El PSOE se revuelve porque "ya interioriza el hundimiento como algo irreversible"

El Gobierno sigue dando palos de ciego, el confinamiento se alarga y el cabreo social aumenta.

Pilar Díez

El Mundo

"El Gobierno recomienda ahora el uso de mascarillas en la calle". ¿Y qué hacemos, las pintamos? "Simón siempre ha dicho no entender la fiebre por las mascarillas". Este hombre nos va a volver locos con sus continuos cambios de criterio. Dice el editorial que "el país atraviesa un momento muy delicado de angustia e incertidumbre y lo mínimo exigible al gobierno de la nación es que se someta a las preguntas de los periodistas y diga la verdad a los españoles", y "no incurrir en tentaciones autoritarias", que es lo que hace continuamente. Tiene la obligación de "formar un gabinete de concertación y sumar esfuerzos. Sánchez solo será creíble si rectifica su adanismo y su estrategia frentista. Hasta ahora no ha dado muestra de ninguna de las dos cosas". Es que no es adanismo, Rosell, es un sectarismo, una soberbia y una arrogancia que roza lo criminal.

Como dice Rafael Moyano, "la soberbia de Pedro Sánchez le hace olvidar que gobierna por los pelos", "con ese desprecio a los representantes de la mitad del país". Es repugnante.

Jorge Bustos nos da un halo de esperanza en el encierro. "La campaña desesperada contra los recortes de la derecha encubre una llorosa confusión de obsolescencia propia: cunde el pánico a que los españoles recorten drásticamente en populismo", dice respecto a Podemos. Francamente, Jorge, tú tienes más información, pero yo los veo muy creciditos.

Dentro de este desastre, la sociedad empieza a reaccionar. "Homicidio imprudente por desoír a la OMS. Los funcionarios culpan al gobierno de los contagios y muertes del personal sanitario". Y de todos los demás. A ver si la justicia tiene el decoro esta vez de proteger a los ciudadanos y no al gobierno. Condenas e indemnizaciones.

El País

"Sánchez se dispone a alargar el confinamiento tras consultar a expertos". "El presidente pedirá a la oposición apoyo a la medida". Aclaran Cué y Junqueras que "Sánchez consultará a Casado la prórroga". No se lo creen ni ellos. El País tiene un cacao monumental. Los informadores pretenden hacernos tragar con que el malo de la película es Casado, "Sánchez quiere tender puentes, pero se encontrará con un PP que mantiene la línea dura", dicen sin la más mínima vergüenza, cuando todos hemos visto a Sánchez tomar las medidas que le han parecido sin descolgar el teléfono. ¿Esto es informar, Cué? Algunos han perdido el respeto por su profesión.

Pero aún queda algo de decencia en este periódico. Por ejemplo Daniel Gascón, que enmienda la plana a Cué y Junqueras dejando claro que "las circunstancias excepcionales y el estado de alarma no deberían eximir al gobierno de ser más claro en sus explicaciones. Otros partidos, agentes sociales y autoridades económicas le han reprochado su unilateralismo: como decía este periódico", en un arrebato de sinceridad e independencia que duró poco, "el gobierno no puede reclamar unidad sin ofrecer información e, incluso corresponsabilidad en las decisiones". El mecanismo del decreto ley y la falta de sesiones de control al gobierno quitan protagonismo al parlamento". Más bien lo elimina, directamente, como una dictadura impuesta por la vía de los hechos consumados. "También resulta inquietante que se filtren las preguntas de los periodistas en las ruedas de prensa".

Toedoro León Gross es otra de las cuotas de sentido común de El País. "El gobierno experimenta un desplome equiparable al 11-M en cuestión de días. Sánchez debería entender que necesita usar el capital que tiene en la presidencia para tratar de rearmar la cohesión. Hay señales de autocrítica en la Moncloa", dice. Pues serán señales de humo, porque en público no hemos visto más que justificaciones. Sánchez ha anunciado que al final va a coger el puñetero teléfono para llamar a Casado, pero "conversar y consensuar son cosas diferentes. Se han cometido errores de gestión, pero además se han cometido errores políticos".

¿Pues saben cuál es la autocrítica de Moncloa? "El PSOE cambia de estrategia y anima a sus cargos a pasar a la ofensiva contra la oposición". Se trata de una carta firmada por Lastra y Ábalos. Como si la izquierda hubiera tenido alguna vez otra estrategia que culpar al PP pese a que manden ellos. Y en estado de alarma, nada menos. Se ve que a Lastra y a Ábalos, y al PSOE en general, les importa más el partido que los muertos. Tampoco nos extraña.

ABC

"Los juristas advierten de que el gobierno y Sánchez pueden incurrir en responsabilidad penal si se extralimita". Esperemos que los jueces sepan estar a la altura en estos momentos y no se pongan al servicio del Gobierno como acostumbran. Dice el editorial que la "teoría de que el gobierno tomó decisiones restrictivas cuando tuvo información científica ya es insostenible. Desde enero la OMS advirtió del riesgo. Llegaron los primeros contagios, las primeras muertes, pero el gobierno no solo no prohibió actos multitudinarios sino que los alentó el 8-M. Si hubo prevaricación o negligencia penalmente sancionable puede sonar ahora a debate inoportuno, pero no lo es para quien ha perdido a un familiar y cree que no se atendió a las alertas. El ejecutivo se equivoca si piensa que sus decisiones son actos poticos al margen de control judicial. Esto es un Estado de derecho". Y sus decisiones políticas han causado muertos. Si somos todos iguales ante la ley, Sánchez y su gobierno también tendrán que rendir cuentas ante los tribunales.

La Razón

"Homicidio imprudente. Funcionarios denuncian al ejecutivo". "Sánchez burla el confinamiento" para inaugurar un pantano (o visitar una fábrica de mascarillas, que para el caso es lo mismo). Así que ya sabe, si le detienen por saltarse el encierro le dice al poli, y luego al juez, que los propios que lo dictaminaron se lo saltaron y todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos y obligaciones.

Dice el editorial que "el gobierno ha actuado desde la más absoluta unilateralidad". "En estas circunstancias, se nos antoja difícil pedir a la oposición parlamentaria, especialmente a Casado, que se resigne a aprobar lo que el ejecutivo le ponga por delante sin exigir, al menos" que Podemos aparte sus sucias manos del gobierno. "No es posible aceptar que el gobierno rechace la colaboración y el entendimiento entre los dos grandes partidos de la democracia española", que son los que representan la mayoría de los españoles, no los cuatro gatos podemitas ante los que se ha rendido Sánchez. "Es una actitud por la que, no hay que dudarlo, la sociedad española pedirá cuentas cuando todo esto acabe, que acabará. Pedro Sánchez tiene la oportunidad de rectificar los errores, aunque le suponga algún desencuentro más con sus socios radicales". Como dice Marhuenda no se entiende la actitud de Sánchez ante una catástrofe de esta magnitud. "Yo los hubiera vuelto locos a todos con llamadas y más llamadas explicándoles todo". Además hubiera sido una forma de compartir responsabilidades. Ahora todos los errores, todos los muertos, están en el haber de Sánchez y su gobierno. Hay que ser idiota.

Pues no. La respuesta del PSOE como dice El País y comenta La Razón es una cartita para enviar a su ejército contra el PP. Cree el periódico que eso significa que "ya se interioriza el hundimiento como algo irreversible". Esperemos que sea para siempre, es lo que merece ese PSOE, en el que muchos confiábamos, por traicionar a España.

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