Defensa dice que el antiguo JEMAD se saltó el protocolo de vacunación y genera aún más dudas con su explicación

La subsecretaria de Defensa dice que solo dio orden de vacunar a los sanitarios. Da a entender que no se debió vacunar a las misiones en el exterior.

J. Arias Borque

Contundencia ministerial, pero con muchas dudas por resolver. La polémica que se ha generado en la última semana sobre la vacunación de los altos cargos del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) para evitar el coronavirus, y que ha supuesto la dimisión del hasta el pasado sábado Jefe del Estado Mayor del Defensa (JEMAD), ha llegado este martes hasta el Congreso de los Diputados, donde los responsables del Ministerio de Defensa han tratado de dar carpetazo al asunto.

La subsecretaria de Defensa, Amparo Valcarce, que ha sido la persona responsable de trazar el plan de vacunación propio de las Fuerzas Armadas, ha comparecido en la Comisión de Defensa y, ante las continuas preguntas de los grupos parlamentarios de la oposición, ha acusado al general del Aire Miguel Ángel Villarroya de haberse saltado el plan de vacunación que ella había dictado al haber ordenado tanto su propia vacunación como la de otros altos mandos.

"Esta muy claro y por escrito. La Subsecretaría de Defensa única y exclusivamente dio la instrucción de que se proceda a la vacunación de todo el personal sanitario, por ser critico, según las indicaciones recogidas en la estrategia de la Inspección General de Sanidad (INGESAN). Esta es la instrucción por escrito, clara y rotunda que ha aplicado todo el mundo. Cuando no ha sido así se han asumido las responsabilidades que corresponden", ha dicho en su tercer turno de intervención.

De este forma, daba validez únicamente a una de las frases que aparecían en la instrucción que ella misma envío a todos los organismos militares a principios de enero, y que decía lo siguiente: "De Orden de la Subsecretaría se solicita a los Ejércitos, Armada, Unidad Militar de Emergencia y Cuarto Militar de la Casa del Rey se proceda a la vacunación de todo el personal sanitario por ser crítico, según las indicaciones recogidas en la Estrategia de la Inspección General de Sanidad".

Y de esa misma forma invalidaba el párrafo anterior a este extracto que aparecía en la citada instrucción: "Resulta primordial la vacunación de todo el personal de las FAS que se encuadre dentro de las prioridades de vacunación, como son los componentes de los contingentes que vayan a ser desplegados en las diferentes zonas de operaciones, el personal sanitario (CMS y personal no facultativo) que además es el que ha de vacunar al resto de los componentes de las FAS y el personal de Unidades Operativas (incluyendo su cadena de mando establecida) que tengan un mayor riesgo de contagio de Covid-19 debido a las misiones asignadas".

No ha dado ningún dato sobre el documento completo de vacunaciones elaborado por el INGESAN, que tiene más de 30 páginas y divide en seis grupos el proceso de vacunación, ni sobre cómo difiere esta explicación de las que venía dando el Ministerio de Defensa, que eran coincidentes con las que ha dado el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), sobre que el proceso empezaba con misiones en el exterior, sanitarios militares y, luego, personal militar empezando por cuestiones de edad.

De este modo, según se desprende de la versión mantenida por Valcarce, el EMAD habría actuado de forma incorrecta vacunando a los relevos de las próximas misiones en el exterior como ya se ha hecho, como son la tripulación del Buque de Asalto Anfibio L-52 Castilla y del cazaminas M-36 Tajo, que salen al mar en febrero. También de los próximos relevos para Líbano o Irak.

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