La última de Berlanga se rodó el jueves en El Pardo-Mingorrubio: "La reinhumación de Franco"

La productora "PSOE Sánchez Castejón Films" fue la encargada de posibilitar esta vuelta a la España de los años 50.

Miguel Ángel Pérez

El fallecido y laureado director de cine español, Luis García Berlanga, dejó un importantísimo legado en nuestro cine. Su estilo propio de contar historias mezclando el esperpento, el disparate y también el surrealismo de la España profunda, todo ello con tintes humorísticos, ha conseguido grabar en el acervo popular aquello de esto "parece una película de Berlanga".

Una película de Berlanga es precisamente lo que se rodó este jueves 24 de octubre de 2019 en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio durante la reinhumación de los restos del dictador Francisco Franco. La productora "PSOE Sánchez Castejón Films" fue la encargada de posibilitar esta vuelta a la España de los años 50, aquella del "Bienvenido Mr. Marshall".

Todo comenzaba muy temprano. El sol apenas despuntaba en el horizonte entre una nieblina y una humedad que se hacía sentir entre los figurantes de esta particular película. Decenas de periodistas, cámaras, fotógrafos y policías ocupaban la bifurcación entre el cementerio y el improvisado helipuerto donde aterrizaría el helicóptero del Ejército del Aire con el féretro de Franco.

Una carpa blanca en mitad del perímetro vallado reservado para los medios de comunicación guarecía a los miembros del catering encargados de servir cafés con leche y caldos a los que allí nos agolpábamos en una fría mañana de jueves. También había piezas de bollería y pulguitas para los más hambrientos. Los encargados del catering portaban un delantal negro con la bandera de España. En toda producción cinematográfica que se precie, no puede faltar un buen catering, ésa es la verdad. Todo estaba perfectamente preparado.

La mañana prometía y entraban en escena los primeros personajes de esta trama. Cuatro o cinco furgonetas blancas se paraban delante del cementerio y descargaban coronas de flores rojas y amarillas con mensajes dedicados al dictador fallecido. En una de ellas, se podía leer literalmente: "Barcelona siempre con Franco", en otra "Valencia con el generalísimo". Después de que la docena de coronas de flores fueran expuestas durante 15 minutos ante las cámaras de televisión, eran recogidas e introducidas en el cementerio en las mismas furgonetas.

De repente, se oyen gritos: "¡¡Ramón Tejero!!, ¡¡Ramón Tejero!!". En ese momento, irrumpe el hijo sacerdote del exteniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, condenado por el golpe del 23-F. Ramón Tejero fue elegido por la familia Franco para oficiar junto al prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, el responso de despedida en el panteón familiar de El Pardo-Mingorrubio. "Tejero hijo" con sus hábitos y cierto balanceo en su sacerdotal caminar dejaba atrás la verja que separaba el cementerio de los medios de comunicación para perderse entre las sepulturas y los nichos para aguardar la llegada de los restos del dictador.

La actividad es frenética en los alrededores de Mingorrubio. Concretamente a unos 200 metros de la entrada donde se encuentra el anillo de seguridad que impide pasar a los viandantes y a las personas que no estén acreditadas para cubrir el show. Otra vez gritos: "¡¡Tejero, Tejero!!". "¿Tejero?". "¡Tejero padre, Tejero padre!".

Decenas de periodistas corren hacía el anillo de seguridad donde unas 200 personas, entre ellas muchos partidarios del dictador, gritan "vivas" al nuevo personaje de este enredo que llena con su presencia el escenario, el exteniente coronel de la Guardia Civil condenado por el golpe. La multitud presente, cada vez más enardecida, también reprocha las penas de la sentencia contra los golpistas del 1-O y grita "profanador" al productor de esta película, Pedro Sánchez.

La trama necesita un toque exótico, digamos oriental y entre los nostálgicos del caudillo, emerge el "chino franquista", también llamado coloquialmente "fachino". Se trata de Chen Xiangwei y es el dueño del ya conocido Bar Oliva el distrito madrileño de Usera. Entre los presentes, reparte calendarios de su bar con fotos de Franco, el Valle de los Caídos y un águila con los colores de la bandera nacional, donde se puede leer: "El valle no se anula, la historia no se manipula, los héroes siempre brillan". Tal es su admiración por el dictador, dicen, que a su hijo pequeño le puso su nombre.

El metraje de la película de Berlanga socialista continúa y llega uno de los momentos de más acción. A las 13.50 horas, un ruido ensordecedor se propaga por el cementerio. Es el helicóptero Súper Puma del ejército con el ataúd del dictador. El aparato desciende tras una colina y aguarda durante 50 minutos la llegada de los familiares de Franco que viajan en coche desde Cuelgamuros. En su interior, también se encuentra la ministra de Justicia, Dolores Delgado y el nieto de Franco, Francis Franco.

A las 14.40 el cortejo fúnebre entra en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio. Delgado se da la vuelta y desde el interior del camposanto fija su mirada en los medios de comunicación, sin duda una de las imágenes más simbólicas de la jornada. Se celebra la misa en el panteón familiar subterráneo donde ya se encuentran los restos de Carmen Polo.

Se reinhuma al dictador y la familia es retenida en el interior del panteón, ante la sospecha de que hayan podido grabar imágenes del entierro. La tensión es palpable con la Policía y finalmente, les abren las puertas y salen del cementerio para dirigirse a los medios, encabezados por el sacerdote Ramón Tejero. "Hemos vuelto al NODO", afirma enfadado Francis Franco mientras relata los atropellos sufridos por el Gobierno de Sánchez durante el proceso de exhumación y reinhumación. Después, abandonan el lugar.

Cuando parece que todo toca a su fin, unos 50 partidarios del dictador aparecen en lontananza rezando con un sacerdote letanías de la Virgen Santísima en dirección al camposanto, portando banderas con el Águila de San Juan. Después de 45 minutos de oración, cuelgan flores y demás presentes para el dictador reinhumado por obra y gracia del Gobierno socialista en funciones de Pedro Sánchez. Ahora sí, la película socialista de Berlanga sobre la reinhumación de Franco termina. ¿Continuará?

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