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Igea: "Espero que el entendimiento de Ciudadanos, PP y PSOE sea más contagioso que el coronavirus"

El vicepresidente de Castilla y León cree que los datos de la seroprevalencia permiten plantearse ya la reapertura de los colegios.

Mariano Alonso

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea (Valladolid, 1964) confiesa estar deseando, cuando se levante el confinamiento, "ir al campo y coger la bici". Este médico de profesión y "ciclista fondón", según reza su perfil de Twitter, ha vivido la mayor crisis sanitaria que pudiera imaginar desde otro frente distinto al hospitalario, su hábitat natural hasta que la política -otra pasión que mantiene desde sus tiempos de correrías universitarias con su viejo amigo Luis Garicano, el otro vallisoletano ilustre de Ciudadanos- se cruzó en su camino.

Hace apenas un año era un desconocido diputado raso en el Congreso por su provincia. Hoy, algunas batallas después, ganadas y perdidas, es uno de los cargos públicos más importantes de su partido. De gatillo dialéctico fácil, ha soliviantado a muchos compañeros de filas asegurando estas semanas que no llegó a pensar que el presidente catalán, Quim Torra, pudiese ser más "responsable" que alguno de sus correligionarios. Por videollamada, desde su domicilio en Valladolid, se explica con economía de palabras (carácter castellano obliga) con preocupación sobre el futuro tras la pandemia y con risas, sonrisas y sornas en varios momentos de la charla.

¿Qué espera de la nueva fase de desescalada?

Esperamos ampliar las zonas que tenemos en Fase 1. Hemos hecho una propuesta para incluir todo el área de El Bierzo y Laciana y otras cuarenta zonas básicas de salud. Nosotros vamos progresando detrás de los números y lo que esperamos es que el Gobierno mantenga los criterios, que mantenga la prudencia y que este estudio que hemos visto de seroprevalencia nos haga a todos mantener la prudencia.

Ya se ha celebrado un primer encuentro entre el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, con el líder de la oposición, el socialista Luis Tudanca. ¿Qué espera de ese diálogo?

De momento vamos a sentarnos. Se han abierto varios ejes: Sanidad, Administración Pública, empleo, servicios sociales. El asunto es empezar a caminar, pero ya es una buena noticia en este ambiente político de este país que el PP, el PSOE y Ciudadanos sean capaces de sentarse a recorrer un camino juntos. Yo creo que es lo que esperan los españoles de todos nosotros, y espero que esto sea más contagioso que el coronavirus. Nuestra intención es intentar que esto sea más contagioso que el coronavirus.

Cuando hablamos del ámbito autonómico, y lo he podido comprobar entrevistando a homólogos y compañeros suyos de filas como Juan Marín e Ignacio Aguado, vicepresidentes de Andalucía y Madrid, hay una queja recurrente sobre el mando único de Sanidad. Creen que fue un escollo en los primeros momentos de combate de la covid-19.

En parte sí y en parte no. Quiero decir: hay algunas cosas que se entorpecieron. Cuando uno tiene un Estado de las autonomías con unas transferencias en Sanidad desde hace muchos años e intenta retomar decisiones de compra pues sí que es verdad que dificultó mucho tomar decisiones por parte de un ministerio que era un cascarón vacío, pero era evidente que era necesario también el mando único para tomar decisiones que había que tomar, y que desde el punto de vista autonómico no se hubieran podido tomar. No se hubiera podido tomar la decisión del confinamiento sin el estado de alarma y eso era necesario. Nosotros pedimos el estado de alarma para eso. Pero es verdad que la centralización en la toma de decisiones sí que generó al principio cierto grado de disfunción.

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El vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, durante una entrevista en esRadio. | David Alonso.

En ese caballo de batalla que ha sido la compra de material se plantea un debate, el de hasta qué punto tenemos que depender, como país, de un único proveedor, como es el caso de China.

Sí, una de las cosas que ha demostrado esto es que tenemos un grado de dependencia enorme de China, que además no es necesario, efectivamente. Nosotros hemos apostado por la producción local. Lanzamos un reto a nuestros empresarios, a nuestros industriales, estamos ya fabricando batas, pantallas y mascarillas. No podemos tener un grado de dependencia tan grande de un único suministrador, eso nos generó muchísimos problemas. La verdad es que los primeros días de compra fueron un auténtico infierno, un infierno para todos. Yo no le meto el dedo en el ojo a nadie en ese terreno.

