Una asociación de guardias civiles denuncia ante el Papa a los curas vascos que justifican a ETA

La Asociación Pro Guardia Civil pide que se tomen "medidas correctoras" porque creen que esto es "incompatible con el ejercicio del sacerdocio".

J. Arias Borque

Una buena parte del clero vasco y navarro ha venido justificando durante las últimas décadas la actividad criminal de la banda terrorista ETA. La última muestra de ello la protagonizó hace unas semanas el hasta ese momento párroco de Lemona (Vizcaya), Mikel Azpeitia, quien dijo que lo de ETA "no era terrorismo, sino una respuesta a una represión que se estaba sufriendo, que es muy distinto".

El Obispado de Bilbao reaccionó rápido y le retiró de la parroquia vizcaína. Pero esa decisión provocó también la reaparición de los grupos de que siempre han estado mucho más cerca de los asesinos que de las víctimas, para dar su apoyo al ya expárroco de Lemona y mantener su misma tesis sobre el terrorismo de ETA. Nadie les llamó la atención. Silencio absoluto de los obispados vascos o de las Conferencia Episcopal Española.

Ante esto, la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC), una de las asociaciones profesionales con representación en el Consejo del Instituto Armado, ha entregado este martes una carta en la Nunciatura Apostólica de Madrid –la embajada del Vaticano– en la que pone en conocimiento del papa Francisco esta situación y le pide que tome "medidas correctoras" y les aparte del sacerdocio para que no sigan manchando el "nombre de la Iglesia".

"Hay otros episodios negros que no podemos olvidar, y que Su Santidad debe conocer. La historia de lo que ocurrió no deja en buen lugar a la Iglesia vasca desde el mismo nacimiento de ETA; siempre estuvo más cerca de los terroristas que de las víctimas. Muchos fueron los sacerdotes del País Vasco que ayudaron, encubrieron, aplaudieron y sonrieron a los asesinos de ETA. Y lo más grave: sigue ocurriendo hoy en día, en pleno 2020", dice la misiva.

"Como Asociación Profesional que defiende los intereses personales y profesionales de los guardias civiles y sus familias no podemos entender que desde el seno de la Iglesia se justifique y aplauda a una banda de asesinos, y tampoco entendemos cómo esos sacerdotes siguen humillando a tantas víctimas, cuando deberían prevalecer el consuelo y el aliento necesario para superar esta triste etapa de nuestra historia", continúa.

"Santidad, como referente espiritual en esta sociedad, y como máximo exponente de la Iglesia católica, solo le pedimos primero comprensión y cercanía a tanto dolor de tantos guardias civiles y sus familias; y, en segundo lugar, la adopción de medidas correctoras contra esos párrocos que manchan el nombre de la Iglesia, su abominable comportamiento público de aplauso a los asesinos es incompatible con el ejercicio del sacerdocio", prosigue.

"Santidad, ha demostrado públicamente ser inflexible contra actitudes impropias del personal de la Iglesia y por ello, ha sido mundial y unánimemente aplaudido; no puede pues, dejar pasar la connivencia de sacerdotes con los terroristas, sus fines exterminadores y sus métodos crueles. Se lo pedimos, se lo rogamos", concluye la carta de APROGC.

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