Dos detenidos por la salvaje paliza a un menor en Barcelona para robarle el móvil

Los agresores grabaron y difundieron la tunda en grupo a un niño que según algunas fuentes es autista.

Pablo Planas (Barcelona)

Dos de los autores de la brutal paliza a un menor en Barcelona se han entregado en comisaría. Los hechos sucedieron el pasado 3 de enero, cuando un grupo de jóvenes acorraló y apalizó a un menor con el propósito de vejarlo y robarle el móvil. Además, grabaron la paliza y la difundieron en redes sociales.

En las duras imágenes se puede apreciar como acorralan al chico, le golpean con puños y pies, le derriban y le arrancan la camiseta. Según algunas fuentes, la víctima es autista. La difusión de la secuencia en redes sociales generó una gran oleada de indignación. Algunos usuarios de Twitter no tuvieron dudas en identificar a los agresores como inmigrantes. Otros reprochaban a la alcaldesa Ada Colau que no se haya manifestado sobre la paliza, sucedida al lado de Can Batlló, en el barrio de Sants.

También se profirieron amenazas contra los atacantes, lo que provocó que este martes los Mossos de desplegaran por la zona para evitar altercados entre menores. Al tiempo, se ha convocado para esta tarde una manifestación que también está resultando polémica. Un colectivo de personas que se definen como "psiquiatrizadas y neurodivergentes" llamado Insania insta a participar "en respuesta a la agresión de un chico autista a manos de un grupo de jóvenes" y también "contra el racismo que aprovecha estas situaciones para difundir su discurso de odio".

La entidad afirma que al principio la protesta era sólo por la agresión, pero que más tarde se amplió al racismo por los mensajes que se estaban difundiendo en redes: "Primero, la concentración en sus inicios era contra la agresión y en apoyo a la persona agredida. Después apareció el discurso racista, que hacía más referencia a la nacionalidad de algunas de las personas (no todas, ya que hay españoles y catalanes en el bando agresor)". La "aclaración" y la distinción entre españoles y catalanes han generado aún más críticas.

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