Anticorrupción no se cree la versión de Iglesias sobre el robo del móvil de su exasesora en el caso Villarejo

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado al juez instructor que retire la condición de perjudicado de Pablo Iglesias en el caso.

Miguel Ángel Pérez

La Fiscalía Anticorrupción no se cree la versión del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, sobre el robo del teléfono móvil de su exasesora, Dina Bousselham, investigado en el marco del caso Villarejo.

La exasesora de Iglesias y actual directora de la web laultimahora.es, vinculada a Podemos, reconocía este lunes en sede judicial que el líder de la formación morada le entregó una tarjeta de memoria telefónica ya destruida con la información de su móvil supuestamente robado. El dispositivo sustraído almacenaba "fotos de ámbito personal, privado, íntimo", pantallazos de grupos de mensajería instantánea y otra información desconocida.

La declaración como testigo de Bousselham de este lunes se extendió durante más de hora y media de forma presencial en la Audiencia Nacional no ha hecho más que plantear nuevas incógnitas en la causa. Según sus palabras, a Iglesias le entregaron la citada tarjeta de memoria con la información investigada en el caso en enero de 2016 y éste no se la entregó hasta que aparecieron publicados en prensa los mensajes de Telegram 6 meses después en Okdiario.

Además, destacaba que aunque Iglesias pudo ver el contenido de la tarjeta, a ella ya se la entregó rota sin darle ninguna explicación. Dicha información fue incautada por la Policía en un dispositivo de memoria pendrive en el domicilio del comisario Villarejo cuando fue arrestado.

La exasesora del líder de Podemos también reconocía que ella misma fue la que hizo los pantallazos de los mensajes de Telegram en los que Iglesias dijo que "azotaría hasta sangrar" a la periodista Mariló Montero. Bousselham relataba al juez que dichos pantallazos con los polémicos mensajes se los reenvió a "grupos informales y políticos".

Tras esta declaración, Anticorrupción ha solicitado al juez que retire la condición de perjudicado de Iglesias en el caso. Fuentes jurídicas consultadas por este diario apuntan que la Fiscalía estudia si solicita al juez una nueva petición de comparecencia de Iglesias, ya que debe aclarar si se quedó durante más de 6 meses la tarjeta del móvil de Bousselham, si se la entregó rota o si él mismo fue quién la destruyó tras ver su contenido.

Unos hechos que de probarse podrían incardinarse en presuntos delitos de destrucción de pruebas u obstrucción a la justicia. Además, la propia Bousselham ocultó que Iglesias le había entregado la tarjeta "destruida" con la información de su móvil cuando en agosto de 2016 hizo una ampliación de la denuncia del robo de su dispositivo.

Mientras, el titular del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, investiga ahora si Bousselham intentó recuperar la información que el líder de Podemos le entregó en una tarjeta telefónica "destruida" en el año 2016.

En una providencia de este miércoles, a la que ha tenido acceso Libertad Digital, el magistrado señala que "recibidos los precedentes correos aportados por la perjudicada doña Dina Bousselham en el que se da cuenta de las gestiones practicadas para la recuperación de los archivos contenidos en el dispositivo de memoria de telefonía al que se contrae la precedente declaración, dese vista a la Unidad de Asuntos Internos al objeto de que proceda al análisis técnico de la información facilitada por la declarante".

El "robo" del teléfono móvil

La sustracción del teléfono móvil denunciada por la asesora de Pablo Iglesias, Dina Bousselham, se produjo en los meses previos a las negociaciones para formar Gobierno en 2016 y se investiga si está relacionado con un presunto espionaje político al partido de Iglesias o si por el contrario, sólo se trató, como afirmó Villarejo, de un acto de venganza o despecho.

Tras producirse el robo, el material extraído del móvil de la exasesora de Podemos llegó a la redacción de Interviú en un sobre de forma anónima y posteriormente, el editor del Grupo Zeta, Antonio Asensio, le entregó a Iglesias la tarjeta de memoria telefónica con un adaptador para poder ver su contenido en un ordenador. A continuación, según Dina Bousselham, Iglesias le entregó dicha tarjeta de memoria "destruida" 6 meses después de conseguirla a través de Asensio.

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