Otra de las cuestiones candentes es la de los test. Me gustaría que valorase el estudio de seroprevalencia que ha presentado el Gobierno y su opinión sobre los test masivos que reclaman algunos partidos de la oposición, como el PP, mientras que el Gobierno insiste en que eso no es posible y ni siquiera idóneo.

El estudio de seroprevalencia es bastante bueno, la muestra es grande, se han hecho más de seis mil pruebas en Castilla y León. Hay algunos resultados sorprendentes en alguna comunidad, sobre todo en La Rioja. Vamos a ver la segunda ola, cuando lleguen los estudios de serología, si no ha habido un problema en las muestras, en esa parte del diseño. El estudio lo que dice es lo siguiente: ustedes tienen un 5% de seroprevalencia y, si hacemos test a todo el mundo…¿Cuál es la conclusión? ¿Para qué nos sirve saber que el 95% de la gente está en riesgo de contagiarse? [esboza media sonrisa] Quero decir: yo, la pregunta que hago es: ¿Para qué? ¿Tenemos que tener capacidad de hacer muchos test? Sí. Pero a veces uno dice test masivos, vamos a hacernos todos el test. Ya sabemos que tenemos que comportarnos todos como contagiables y contagiosos.

Sabemos que tenemos el suficiente número de gente como para poder contagiarnos otra vez todos y que estamos lo suficientemente desprotegidos como para comportarnos como si todos fuéramos infecciosos e infectables. Pero, ¿test masivos qué quiere decir? Que en cuanto haya un sintomático hay que hacerle un test a él y a todos sus contactos. Eso es test masivo. Quiere decir que somos capaces de trazar, de seguir los casos, y de no dejar un sintomático sin test. Eso es test masivos, pero es que a veces la gente dice: ‘Vamos a hacernos todos un test’. Pero si ya lo sabemos, ya sabemos que el 95% van a dar negativo. Ya lo sabemos. ¿Cuál es la pretensión? ¿Hacer cuarenta millones de test? No. Test masivos es: ¿Tengo el suficiente número de test para seguir a todos mis contactos, para hacérselo a todos los sintomáticos? Eso es test masivo y eso es en lo que nosotros estamos.

Una de las cuestiones más sensibles de la desescalada es la que afecta al curso escolar, y desde luego no termina de estar claro cómo se hará. ¿Cuál es la receta idónea para esa "nueva normalidad" escolar, por utilizar la terminología del Gobierno?

Eso de la nueva normalidad es lo más anormal que he visto en mi vida [sonríe] pero bueno. El estudio de seroprevalencia va a cambiar también esto, probablemente. Una de las cosas que hemos visto es que los niños son los únicos que tienen una incidencia mucho más baja. No sabemos si no lo pasan, si no son vectores o si no generan inmunidad. Con lo cuál hay que repensar bien, con el estudio de seroprevalencia, cuál es la estrategia, porque puede haber estrategias diferentes. Una de las estrategias posibles es: si tenemos una seroprevalencia tan baja y una inmunidad tan baja, quizás es mejor ahora que los niños vuelvan al colegio, porque sabemos que ellos no enferman con gravedad, sabemos que pueden seroconvertir y ayudar a que en la parte dura ellos no sean transmisores. Pero hay ahí diferentes estrategias que hay que valorar con cuidado.

Hay que pedir consejo a los epidemiólogos y a la gente que sabe. Pero el estudio de seroprevalencia puede cambiar nuestra opinión sobre ese asunto. Y quienes han de dar una opinión sobre qué estrategia es la mejor, con todos los márgenes que tenemos de inseguridad en esta enfermedad, sabemos con un margen de seguridad bastante amplio que los niños prácticamente no tienen síntomas. Pero nosotros hemos tenido niños en la UVI, hemos tenido menores de dieciocho años ingresados. Pero bueno, sabemos que la inmensa mayoría de ellos lo pasa de forma casi asintomática. Con una seroprevalencia tan baja quizás es mejor, pero entonces tendríamos que separar a los mayores, segmentarlo muy bien, estar seguros de que las medidas de protección de los mayores son buenas y hay que replanteárselo, nosotros desde ayer [la entrevista se realizó el pasado jueves, al día siguiente de que el Gobierno diera a conocer el estudio de seroprevalencia] estamos dándole vueltas, intentando un poco replantear nuestra estrategia a la vista de los datos.

Evidentemente en el colegio no solo hay niños, y ya no solo por el personal docente y no docente, sino por los mayores que llevan a los pequeños. Además en España hay cierta costumbre de que los abuelos se encargan de esa tarea.

