Pablo Iglesias sale en defensa de Irene Montero acusando al ministro de Justicia de "machista frustrado"

El vicepresidente sale en defensa de su pareja tras evitar ésta reconocer las discrepancias con Carmen Calvo y Juan Carlos Campo.

Ketty Garat

Las discrepancias no se han quedado "en la puerta del Consejo de Ministros", como ha recomendado este martes la ministra de Igualdad, Irene Montero, sino que han traspasado con creces el Palacio de la Moncloa. La tensión creciente entre los departamentos de Igualdad, Justicia y la vicepresidenta primera que se vienen produciendo desde hace semanas con las "deficiencias técnicas" del borrador del anteproyecto de Ley de Libertad Sexual, han sumado esta tarde a un contendiente más a esta batalla: el vicepresidente segundo del Ejecutivo, Pablo Iglesias.

Apenas una hora después del final del Consejo de Ministros, el número tres del Ejecutivo quiso salir al rescate de la ministra de Igualdad, su pareja Irene Montero, a quien defendió de forma muy beligerante en los pasillos del Senado. "En las excusas técnicas creo que hay mucho machista frustrado", reprochó en clara referencia velada al titular de Justicia, Juan Carlos Campo.

Una referencia que hacía también una alusión velada a las quejas vertidas desde el departamento de Montero en las últimas horas que acusaban al ministro Campo y a la vicepresidenta, Carmen Calvo, de "bloquear la Ley con excusas técnicas". Y añadían otra referencia sutil al machismo del responsable de la cartera de Justicia: "Habría que obligar al ministro de Justicia a hacer políticas feministas".

Pese a esta acusación directa a un miembro del gabinete ministerial, el vicepresidente Iglesias ha optado acto seguido por no ahondar en el conflicto: "Las discrepancias que haya dentro del Gobierno se resuelven a puerta cerrada, como no podía ser de otra manera". Algo que ha repetido hasta en cuatro ocasiones.

Montero calla

Cuatro han sido también los intentos de los periodistas en Moncloa por conseguir que la titular de Igualdad verbalizara lo filtrado horas antes por su departamento en referencia al bloqueo machista de Calvo y Campo. Como si hubiera mediado un toque de atención por parte del Gobierno a su ministra, Montero abogó por que las discrepancias "se queden en las puertas" del Consejo de Ministros. Y pareció reconocer que existen al asumir que "son evidentes las contradicciones" en el seno del Gobierno para aprobar proyectos legislativos de especial trascendencia.

Defendió que "ésta es una ley muy robusta que se ha enriquecido con la colaboración de distintos ministerios" y alabó la "valentía" del Ejecutivo que se atreve con un proyecto tan "valiente y ambicioso" y que horas antes había acusado de bloquear. Y añadió un mensaje casi al dictado de la vicepresidenta Carmen Calvo, responsable de la coordinación ministerial y protagonista de este conflicto: "Este es un Gobierno comprometido con el feminismo y con la igualdad...".

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