Fracasa el ensayo clínico sobre el coronavirus del gran experto de la Generalidad

La revista Science da cuenta del fiasco de Oriol Mitjà: la hidroxicloroquina no es eficaz para tratar la enfermedad.

Pablo Planas (Barcelona)

Las grandes esperanzas depositadas en el ensayo clínico del doctor Oriol Mitjà, el epidemiólogo de Quim Torra, se han visto defraudadas. La hidroxicloroquina, un fármaco que se usa contra la malaria, no es eficaz para combatir el coronavirus. El inicio del estudio fue presentado con gran pompa por las autoridades regionales de Cataluña. Oriol Mitjà, investigador especializado en enfermedades infecciones, premio Príncipe de Asturias y a mayor abundamiento independentista, era la gran baza de la Generalidad para situarse a la cabeza mundial en la investigación del coronavirus, según afirmaban sin recato los propagandistas autonómicos.

La consejera de Salud, Alba Vergés, llegó a declarar en TV3 que "Cataluña tendrá el primer ensayo clínico para poder tratar y curar el coronavirus" y la televisión autonómica se volcó en el seguimiento del ensayo. También se llevó a cabo una colecta a través de una campaña denominada "Jo em corono" (Yo me corono) que recaudó 2,3 millones de euros. Y se especuló incluso con la participación de la fundación Bill y Melinda Gates. En paralelo, Mitjà era presentado como el paradigma de la masculinidad catalana en artículos de prensa.

A pesar del gran entusiasmo mediático en Cataluña y del decidido apoyo de la Generalidad, el estudio de Mitjà no consiguió recabar el número de voluntarios que se fijó en un principio, tres mil personas. El ensayo se redujo a 2.314 personas. Todas ellas habían estado en contacto con el virus y a la mitad se le administró la hidroxicloroquina. Los resultados no aprecian una diferencia significativa entre los dos grupos en relación al desarrollo y tratamiento de la enfermedad, según declaró el propio Mitjà a la revista científica Science. Los resultados negativos serían similares a los de otro estudio ya publicado y realizado por la Universidad de Minnesota.

Las vacilaciones del epidemiólogo

Mitjà cobró notoriedad al comienzo de la pandemia. Al principio negó que la enfermedad fuera grave, sostuvo la tesis de la "gripe fuerte" y alabó la capacidad de contención de las autoridades chinas. Así, el 11 de febrero declaró en TV3 que "el coronavirus causa alarma porque es nuevo, no porque sea grave; es muy leve y no hay riesgo para toda la población. Las decisiones deben tomarse en función del riesgo, no del miedo. La tasa de letalidad fuera de China es del 0,2%. Es muy parecida a la gripe epidémica que sufrimos todos los inviernos". Un día después añadía: "Yo todavía tengo la esperanza de que se pueda contener por bastantes motivos, pero sobre todo porque la China lo está haciendo muy bien. Hay que pensar que ha construido un muro de contención alrededor de la ciudad de Wuhan, nadie puede salir a las calles y ahora han comenzado a disminuir un poco los casos".

Cambio de registro

Conforme avanzaba la epidemia fue cambiando de registro. El 24 de febrero afirmó: "Es un virus que tiene una letalidad baja, que es como un resfriado, que sólo en algunas personas se complica, que sí que es muy transmisible y que es posible que llegue a nuestro país tarde o temprano". Más tarde llegó a pedir la dimisión de Fernando Simón por no haber previsto las consecuencias del coronavirus.

En paralelo, Torra lo utilizó como una ariete para atacar a las autoridades sanitarias del resto de España y como el gran experto de la Generalidad. Sin embargo, a medida que el ensayo no arrojaba resultados, Torra fue rebajando su entusiasmo inicial con Mitjà, quien ha acabado llamando "idiotas" a los consejeros de la Generalidad en Twitter por el plan de seguimiento de la enfermedad.

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