Última burla de Fernando Simón en 2020: "Me quedo con las alabanzas. Los que me critican son pocos"

En una entrevista en EFE a pocas horas de que espire 2020, Simón presume de gestión de la pandemia, incluida su recomendación de no llevar mascarilla.

Libertad Digital

El director del CCAES (Centro de Coordinaci´no de Alertas y Emergencias Sanitarias), Fernando Simón, despide 2020 con una entrevista concedida a la agencia EFE en el que hace repaso del año que le convirtió en uno de los personajes públicos más mediáticos del año, al ser, junto a Salvador Illa, la imagen de la gestión de la pandemia en España. Una gestión que, diga lo que diga, ha colocado a nuestro país como el peor del mundo desarrollado en contención y tratamiento del virus, con una proporción de muertos y profesionales sanitarios contagiados que sonrojaría a cualquiera, menos a él, claro.

En Efe tampoco se esmeran por sacar los colores Simón. No le recuerdan sus vacaciones surfeando en Portugal, mientras decía que se alegraba de que Alemania o Reino Unido vetara nuestro país entre los destinos recomendados a sus ciudadanos, y mientras en España el número de muertos reales (no oficiales) sumaba ya varias decenas de miles. O ese publirreportaje que sacó un suplemento del diario El País en el que aparecía con chupa de cuero y a lomos de una motocicleta.

La agencia de noticias, apenas saca a colación algunas pocas polémicas de Simón: básicamente el retraso en el anuncio de medidas contra el virus (convenientemente retrasado hasta después de las manifestaciones feministas del 8-M); o la recomendación de no llevar mascarilla que hizo en el peor momento de la pandemia. También comentan el triunfalista mensaje del verano en el que se dio por vencido el coronavirus.

Pero si Fernando Simón puede presumir de algo a juzgar por los comentarios que destaca Efe, es de haber perfeccionado la capacidad de echar balones fuera. Si no fuera porque conocemos realidades como los propios informes de Sanidad, firmados por Simón, en los que advertían ya en febrero de la gravedad de la covid-19, podríamos llegar a creernos su relato de los acontecimientos.

Trabaja rodeado de cartas de agradecimiento y "paquetes"

Eso sí, lo que más destaca Simón es que las críticas le resbalan porque "los que critican son un grupo muy pequeño". Por eso prefiere quedarse con quienes le alaban: "Intento aislarme, pero han pesado las alabanzas con mucha diferencia", cuenta a Efe, mientras muestra a la periodista "una montaña de cartas y paquetes que acumula en una esquina de su despacho" con agradecimientos y regalos.

En cuanto a las críticas, aunque dice que le estimula tener a su alrededor "masa gris para discutir" -no aclara si se refiere por masa gris a Salvador Illa-, dice que no le gusta nada cuando "convierten en técnicos argumentos políticos para criticar o alabar. Creo que el tiempo pondrá cada cosa en su sitio", concluye.

Las burlas de Simón

En la entrevista Fernando Simón deja perlas para el recuerdo, precisamente en algunos de los hitos más vergonzosos de la gesión de la pandemia:

No pasaríamos de algún contagio anecdótico en España

Aunque sabemos que los informes que él mismo firmaba advertían ya en enero y febrero de la gravedad de la Pandemia, Simón justifica que retrasaran su decisión de cerrar el país al 14 de marzo con los siguientes argumentos:

  • "Las alarmas internacionales son mucho más lentas de lo que se piensa".
  • La periodista cuenta que "de pronto, el 9 de marzo, los casos notificados se duplicarno hasta los 1.200". Simón contesta: "Estaba claro que teníamos un altísimo riesgo de diseminación por toda España". Y ala periodista justifica: "los retrasos de las notificaciones hacían además un flaco favor. Había llegado el momento de tomar medidas más drásticas".
  • "¿Se podía haber hecho antes?" pregunta EFE. "¿Quién en España habría aceptado un cierre como el del 14 de marzo teniendo 150 casos? Por mucho que pensáramos que había riesgo, no era aceptable", dice. Y tranquilamente remata: "se tomaron en los tiempos en que se pudieron tomar".

Evidentemente, para entonces España enfilaba el camino irremediable de convertirse en el país con más muertos por habitante del mundo durante muchos meses.

"Hemos vencido al virus", "salimos más fuertes", "¡a consumir!"

Este fue el mensaje de Sánchez en verano y, aunque sin mencionar al presidente, sí sobrevuela aquel mensaje en la entrevista.

Dice Simón que en verano "se podía abrir. Estábamos en una situación muy buena" aunque concede que "quizá tuvimos algún problema con el mensaje" que se lanzó a los españoles dando pie a un verano "más normal de lo que debería haber sido". Pero, entonces ¿de quién fue la culpa? ¿De Simón? ¿De Sánchez? Nada de eso: "Eso no dependió solo de la relajación de medidas, también de cada uno de nosotros".

Las mascarillas

Quizá uno de los mensajes que más daño pudo hacer fue aquel en el que Simón no veía necesario el uso de mascarillas. Su explicación también clama al cielo:

"La recomendación de actuación tiene que ser factible, y si no hay mascarillas, no puede ser 'ponte una mascarilla'. No puedes proponer cosas irrealizables, señala Simón. Por eso, hasta que no se desarrollaron dos normas UNE para la confección de mascarillas higiénicas, no se pudo promover su uso". Se ve que Simón se perdió el momento en que, por ejemplo, EEUU, recomendó a su población el uso de mascarillas y señaló cómo hacerse una casare con una camiseta y dos gomas del pelo.

Pero no quedó aquí la cosa: "Hay muchas familias que nopueden pagarse diez euros al mes por miembro. Incluso cuando hay disponibilidad, este tipo de normas tienen un impacto social que no es pequeño", dice. Lo que no aclara es si se refiere al impacto social de los cerca de 80.000 muertos que llevamos en España.

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