"Marijau reserva para Iglesias su elocuencia mientras nos castiga con granizadas fonéticas"

El Gobierno toma las riendas sobre el virus y la Navidad con un mensaje claro: haga usted lo que le venga en gana. Y show en el Congreso.

Pilar Díez

El Mundo

"El Gobierno exhibe su crisis en pleno caos ante la Navidad". Foto de la bronca del Moñas con Marisú. "Hasta el moño todo es Iglesias", dice irreverente Jorge Bustos. Y es que tienen una armada de campeonato los picapiedra Pedro y Pablo. "En su intervención parlamentaria más brillante hasta la fecha, María Jesús Montero llamó ayer "cabezota" a Pablo Iglesias. Ahora sabemos que, cuando quiere, la portavoz del Gobierno sabe hacerse entender perfectamente", dice Bustos sembrado. Se queja, y con razón, de que "Marijau reserve su elocuencia para el disfrute privado del vicepresidente segundo mientras en público nos castiga con sus granizadas fonéticas y su pedrisco sintáctico".

Bustos se lo pasó pipa ayer en el Congreso y lo refleja en su crónica, en la que hace chistes hasta sobre los "alfilERTES", previa disculpa a los afectados. "Nadie sale entero de un divorcio, y menos cuando la vivienda en disputa es la Moncloa. Por eso a Sánchez le da vértigo solamente oír hablar de ruptura, y ordena a su gabinete someterse otra semana más al moño de su consentido, que si sigue hinchándose va a parecer el de Amy Winehouse". De espaldas parece una boñiga. Entre el moño y los pendientes le falta una peineta para ser el doble de Mari Fe de Triana.

"Iglesias no se va a moderar" porque el Moñas es todo lo contrario de la moderación. Se alimenta de la crispación, la bronca y la violencia como una hiena de la carroña. "Así que menos sofocos y menos giros al centro filtrados con voz de monja socialista con remordimientos. Es vuestra coalición. Vuestro ovillo de conspiraciones y mentiras. Peinad ese moño vosotros". Cualquiera mete un peine en esa maraña.

El editorial comenta el monólogo del club de la comedia con que nos obsequió ayer el presidente compitiendo con Chiquito de la Calzada "El presidente se permitió recrearse en un tono frívolo y pretendidamente jocoso que causa sonrojo". Con la mano en el bolsillo, le faltaba un vermú en la mano, le dijo Abascal. Tal vez lo llevaba dentro.

El País

"Las comunidades se plantean endurecer el plan de Navidad". Y es que ayer se reunieron por enésima vez las comunidades autónomas con el ministro de Sanidad y Illa les dijo que a él no le vengan con problemas, que haga cada uno lo que le venga en gana. Recomienda quedarse en casa, aunque él se irá a Cataluña.

El periódico sanchista cuenta a su manera el show de Sánchez en el Congreso. "El choque de Sánchez y Casado agrava el bloqueo constitucional". "El PP lanza su ataque más duro al gobierno en el último pleno". Javier Casqueiro imita sin rubor el choteo del jefe. "El líder popular cuestionó al presidente por varios motivos: no felicitar cristianamente las Navidades, no llorar en público como la canciller alemana Angela Merkel por las víctimas, por tomarse unas semanas de vacaciones en verano y hasta por tardar 55 días en devolverle una llamada". Ay qué risa, tía Felisa, me parto y me troncho.

En su patética adulación al Gobierno tampoco vio ninguna bronca entre Marisú y el Moñas, sino una "conversación". "Una conversación cordial entre colegas del Gobierno", para ser exactos. "Horas después, los dos protagonistas de la charla han posado ante los medios y se han saludado sonrientes para dar una imagen de naturalidad". Y ahí estaba El País para dar fe de la normalidad. Penoso.

Anabel Díez justifica las chanzas del líder. "La mezcla de temas llevó al presidente a utilizar un par de minutos la ironía y casi la risa para ridiculizar los augurios de que España camina hacia una república comunista y bolivariana. El tono jocoso le valió la reprimenda de Casado, Abascal y Arrimadas que se acogieron a esos momentos de "club de la comedia" para considerar que Sánchez había sido cazado. A él le dijeron que estaba al frente de "una banda de salteadores". Pero no se rieron". Otegi, Rufián, podemitas con antecedentes penales. Para mondarse, oiga.

ABC

"Sánchez compadrea con los secesionistas mientras el Gobierno vuelve a agrietarse". "Frente a las acusaciones y recriminaciones al líder del PP, Sánchez compadreó abiertamente con los portavoces de ERC, Gabriel Rufián, y EH Bildu, Mertxe Aizpurua. A estos les dio varias veces la razón durante el debate, desplegando en todo momento un tono amable que contrastó fuertemente con el desprecio y la hostilidad que dirigió a los representantes de los grupos constitucionalistas", a los que trató "a patadas". No se cosca Sánchez de que a quien desprecia es a la mitad de España. Ya se enterará algún día.

El editorial no está para risas. "Sánchez es un extremista que pretende hacer pasar por una 'agenda social de progreso' lo que solo es un auténtico proceso de degeneración democrática. Nunca ha querido negociar ni pactar absolutamente nada con partidos constitucionalistas y moderados".

"Sánchez se ha adaptado tanto al separatismo y a su proyecto revisionista, que ha decidido hacer ostentación de su extremismo entregando el Gobierno y el Parlamento —aún resiste el Poder Judicial— a partidos que no creen en la democracia". "Está cómodo con Podemos, y no resignado ni insomne". Viéndole ayer se diría que había dormido a pierna suelta y había desayunado payaso.

"Sánchez no es rehén de esos partidos, sino el principal partícipe de una estrategia colectiva, pactada y diseñada para desmantelar el andamiaje constitucional". "Es la prueba de que el PSOE no es un mero subordinado en esa estrategia. Ni un cómplice. Es el instigador". El jefe de una banda de salteadores de caminos, le llamó Abascal, después de que Sánchez le llamara lunático y marciano. Así anda el patio, y eso que es Navidad.

La Razón

"Moncloa: Iglesias pierde votos cada vez que la monta". Dice Carmen Morodo que "en el Gabinete del presidente se fuman un puro, electoralmente hablando, con los empujones de Iglesias".

Antonio Martín Beaumont dice que para Iglesias "todo pasa por la agitación y la propaganda que ve indispensable para seguir en el machito". "Las bravuconadas" del de la morcilla en la coronilla "acrecienta los enganchones y enfrentamientos en el gobierno".

Dice David del Cura que es que "Podemos es un partido con más jefes que indios". ¿Qué partido, qué jefes? Podemos es un cortijo en el que mandan el patrón y la parienta y obedece un rebaño de borregos pastoreados por el capataz Echenique.

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