Torra erosiona a ERC con el coronavirus y se niega a convocar las autonómicas

Junqueras, Iceta y Marta Rovira exigen al presidente catalán que no espere a su inhabilitación por el Supremo para fijar la fecha electoral.

Pablo Planas (Barcelona)

El presidente de la Generalidad, Quim Torra, no tiene prisa para convocar las próximas elecciones autonómicas. El pasado mes de enero dijo que anunciaría la cita con las urnas tras la aprobación de los presupuestos, pero la pandemia del coronavirus ha trastocado todos los planes y las estrategias políticas. A principios de año, Torra aseguraba que el pacto entre Junts per Catalunya (JxCat) y ERC no daba más de sí, que no se fiaba de los republicanos (que acababan de tramitar su inhabilitación como diputado en el "Parlament") y que era necesario convocar a los ciudadanos a las urnas una vez se aprobaran los presupuestos.

Ahora pretende aguantar todo lo posible a pesar del riesgo de que el Tribunal Supremo confirme la condena emitida por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por desobedencia al negarse a retirar los lazos y la propaganda separatista de los edificios públicos en campaña electoral. En ese momento, la legislatura autonómica entraría en un escenario incierto. O sustituir a Torra con un presidente que no fuera una mera figura decorativa o convocar elecciones.

Torra cree que si estira la goma perjudica a los republicanos, que ostentan las carteras más perjudicadas por la emergencia sanitaria, cuales son Economía, Salud y Trabajo, Asuntos Sociales y Familia. Tarde o temprano la Generalidad se verá obligada a responder por el caos en las residencias de ancianos y también tendrá que acometer recortes para cubrir el gasto sanitario en un contexto de caída de los ingresos.

Aragonès y El Homrani, en el punto de mira

Los republicanos Pere Aragonès, vicpresidente y responsable de Economía, y Chakir El Homrani, consejero de Trabajo, departamento al que pertenecían las competencias en las residencias de mayores hasta que fueron traspasadas a Salud, están en la diana política. Sólo se salva Alba Vergés, la consejera de Salud, que está saliendo más o menos indemne de la crisis, aunque el relativo éxito se atribuye más bien a la profesionalidad del personal sanitario y no precisamente a su gestión.

Junqueras la semana pasada y Marta Rovira y Marta Vilalta, adjunta a la fugada en Suiza, ayer, se encargaron de exigir a JxCat y Torra que fije un calendario electoral. Contaron además con el apoyo del primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, y de la dirigente de la versión catalana de Podemos Jéssica Albiach.

ERC, PSC y comunes quieren que las elecciones se celebren en septiembre, antes de que un posible rebrote del coronavirus vuelva a suspender los plazos judiciales (claves en la inhabilitación de Torra) y paralice de nuevo la actividad política y la posibilidad de celebrar comicios. Ni Torra ni nadie en JxCat está por la labor de someterse al criterio de los republicanos. Ahora no es tiempo de hacer cálculos partidistas sino de luchar contra la pandemia, alegan en el partido posconvergente. Las relaciones entre los socios separatistas nunca han sido buenas, pero ahora atraviesan su peor momento. No hay comunicación ni el más mínimo atisbo de estrategia conjunta.

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