regla , no hay causa, ni lugar ni situación que pueda justificar el uso de la violencia, ninguna". De forma tajante, el jefe del Ejecutivo se esforzó en mostrar mano dura "porque la violencia no es una libertad, es un ataque a las libertades de los demás. La violencia es un ataque a la seguridad de los demás y, en consecución, el Gobierno de España hará frente a cualquier forma de violencia y garantizará la seguridad ciudadana. una expresión por más que nos duela no debería llevar la privación de libertad".

El presidente del Gobierno ha hecho estas declaraciones en un acto en Mérida junto al presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, para presentar el Plan de Recuperación y Resiliencia de la Economía Española.

Después de tres días de silencio y equilibrismos de los miembros del Ejecutivo, la estrategia del Gobierno este viernes era reforzar la idea de rechazo a la violencia para marcar distancias con sus socios de coalición. Una idea que reforzó el ministro y secretario de Organización, José Luis Ábalos, quien insistió en que "en democracia no se ejerce ningún derecho por la violencia. Ni siquiera creo en las teorías prejurídicas y naturalistas que justifican el uso de la violencia en situaciones objetivas o subjetivas de represión, tampoco lo comparto. Los derechos se reivindican desde el derecho".

Sin embargo, Pedro Sánchez sí ha dejado claro que comparte con su socio Iglesias el fondo de la cuestión sobre la reforma legal relativa a la libertad de expresión de los artistas: "La democracia española tiene una tarea pendiente de mejorar que es la libertad de expresión para igualarla a los parámetros de otros países europeos", cosa que el Gobierno se ha comprometido a hacer reformando en el Código Penal para eliminar las penas de cárcel relacionadas con las llamadas manifestaciones artísticas.

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