Arrimadas: "Todo el mundo sabe lo que pienso de Sánchez e Iglesias, pero esto no es una investidura"

"Nuestro voto es en conciencia" asegura la líder de Ciudadanos, que por primera vez rompe su confinamiento para intervenir en el Congreso.

Mariano Alonso

Inés Arrimadas rompía por primera vez su estricto confinamiento domiciliario (se encuentra en avanzado estado de gestación) para acudir al pleno parlamentario, donde intervenía desde su escaño y con guantes.

Buena parte de su discurso se centraba en la crítica a un Gobierno que actuó, decía, "tarde y mal" ante la amenaza de la covid-19, pero al tiempo defendía como un "voto en conciencia" su nuevo apoyo a la prórroga del estado de alarma, negociado la víspera con el Gobierno y que ha provocado la abrupta salida de dos exdirigentes de Ciudadanos, comenzando por el exportavoz parlamentario, Juan Carlos Girauta.

"Me ha parecido ver que algunos estaban en un debate de investidura del señor Sánchez con el señor Iglesias" afirmaba en alusión a la bancada de la derecha, y añadía que "quizás haya gente, de buena fe, que nos esté viendo, que se piense que hoy estamos emitiendo un voto a favor de Sánchez o de Iglesias o a favor de este Gobierno".

Se vota "si el sábado se puede ir a la playa"

Por contra, argumentaba "estamos votando si queremos que este sábado se pueda salir sin ningún tipo de control, se pueda coger el coche o irse cada uno a la residencia de la playa. Se produzca la caída de los ERTE y de las ayudas, sí, porque ahora mismo están vinculadas, y no debería ser así, y el Gobierno lo tendrá que corregir" apuntaba, poniendo en valor una de sus principales reivindicaciones y justificaciones para apoyar al Ejecutivo. "Todo el mundo sabe lo que pienso de Sánchez e Iglesias" enfatizaba.

"Después de esta votación el Gobierno seguirá teniendo 155 escaños, ni uno mas ni uno menos" matizaba, alejando las especulaciones sobre una entente política más de fondo con el PSOE, al que su antecesor en el cargo vetó expresamente para acuerdos de gobierno e investidura.

Arrimadas se dirigía también veladamente a Pablo Casado, para acusarle de haber estado, después de las elecciones de noviembre, en "la cómoda posición del no, de ‘que se forme este gobierno, que arruinen a España, que luego ya nos votarán a nosotros y lo arreglaremos'. Nos vieron todos intentar evitar este Gobierno" afirmaba, en referencia a la llamada "vía 221" por la que intentó, sin éxito, un pacto a tres con los populares y socialistas.

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