Notable caída de la actividad en Hospitalet el primer día de confinamiento voluntario

Retrato de la zona más populosa de Europa: terrazas casi vacías, tiendas con la persiana bajada y colas sólo ante las oficinas bancarias.

Pablo Planas (Barcelona)

Primer día de autoconfinamiento en los barrios de Hospitalet señalados por el aumento de contagios de coronavirus. Si el lunes eran trescientos los casos, ayer se reportaron 129 positivos. La consejería de Salud apunta que el incremento se debe a la realización de más pruebas PCR. Muchos de los nuevos casos son asintomáticos. El perfil de quienes contraen el coronavirus ha cambiado. Se trata de personas de entre 20 y 50 años que en muchos casos se han contagiado en reuniones familiares y fiestas.

Las autoridades sanitarias consideran que hay transmisión comunitaria, por lo que la reclusión domiciliaria es una medida imprescindible. Sin embargo, no hay una orden concreta de la Generalidad, sino una mera recomendación para que los vecinos de Collblanch, La Torrasa y La Florida salgan de casa lo imprescindible, para ir a trabajar, a comprar o al médico.

El seguimiento del consejo es bastante acusado. Los camareros aseguran que la afluencia a los bares ha caído en picado. En las terrazas, poca gente y separado, salvo las cuadrillas de trabajadores de la construcción y los que llevan a cabo obras en la vía pública. También ha caído la afluencia en el mercado de Collblanch y en los supermercados de la zona. Incluso hay tiendas cerradas. De un día para otro ha cambiado la estampa del barrio. En lo único que se parece a un día normal es en las colas ante las oficinas bancarias. La reducción del número de despachos de las entidades bancarias es especialmente acusada en estos barrios, por lo que las pocas que permanecen abiertas siempre presentan largas colas en la calle.

El norte de Hospitalet es una de las zonas más densamente pobladas de Europa, con 70.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Al tiempo, las viviendas son las de menos metros cuadrados. Hacer vida en la calle es una "solución habitacional". Sin embargo, a las diez de la mañana, la "plaza Española" está prácticamente vacía. Se ha llegado a calificar el enclave como la "zona cero" de la covid-19 en Hospitalet. Este primer día de confinamiento voluntario, sólo un par de chicas comparten confidencias en un banco y sólo están ocupadas un par de mesas en las terrazas de la plaza. Los columpios están vacíos.

Pesimismo de los tenderos

Lo mismo ocurre en la plaza que rodea al mercado de Collblanc. Terrazas a medio gas y conversaciones pesimistas de los tenderos. Tras el estado de alarma, el barrio había recuperado el brío. Tal vez demasiado rápido, comentan algunos. Las terrazas de los bares estaban a rebosar los sábados y la gente había recuperado sus hábitos prepandemia. Todo el mundo llevaba mascarilla (muchos en la papada o en la muñeca), en las tiendas, equipadas con dispensadores de líquido desinfectante para manos, se guardaba riguroso turno pero una de las impresiones más generalizadas es que había más gente por la calle que antes del estado de alarma.

Este miércoles la actividad a primera hora de la mañana, entre las nueve y las diez, ha caído en picado. Las recomendaciones de la Generalidad han calado, al menos entre la gente de mediana edad. Los comerciantes de la calle Progrés atienden a los medios de comunicación. Presumen de que en sus establecimientos se siguen a rajatabla las medidas de higiene y se muestran pesimistas. La crisis del coronavirus les tiene al límite de la resistencia. Acusan la caída de ventas. Muchos dicen que abren por abrir, que económicamente no les compensa. Las dependientas de las cadenas de panaderías y los camareros temen por sus puestos de trabajo. Si la recaída es muy aguda, puede ser la puntilla.

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