Claro, ese es el problema. Si haces esto tienes que estar seguro y tienes que decirle a la población que tiene que concienciarse de que los mayores tienen que estar protegidos, no se les puede exponer. Pero también hay que pensar si mantenemos el aislamiento estrecho durante todo este tiempo, donde vamos a estar en mejores condiciones hospitalarias, en mejores condiciones de transmisibilidad, porque el virus en verano parece que indice menos, si esperamos con todo esto hasta el invierno igual en invierno nos encontramos en una situación, o en otoño, más compleja, y más explosiva. Insisto: aquí no hay nada seguro. En realidad no hay expertos [abierta sonrisa] es una mala noticia, en realidad estamos aprendiendo sobre la marcha, los expertos no existen, son como las meigas.

Lo que sí existen son los profesionales sanitarios. Como médico, ¿cómo ha visto una crisis que ha colapsado nuestro sistema sanitario?

Primero: presumir cuando uno tiene una de las tasas de mortalidad más altas no es una buena idea. Hay cosas que hay que pensar cómo lo hemos hecho. En la epidemia hay dos partes, el control de la infección, de la diseminación del virus, que ha fallado, claramente. La respuesta sanitaria es otro asunto. La letalidad, por lo que hemos visto en el estudio de seroprevalencia parece un poco más alta que la media, no mucho, estamos en un uno y pico por ciento. Somos una población muy especial, las zonas afectadas forman parte de la España más envejecida. Nosotros, nuestra comunidad tiene cinco puntos más por encima de Madrid con personas mayores de setenta años, donde se acumulan todas las muertes. Es decir: que ha habido incendio donde más yesca había. Y luego el sistema sanitario, cada uno ha vivido las cosas de una manera. Yo creo que aquí no ha colapsado. Nosotros no hemos tenido nunca nadie sin cama, nadie ha estado veinticuatro horas en urgencias, solo en Segovia y en Soria, donde tuvimos mas incidencia, estuvimos por encima del 80% de ocupación o del 90%, pero el resto ha estado siempre entre 60% o 70%. Pero hay muchas cosas que hay que aprender. El dicho eterno de que teníamos el mejor sistema sanitario del mundo, pues es evidente que no. No estábamos preparados, no teníamos stock, nuestro sistema de salud pública necesita inversión, necesita mejorar.

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Igea, con Inés Arrimadas. | EFE

Yo, en esta epidemia estoy empeñado en no colocarme entre los profetas del apocalípsis y los que alaban de manera acrítica el sistema público de salud español. Tengo la manía de intentar sacar las evidencias y de decir lo que ha funcionado mal. Es evidente que lo que dependía del Gobierno central -y no por quitarme la culpa, pero la Ley general sanitaria hace depender de ellos todo el control epidemiológico- esa parte ha sido lenta. En gran parte porque hay que tomar decisiones políticas difíciles, y se buscaba un equilibrio político muy difícil. La decisiones sobre si se confinaba o no se confiaba Madrid… son decisiones que eran difíciles de tomar, que eso exigía el estado de alarma y que declarar un estado de alarma pues siempre es problemático. Hay un estudio dramático de Fedea sobre lo que ha supuesto la demora de una semana. Es que una semana en esta epidemia es brutal, una semana son miles y miles de casos, porque hay un ritmo de reproducción muy rápido. Entonces, hemos respondido a un ritmo político a una cosa que tenía un ritmo mucho más rápido que la política.

Cuando habla de ritmo político, y ahora que cita el estudio de Fedea, esa semana no es cualquier semana porque está por medio la manifestación del 8-M. ¿Influyó eso en las decisiones políticas?

Del 8 al 15 hay una semana. Aunque hubiéramos hecho la manifestación, si hubiéramos tomado la decisión el 9 tampoco parábamos el 9, ni el 10, ni el 11. Hay un vídeo muy bueno de un profesor inglés, yo lo tuiteé en su día, que explica la diferencia entre la gripe y esto. La gripe, en diez pases [contagios de una a otra persona] son catorce, esto en diez pases son dieciséis mil. Esa es la diferencia. Yo lo puse [en Twitter] con la leyenda esa árabe del grano de trigo y el tablero de ajedrez. Es que aquí una semana era un montón de tiempo.

