Los militares que luchan contra la covid-19 pueden volver a casa dos meses después, los guardias civiles todavía no

Defensa autoriza los desplazamientos entre las unidades y los domicilios particulares. En el Instituto Armado todavía está pendiente de solucionarse.

J. Arias Borque

Una buena parte de los efectivos de las Fuerzas Armadas que forman parte de la Operación Balmis, destinada a luchar contra la pandemia del coronavirus, llevan más de dos meses sin poder regresar a su casa. La razón es que el Ministerio de Defensa no permitía que estos militares pudiesen regresar a sus domicilios familiares desde las unidades en las que están desplegados, que no siempre se encuentran en la misma provincia.

El departamento que dirige Margarita Robles ha subsanado este lunes esa anormalidad y ha publicado este lunes en el Boletín Oficial de Defensa (BOD) una instrucción en la que permite la movilidad de aquellos militares que están apoyando en la lucha contra la pandemia para que puedan desplazarse entre el municipio en el que están destinados o en el que están desplegados combatiendo el coronavirus y la localidad en la que esté su domicilio familiar.

Y es que el reglamento del Ministerio de Defensa permite que los militares puedan tener su residencia habitual fuera del municipio, la provincia o la comunidad autónoma en la que están destinados. Pero eso sí, hay una condición clave, que es que no se puede tardar más de dos horas en cubrir la distancia que haya entre esa vivienda habitual y la unidad en la que se está desplegado, para que puedan estar disponibles en poco tiempo en caso de necesidad.

La condición que pone la instrucción aprobada por Defensa es que los dos municipios entre los que se vayan a mover los militares se encuentren en la misma fase de la desescalada y que, como mínimo, se encuentren en la fase 1. Es decir, que nada cambia por ahora a los efectivos que están desplegados en la Comunidad de Madrid, el área metropolitana de Barcelona y algunas zonas de Castilla y León.

La falta de autorización que existía hasta este momento provocó que durante los primeros días del confinamiento decretado por el estado de alarma fueran bastantes los militares multados por los agentes de la Guardia Civil cuando se trasladaban de su ubicación laboral a la vivienda familiar. Muchos de ellos a pesar de que contaban con un documento del Ejército de Tierra que les permitía esa movilidad, pero que no fue aceptado por los agentes de la Guardia Civil.

Margarita Robles permite, ahora sí, esa movilidad aprovechando su condición de autoridad delegada del estado de alarma, algo que no había sido empleado hasta ahora para estos casos por la titular del departamento de Defensa.

La Guardia Civil sigue sin poder moverse

Donde no ha cambiado nada, de momento, es en el seno de la Guardia Civil. Los agentes que se encuentran destinados en provincias diferentes a aquella en la que tienen su residencia familiar seguirán sin tener permiso para visitar a sus cónyuges, parejas o hijos, algo que las asociaciones profesionales con representación en el Consejo del Instituto Armado han venido reclamando a la directora general, María Gámez, en las últimas reuniones.

Así lo hizo la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) hace solo unos días, cuando pidió que los miembros del cuerpo fueran incluidos entre los colectivos que pueden regresar a sus casas una vez que han terminado de cumplir con sus responsabilidades laborales durante los fines de semana, de igual forma que lo vienen haciendo de manera habitual, por ejemplo, los políticos o los altos cargos de la administración.

"Desde APROGC venimos reclamando que puedan visitar a sus familias, aunque entendemos que en estos momentos prima la salud de todos, al recibir la Instrucción de nuestra Dirección General por la que se aprueban las medidas de reincorporación progresiva del personal de la Guardia Civil, no hemos podido más que acordarnos de ellos, y pedir que se les facilite el desplazamiento lo antes posible", reclaman desde la asociación.

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