El Ejército del Aire dice adiós a sus C-130 Hércules tras casi cinco décadas de servicio

La aeronave es sustituida por los A-400M. Las unidades que quedan se pusieron en venta y han sido compradas por Perú, Uruguay y una empresa privada.

J. Arias Borque

Un histórico de los cielos españoles dice adiós. El Ejército del Aire ha despedido este lunes al C-130 Hércules, un avión que ha estado casi cinco décadas en servicio y que durante ese tiempo ha sido la espina dorsal de transporte aérea militar de nuestro país. Se despide una aeronave que fue pieza fundamental en el inicio de la modernización de las Fuerzas Armadas y que las ha acompañado en un sinfín de operaciones.

La primera unidad llegó a España el 18 de diciembre de 1973. Su destino fue la base aérea de Zaragoza, en la que han permanecido durante 47 años y 4 días. En enero de 1976 llegaron otras tres unidades más, aunque esta vez en versión cisterna. Y a partir de ahí se compraron más aeronaves, tanto para transporte de material y tropas como para reabastecimiento de combustible, convirtiendo al 301 Escuadrón de Fuerzas Aéreas en el Ala 31 de Transportes.

Su actuación no sólo se circunscribe a actuar de apoyo a los despliegues de las unidades aéreas y a su cooperación con los Ejércitos de Tierra y la Armada, sino que también ha participado en numerosas misiones humanitarias, en las que España ha acudido en auxilio tanto de regiones interiores –ha sido importante su papel en las misiones Balmis y Baluarte contra la pandemia de coronavirus– como de países asolados por alguna catástrofe.

Su primera misión en el exterior fue pocos después de su llegada. Un transporte en 1975 de alimentos y medicinas de Cruz Roja a Mali y Níger. Y precisamente su final también ha estado ligado al continente africano, pues hasta hace nada ha estado prestando apoyo a las misiones que luchan contra el yihadismo en la misma Mali y el resto del Sahel, aunque haya tenido su base principal en Dakar, la capital de la vecina Senegal.

Entre medias, cientos de misiones de todo tipo en países como Etiopía, Ruanda, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, la antigua Yugoslavia, Haití, Irak, Gabón o Afganistán. Algunas de ellos muy duras para nuestro país, como la repatriación de las víctimas del Yak-42 desde la localidad turca de Trebisonda en 2003 o la repatriación de los restos mortales de los ocho agentes del CNI asesinados en Irak ese mismo año.

Su servicio a España se puede medir también en otras cifras más tangibles: 178.000 horas de vuelo realizadas, un millón de pasajeros transportados, más de 37 millones de litros de combustible transferidos a los cazas de combate españoles y 141.865,2 toneladas de carga transportadas.

Uno de los aviones más longevos

Los C130 Hércules parecen tener cuerda para rato en muchos territorios del mundo, pero la tecnología avanza con el paso de los años y en nuestro país está siendo sustituido, poco a poco, por una bestia del aire, el nuevo Airbus A400M –este mes se recibe la novena unidad–, un avión con el doble de capacidad de carga y el doble de rango de acción que el mítico Hércules. Lo que está por comprobar es si podrá tener también la misma fiabilidad y la misma longevidad operativa.

Y es que el Hércules entró por primera vez en servicio en el Ejército de Estados Unidos en el año 1955, cuatro años después de que se pidiera a la compañía estadounidense Lockheed Martin el diseño de un avión medio-pesado de transporte táctica que fuera capaz de utilizar pistas sin pavimentar, llevar más de once toneladas de carga y que pudiera transporte a al menos 92 militares de tropa con todo su material o 64 plazas para soldados paracaidistas.

Casi setenta años después de su estreno, habiendo estado en servicio en los ejércitos de más de 50 países, se ha convertido en el avión militar más longevo junto al bombardero estratégico estadounidense Boeing B-52 y el bombardero estratégico soviético Tupolev Tu-95, ambos también en servicio activo. Y lo más llamativo de todo es que la última versión del Hércules todavía tiene su cadena de montaje en uso y con pedidos por entregar.

España ha vendido sus Hércules

Que los Hércules todavía pueden ser muy útiles lo demuestra el hecho de que las Fuerzas Armadas españolas no hayan mandado al desguace las unidades que todavía tienen en servicio, sino que haya decidido ponerlas en venta, debido a que todavía tienen demanda dentro del mercado de segunda mano. Siguen así la estela de otros países, como Estados Unidos o Reino Unido, que han hecho lo mismo en los últimos años.

A principios de mes el Consejo de Ministros aprobó la venta de los diez aparatos que tenía en servicio nuestro país por un montante económico de casi 80 millones de euros. Los dos primeros –junto a un paquete de repuestos– han ido a pasar a la Fuerza Aérea de Uruguay, que los ha comprado por 22 millones de euros. Ambas unidades fueron entregadas en un aeropuerto local este sábado 19 de diciembre por efectivos del Ejército del Aire.

Los siguientes en ser entregados serán las dos unidades que han comprado la Fuerza Aérea del Perú, junto a un importante paquete de repuestos. El montante de la operación se ha cerrado en 25 millones de euros. Los otros seis aviones serán para la empresa estadounidense Blue Aerospace, que se dedica a la venta de aviones de primera y segunda mano para diferentes países y que pagará 33 millones de euros.

A continuación