El consejero de Interior catalán aprovecha la cuarentena de Torra para aparentar que es el presidente en funciones

Miquel Buch utiliza sus comparecencias por la emergencia sanitaria para postularse como candidato "efectivo" a la Generalidad.

Pablo Planas (Barcelona)

Guerra de posados en el gobierno catalán. El titular del departamento de Interior, Miquel Buch, aprovecha la cuota de pantalla que le concede el coronavirus para aparecer ante la audiencia como el presidente en funciones de la Generalidad. En las comparecencias diarias retransmitidas a través de TV3, Buch siempre ocupa el lugar central, entre la consejera de Presidencia y portavoz, Meritxell Budó, y la de Salud, Alba Vergés.

Cada consejero comparece desde su sede. Así, Budó aparece en TV3 en las dependencias habituales de las ruedas de prensa del gobierno catalán, en el palacio de la Generalidad, con una bandera catalana presidiendo la sala. Vergés, por su parte, conecta con la televisión autonómica desde la sede de su departamento. Detrás, la bandera y el logo de la consejería. En cambio Buch cuida mucho más sus diarias apariciones televisivas, desde el plano, medio, hasta el decorado, una bandera catalana, una europea y un gran escudo de la Generalidad en tono azul.

Según los rivales políticos de Buch en el gobierno catalán, ni la posición central en las ruedas de prensa ni el decorado son casuales. Consideran que Buch está utilizando la crisis sanitaria, la cuarentena de Quim Torra y la exposición televisiva para labrarse una imagen de presidente en funciones y candidato "efectivo" a la presidencia de la Generalidad, esto es como número dos de la lista de Carles Puigdemont en Junts per Catalunya (JxCat).

De portero de discoteca a alcalde y 'conseller'

Buch ha entrado en la competición en la que hasta ahora participaban el consejero Jordi Puigdneró, de Políticas Digitales y Administraciones Públicas, que es el preferido de Puigdemont, y Damià Calvet, titular de Territorio y Sostenibilidad. El consejero de Interior, exalcalde de Premià de Mar y expresidente de la Asociación Catalana de Municipios, nunca ha ocultado sus ambiciones, a pesar de que carece de un currículo a la altura de sus expectativas, pues como experiencia laboral al margen de la política sólo consta que fue portero de discoteca.

Sus rivales atribuyen a su jefe de prensa, Joan María Piqué (exjefe de prensa de Artur Mas), la puesta en escena y el papel central de Buch en las ruedas de prensa a tres bandas, así como las renovadas ínfulas del consejero en la pugna por acompañar a Puigdemont como candidato a la presidencia de la Generalidad.

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