Usted ha citado la duda que hubo al principio de la crisis de confinar Madrid o no. Muchos grupos nacionalistas y regionalistas insistieron en que había que haber cerrado la capital, cosa que el Gobierno no aceptó. Y se habló mucho también de la supuesta desbandada de madrileños hacia segundas residencias, con declaraciones muy gruesas de algún dirigente autonómico, alentando la Madridfobia. Usted representa a una comunidad limítrofe con Madrid. ¿Cuánto hay de leyenda y cuánto de verdad en lo de la desbandada? ¿Tenía que haberse cerrado Madrid?

No se trata de eso, yo no echo la culpa a los madrileños. Ni a los riojanos. Es que esto es una epidemia. Las epidemias se comportan como se comportan. Si tú, en el centro de la epidemia, a la gente le das vacaciones… Nosotros, cuando surgió todo esto tuvimos la polémica de si se cerraban los colegios o no, las universidades. Claro, si cierras los colegios y no confinas lo que haces es dar vacaciones. Y lo que haces es expandir el virus. Yo creo que ahí se cometió un error. Yo soy uno de los doscientos mil capitanes a posteriori que hay, pero yo creo que eso fue un error y que produjo difusión del virus. Pero no se trata de tener fobia o no a los madrileños. Todo lo contrario, la mitad de mi familia vive en Madrid. Yo no quería encerrar a mi hermana, pero no quería que mi hermana viniera a ver a mi madre [ríe] son dos cosas distintas.

En una epidemia tienes que tomar decisiones. En Wuhan se tomó la decisión sobre dieciséis millones de personas. Nosotros, por ejemplo, teníamos un AVE Madrid-Valladolid en el que iban seis mil personas diarias. Seis mil personas que cogían un transporte colectivo, como el tren, que venían de un transporte colectivo, como el metro, mayoritariamente, y que nosotros pedimos en esa semana varias veces, oye, cierra el AVE, cierra la carretera, pero no por fobia, es que es un epidemia. Igual que nosotros ahora, cuando le decimos a mucha gente en una provincia, pues los de El Bierzo van a Fase 1, y estos no van, pues no es porque le tenga manía al señor de Soria. Y claro, se convirtió en un asunto de nacionalismo, pero esto es una epidemia. ¿Cómo se controla una epidemia? ¿Tienes tratamiento? no ¿Tienes vacuna? no, pues tienes que confinar, tienes que aislar. Y entonces, ¿dónde estaba el foco? Pues donde era más previsible, donde hay más contacto con el exterior, más contacto con Italia, donde hay mayor densidad de población. Lo que ocurrió era esperable, lo que pasa es que todo se convirtió en una polémica política: si se cierra o no se cierra Madrid, y esto, insisto, siete días aquí eran un desastre.

Al hilo de todo esto, sus palabras recientes diciendo que nunca esperó que Quim Torra fuese a ser más "responsable" que otros han soliviantado a muchos, sobre todo en su partido.

[Amplia sonrisa y tono irónico] No me ibas a perdonar eso. [Cambia a tono serio] Vamos a ver: yo lo que quería decir, y creo que es bastante comprensible, es: ¿Cuál es el riesgo de transmisión? Pues es mayor donde más incidencia ha habido, donde más transmisión comunitaria hay del virus y donde mas densidad de población hay. Yo lo explicaba el otro día aquí, en una rueda de prensa. Que un señor me tosa en la puerta del bar de Mombuey [Zamora], un pueblo de doscientos habitantes, me puede organizar seis contagiados. Que un señor me tosa en el ascensor de las torres de Cuzco [la zona financiera del centro de Madrid] pues me puede originar dos mil, o veinte mil. No es lo mismo. Y no se trata [enfatiza el tono] de hacer patria, ni patria madrileña, ni patria castellano leonesa, se trata de dónde está el riesgo.

Con todos mis respetos, mi padre lo decía siempre, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. Pero vivimos instalados en un grado de sectarismo… Yo lo digo a veces, si el presidente del algún partido o comunidad autónoma, propugnase que la tierra es redonda, quizás algunos nos pasaríamos al terraplanismo. Esto no puede ser.

Suena ya, como todo lo que es de la primera semana de marzo hacia atrás, muy antiguo, pero precisamente el 8-M que antes mencionábamos usted se enfrentaba a Inés Arrimadas en las primarias por la presidencia de Ciudadanos. [Escucha la pregunta con una gran sonrisa] Y lo que parecía un gran antagonismo, hace semanas o meses, incluso con alguna escena de mucha tensión, sobre la que corrieron ríos de tinta, hoy casi se puede decir que si hay una oposición interna o en la órbita de Ciudadanos a Arrimadas desde luego no es la del vicepresidente de Castilla y León, sino la de otros dirigentes que han abandonado abruptamente el partido.

