El pacto del PSOE y ERC contra el castellano dinamita la operación "Cataluña Suma" de partidos no nacionalistas

Descartada definitivamente la coalición de partidos no nacionalistas para las elecciones autonómicas del 14 de febrero.

Pablo Planas (Barcelona)

Si las opciones de una coalición electoral entre el PSC, Cs y el PP eran mínimas, el acuerdo de los socialistas con ERC para eliminar el español de la enseñanza las ha dinamitado. En el PSC guardan un silencio absoluto. Nunca han sido unos grandes defensores del castellano en la escuela catalana y siempre han avalado el procedimiento de la inmersión lingüística, pero la eliminación del carácter vehicular del español les ha dejado en fuera de juego. Una cosa es aceptar la inmersión y otra erradicar por completo el castellano, alegan fuentes socialistas.

En el PP catalán siempre mostraron su escepticismo ante un pacto electoral entre las fuerzas teóricamente constitucionalistas. A Alejandro Fernández le chirriaba una coalición en la que estuviera presente el PSC por razones de lógica política, programa ideológico y coherencia electoral. "¿Cómo les vamos a pedir a nuestros electores que voten también al PSC?", se preguntaba Fernández cada vez que era inquirido sobre la cuestión. Tampoco cuadraba el hecho de que el PSC no se cerrara a un acuerdo con ERC y "Catalunya en comú" (nombre de la versión catalana de Podemos) si daban los números. De hecho, la reedición del tripartito es la primera opción socialista.

El candidato y dirigente de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, no lo veía tan extraño. El partido naranja era el único de los tres que mostraba un verdadero interés por alcanzar un acuerdo electoral bajo el formato de Cataluña Suma, una candidatura de emergencia ante la posibilidad de que el independentismo sume más del cincuenta por ciento de los votos, una excusa para renovar el embate procesista contra la unidad de España. Según Carrizosa, la unión de los tres partidos era la única vía para evitar esa mayoría independentista.

Tanto socialistas como populares sospechaban que tras el entusiasmo de Ciudadanos se ocultaba una maniobra para disimular la caída del partido de Inés Arrimadas, primera fuerza en las pasadas autonómicas, las del 21 de diciembre de 2017, pero a la que las encuestas auguran una notable caída.

Sea como fuere, una coalición "constitucionalista" ya no es ni siquiera una hipótesis tras el pacto "educativo" de PSOE, Podemos y ERC.

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