"España es hoy un vivero de odios" por culpa de la "excrecencia" de Podemos

Curiosa celebración del Día de la Constitución con el poder en manos de quienes quieren destruirla. Paradojas españolas.

Pilar Díez

El Mundo

"Juan Carlos I quiere volver por Navidad y Zarzuela es reticente". El ex rey como el turrón. Juan Carlos I podía dejar de dar problemas a su hijo, que bastante tiene el hombre. "Se antoja imprescindible es que Don Juan Carlos regrese cuanto antes a España. Nunca debió haberse marchado al extranjero", dice el editorial. Pero lo hizo, que vuelva solo servirá para remover y dar munición a Podemos.

Y vamos al día de la Constitución. Dice Rosell que "el deslucido homenaje a nuestra Constitución celebrado ayer en el Congreso fue esclarecedor de la amenaza que suponen para el Estado los partidos en cuyas manos está hoy la gobernabilidad de España". "Pese a que el caballo de Troya está en su cama, el PSOE se pone de perfil". Pero si el caballo de Troya es el propio PSOE. "La Constitución no se defiende sola de sus enemigos. Y el riesgo de no hacerlo es demasiado grande".

No opina lo mismo Lucía Méndez, que cree que "España es tan fuerte que no hay nada que se le ponga por delante. Aguanta la demagogia, las broncas y las ocurrencias de su clase política". Sin embargo, Santiago González no es tan optimista. "Ayer tenía uno la sensación de que estaba celebrando la Constitución por última vez. Viva, pero es un deseo melancólico".

Federico Jiménez Losantos comenta la entrevista a Casado ayer en El Mundo. No perdona los ataques personales del líder pepero al de Vox en la moción de censura. "Que no insista (Casado) en que no atacó personalmente a Abascal. Lo hizo y lo vimos, que para eso lo hizo. Los desconcertados del PSOE se lo perdonarán. Otros buscarán alguien más fiable, más duro o que no los tome por tontos. Y en el arte de mentir, Casado siempre será un socialista menor". Sí, es un arte que no domina. Debería pedirle a Sánchez unas clases particulares.

El País

"Los partidos celebran la Constitución entre acusaciones mutuas de atacarla". "El bronco clima de la política española ya lo impregna todo, incluida la celebración del Día de la Constitución", se duele Xosé Hermida. Tras dar fe de que los partidos socios de Sánchez se ausentaron de la celebración, dice que "todos se acusan mutuamente de atacar la Constitución: la derecha sostiene sin matices que "los enemigos de la nación están dentro del Gobierno y los partidos en el poder recriminan a la oposición el bloqueo del Poder Judicial contra el procedimiento previsto en la ley de leyes". Vaya día que tenemos, yo pierdo el boli y a ti se te muerte tu padre. Tienen un cuajo. Eso que dice la derecha "sin matices" es lo que proclaman a los cuatro vientos el propio Iglesias y los nacionalistas.

"Concluida la celebración, el presidente y el líder de la oposición ni llegaron a saludarse". La mala educación de Sánchez es tan legendaria como su alergia a la verdad. El presidente no sabe estar a la altura de su cargo.

ABC

"Fractura total: Sánchez evita hasta saludar a Casado". Dice Julián Quirós que, en lugar de celebrar un día tan feliz, "nos vemos en el caso de levantar barricadas para proteger la ley que garantiza nuestros derechos y libertades". "El sanchismo desesperado ha decidido sostenerse en el poder gracias a las minorías herederas del comunismo revolucionario, de las etas, grapos y fraps, aquellos que fracasaron en su intento de sustituir una dictadura por otra. Iglesias celebra el camino a la república, sitúa al PP fuera de la democracia y anuncia que la derecha nunca (nunca) volverá a gobernar. Mientras él esté. Todo esto, desgraciadamente, nos suena". "España es hoy un vivero de odios", certifica Juan Manuel de Prada. Y eso sí que nos suena, nos lo contaron nuestros abuelos.

Ignacio Camacho no da crédito. "El penúltimo birlibirloque del sanchismo consiste en acusar a la derecha de incumplir la Constitución que rechazan de modo expreso los aliados del Gobierno". El sanchismo y sus terminales mediáticas.

"Sánchez fungió para la efeméride de acérrimo defensor del entendimiento, ofreciéndose de ejemplo por recibir a los separatistas y a los posterroristas con los brazos abiertos. Se presenta como un nuevo Mesías que los redime y los indulta, mientras la oposición farisaica frunce el ceño y rechaza la misericordia política para encerrarse en un antagonismo rígido, intolerante y severo que le cerrará, como asegura Iglesias, la puerta del reino de los cielos del poder durante mucho tiempo".

"Tendrán que contemplar con desazón los éxitos de la alianza que va a refundar la nación y la idea misma de España, y su caduco apego al pacto de la Transición se irá diluyendo en una bruma nostálgica cuando la Justicia, su último bastión, acabe también acatando el doble mandamiento de la fe recién revelada: obedecerás a Sánchez sobre todas las cosas y desactivarás la Constitución sin tocarle una sola palabra". Y el PP esperando a que le caiga el maná de Moncloa por su cara bonita.

La Razón

"La mayoría cree que Iglesias busca tumbar el régimen". Hombre, tampoco hay que estudiar física cuántica, no pasa un día sin que él mismo lo pregone

Dice el editorial que "el proyecto revolucionario de Iglesias va en contra de la gran mayoría social española". "Solo desde una operación política artera que despreciara la opinión mayoritaria de los españoles podrá llevarse a cabo la pretensión de esa minoría de la extrema izquierda y de los nacionalistas". Preociupado está el caudillo Iglesias. La opinión mayoritaria de los españoles se la pasa por el arco del triunfo.

En cuanto a la manida reforma de la Constitución, Vicente Vallés constata que "es una desgracia, y también una realidad incontrovertible" que la España de hoy está tan "polarizada y rasgada por el creciente sectarismo" que no es realista "pretender un acuerdo general para casi nada". "Hoy cada extremo tira con tal fuerza de su lado que la cuerda se está deshilachando". No, de eso nada. Solo hay un extremo que se niega a reconocer a la mitad de los españoles. Se llama Podemos, el partido del odio a quien no piense como ellos. Desde que tuvimos la desgracia de que esa "excrecencia de izquierda reaccionaria", como los denomina con acierto Julió Valdeón, se instalara en la sociedad española ha regresado la guerra civil, de momento limitada a agresiones verbales. Sólo representan a un 3 por ciento de los españoles, pero el PSOE se ha vendido por un plato de lentejas.

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