Del coronavirus a Filomena: las Fuerzas Armadas vuelven a ser esenciales pese a su raquítico presupuesto

Más de 1.500 militares del Ejército de Tierra y la UME trabajan contra los efectos del temporal Filomena en Madrid, Aragón y Castilla La Mancha.

J. Arias Borque

Más de un millar y medio de militares se encuentran este lunes trabajando en distintos puntos del territorio nacional para tratar de paliar los efectos del temporal Filomena. Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y del Ejército de Tierra están abarcando muchos de los cometidos a los que no están llegando unos servicios municipales, autonómicos y estatales que se han visto totalmente desbordados por la magnitud de las nevadas.

El grueso de ellos, aproximadamente un millar, están realizando estas tareas en Madrid, donde han limpiado los accesos a los principales centros hospitalarios, han trasladado enfermos a los hospitales en ambulancias militares, han sacado coches y rescatado personas atrapadas en vías principales por la nieve, han habilitado pistas del aeropuerto de Barajas y han trasladado a las instalaciones aeroportuarias a los controladores aéreos que no podían llegar.

También han habilitado carriles para que puedan ser usados por los servicios de emergencia, limpiado los accesos a infraestructuras críticas que garantizan suministros como combustible y electricidad, se han retirado árboles caídos, y han organizado convoyes pesados desde Salamanca para trasladar a la capital quitanieves, excavadoras y diversos vehículos que ayuden a retirar la nieve y que la región pueda recuperar lo antes posible la normalidad.

Unos 300 militares, en su mayoría de la UME, están haciendo trabajos similares en Aragón, que comenzaron ayer domingo en pequeñas localidad como Daroca (Zaragoza) o Castellote (Teruel). Y unos 200 efectivos del Ejército de Tierra están desplegados en Castilla-La Mancha, apoyando en Toledo y Albacete a las autoridades locales. De hecho, este mismo lunes, efectivos de la Brigada Guzmán el Bueno X de Córdoba se han desplazado hasta Toledo.

Horas y horas de trabajo que van mucho más allá del deber profesional. Y es que las Fuerzas Armadas españolas se han vuelto a mostrar esenciales como protectoras del Estado y sus ciudadanos en un momento de crisis real. Como han hecho en otros momentos de catástrofes y calamidades, o como bien están demostrando durante la crisis sanitaria que ha provocado la pandemia de coronavirus.

Los miembros de las Fuerzas Armadas no solo han apoyado en la distribución de las vacunas –está por ver si la Sanidad militar terminará poniendo dosis a la población, tal y como ha ofrecido Margarita Robles– sino que también han realizado todo tipo de misiones en apoyo de los ciudadanos y el Estado en las denominadas como Operación Balmis y Operación Baluarte.

Exactamente, hasta el pasado 6 de enero, habían realizado 20.002 intervenciones, 11.061 desinfecciones, 5.301 intervenciones en residencias de mayores, 2.302 poblaciones atendidas, 3.477 acciones en hospitales y centros sanitarios, además del trabajo diario de más de 2.400 rastreadores militares. Unos datos que fueron hechos públicos por la propia ministra de Defensa durante la celebración de la Pascua Militar.

Y todo ello pese a que las FAS llevan siendo las principales perjudicadas por los recortes del presupuesto público desde el año 2007, lo que las hacen juguetear de forma peligrosa con la línea roja de la inoperatividad. Como muestra clara, España fue el tercer país de todos los socios de la OTAN que menos porcentaje de su PIB invirtió en Defensa, solo superando a Luxemburgo y Bélgica.

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