La sentencia del Supremo y la violencia separatista no alteran los equilibrios electorales en Cataluña

El bloque separatista está a casi ocho puntos del 50% del electorado; Cs pasa a octava fuerza política por detrás de Vox y la CUP.

Pablo Planas (Barcelona)

Ni la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado ni la violencia separatista de las últimas semanas parecen haber influido en los resultados electorales en Cataluña. Ha bajado la participación en más de dos puntos, del 74,57% del 28-A al 72,18% este domingo, ERC ha ganado pero ha pasado de 15 a 13 escaños, el PSC se mantiene en 12, JxCat ha ganado uno, de siete a ocho, los podemitas se mantienen en 7, entra la CUP con dos y PP, Vox y Cs obtienen otros dos cada uno.

Tremendo batacazo del partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas. En dos años, de diciembre de 2017 a noviembre de 2019 ha pasado de ser la primera fuerza política en unas autonómicas, las del 155, a la octava, por detrás de Vox y la CUP.

La suma de los partidos separatistas tan solo ha ganado un escaño en relación al pasado abril. De 22 escaños han pasado a 23 con la irrupción de la CUP, cuyos resultados han sido más discretos de los esperados. En ese flanco ha "triunfado" el partido de Puigdemont, que pasa de siete a ocho. ERC resiste con una merma de solo dos diputados a pesar de ser el teórico partido moderado del separatismo. La prisión de Oriol Junqueras no reporta una ventaja competitiva electoral frente a la vida muelle de Puigdemont en Waterloo.

Con todo, el separatismo en general y ERC en particular pueden tener la llave de la gobernabilidad de España. Exigen una amnistía de primeras y el derecho de autodeterminación si de caso.

En la izquierda no directamente separatista, PSC y la versión catalana de Podemos mantienen sus posiciones. La repetición electoral les deja como estaban. En el bloque constitucionalista, catástrofe de Ciudadanos, que ha pasado de cinco a dos diputados. Repunta el PP con dos diputados por Barcelona y se consolida Vox, con otros dos diputados. En solo dos años Ciudadanos ha pasado de ser una opción de gobierno en la autonomía a ser el último partido con representación en el Congreso de los Diputados. Deberá revisar muy a fondo su estrategia y planteamientos para no quedar reducido a la nada en las próximas elecciones autonómicas.

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