En política un mes es una eternidad. Y dos con una epidemia por medio pues ni le cuento. El mundo cambia terriblemente. Yo no he cambiado mi manera de pensar sobre el funcionamiento del partido. Sigo pensado que la organización que ha salido del V Congreso no es la que debería de ser. Lo dije, defendimos la enmienda y seguimos pensando lo mismo. Pero por encima de cualquier cosa está mi país, y en esta circunstancia todo esto me parece una nimiedad. Yo llevo dos meses intentando que haya la menor cantidad de muertos posible. Ese es mi trabajo. Todo lo demás me parece una chorrada, que no lo es, porque la democracia tiene sus reglas. Pero ahora mismo nos estamos jugando el futuro de nuestro país. Este país se enfrenta a una situación dramática, más de treinta mil muertos; 20 ó 30% de paro, veremos dónde acabamos; pérdida del 8% del PIB; paro, miseria, muerte, con dos partidos super radicalizados, super populistas a la greña y unos partidos moderados en el centro incapaces de entenderse. Yo voy a hacer lo posible por sacar mi país adelante. Y, con todos mis respetos, me importa mucho lo que pasa en mi partido, creo que mi partido es necesario, pero creo que nos enfrentamos a una crisis tremenda. O somos capaces de superar estas cosas o vamos a tener serios problemas.

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Igea, con el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. | EFE

Llevamos cinco años instalados, todo eh, en la política a corto plazo. Hemos tenido una elección detrás de la otra cada seis meses o un año, y todo el mundo jugaba al relato corto. Y la gente no sabe lo que viene encima, y es lo más grave que ha pasado en este país en muchísimo tiempo. Y hay que pedir responsabilidad. Yo insisto: sigo manteniendo mis diferencias de criterio y de funcionamiento, pero muy por encima de todo está mi país. A mí me hubiera gustado que hubiéramos salido del V Congreso con una integración real. Nosotros sacamos el 22% del voto en la elección a la presidencia, en la elección a compromisarios un porcentaje que fue mayor, la representación ha quedado como ha quedado, yo no me voy a poner a discutir sobre ese asunto. Yo creo que en política hay que saber convivir. Y hay que saber ser libre. Yo no me fui cuando no me daban la razón y no me voy a ir cuando me la dan. Pero creo que quedarse, en un partido liberal… es que somos un partido liberal en el cuál había un montón de gente que no era liberal. Que no es capaz de tolerar la opinión diferente de otro y que, si pierdes te vas. El si pierdes te vas y si haces esto me voy…no sé, son unos liberales un poco peculiares.

Está hablando del que fue su jefe de filas en el grupo parlamentario en el Congreso, cuando usted era diputado por Valladolid, del ex portavoz, Juan Carlos Girauta.

Y gran amigo. Que yo le sigo considerando un gran amigo, pero Juan Carlos, y mucha gente, yo me he cansado de oírles esto en el partido: ‘Si no estás de acuerdo en esto’ Mire, yo estoy de acuerdo, esencialmente, en el programa, entre otras cosas soy uno de los redactores del programa. Estoy de acuerdo en nuestro concepto de la economía, en nuestro concepto del servicio público, en nuestro concepto de las libertades… Ahora, que porque no esté de acuerdo en cómo se organiza, si en el partido tiene que haber listas abiertas, cerradas, si esto es monolítico o no… ¿Me tengo que ir? No, porque es que España va a acabar teniendo un partido por español. Nosotros tenemos un espacio en el cuál convivimos. Y un partido que tenía una suerte, desgraciadamente hablo en pretérito, de contar con personas brillantes, muy brillantes. Juan Carlos es una persona brillante, para el partido la pérdida de Juan Carlos es una pérdida importante, como es la de Toni Roldán, como es la de Paco de la Torre o la de muchas personas brillantes que han sido diputados, que han pasado por el partido. Tenemos que ser capaces de discrepar y de mantenernos, si no es un liberalismo de chichinabo.

El ex presidente del partido ha reaparecido y pide un "rescate suave" para España, con el argumento de que luego puede ser peor. ¿Lo comparte?

Albert es muy libre de opinar, es una persona con mucho criterio político. Yo creo que nosotros tenemos una representación en Europa que ha sido nuestro portavoz económico, que es una persona bastante sensata, Luis Garicano, que está manteniendo una estrategia en el Parlamento Europeo que no es exactamente la del rescate, y yo creo que esta estrategia es la buena.

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