Arcadi Espada sale al rescate de Ciudadanos y abronca a Valls

Hoy toca show de Sánchez en el reentierro póstumo de Franco a ver si pesca algún votito.

Pilar Díez

El Mundo abre con que "la Audiencia critica párrafos clave de la sentencia que tumbó a Rajoy". ¿Y eso qué importa a estas alturas? Más de actualidad es la encuesta que lleva y que refleja que "el PSOE frena su caída y Cs entra en barrena". Mira que se le avisó a Rivera, mira que se le dijo que se anduviera con ojo, que sus votantes eran ciudadanos y no borregos, y nada, él erre que erre que no es no, que si la banda, que si el botín, que aquí mando yo y el que no esté de acuerdo que cree otro partido. Arcadi Espada, uno de los fundadores de los que Rivera renegó y despreció, da una lección de generosidad y sale al rescate de Ciudadanos. Primero deja claro que para nada va a formar parte del partido que el oportunista Valls va a crear y lo califica de "error". "Los demócratas españoles precisan unidad". "El error de Valls lo cometieron antes todos aquellos que hace unos meses abandonaron Ciudadanos. La inmadurez de Rivera y el equipo dirigente del partido fue notoria al negarse a sí mismos la posibilidad de ejercer el poder, de evitar que el gobierno de España, por activa o por pasiva, estuviera en manos de los nacionalistas y de limitar desde la mesa del Consejo de Ministros el aventurerismo político y la falta de escrúpulos de Pedro Sánchez. Pero la misma inmadurez cabe imputarse a los que se fueron del partido sin luchar". Hombre, Arcadi, fue el propio Rivera el que los echó sin contemplaciones. Que crearan otro partido, dijo. "El debilitamiento de Ciudadanos es una grave desgracia. Es el único partido laico de la política española y lo es aún más desde que se liberó de la excrecencia nacional católica que ha acabado desovando en Vox". Es muy difícil fiarse ya de Rivera, pero el compromiso de Arcadi con España, pasando por encima de rencillas personales, le honra. Albert, le debes una disculpa a Arcadi. Y no sólo a Arcadi.

El País, cómo no, exprime a Franco hasta la extenuación. "España pone fin al último gran símbolo de la dictadora". ¿Y qué va a hacer la izquierda sin Franco? José Álvarez Junco quiere hacer del Valle un destino turístico, algo así como Auschwitz o los túneles de Cu Chi en Vietnam. "La construcción bautizada por el franquismo Valle de los Caídos debería desacralizarse y convertirse en un lugar de memoria y un centro de estudios sobre las guerras civiles y las dictaduras del siglo XX. Habría que enseñar bien el complejo" y que sus visitantes tuvieran información "sobre lo que van a ver" con fotos, audioguías, vídeos, carteles, guías para grupos en diferentes idiomas. Oye, pues si deja pasta.

ABC dice que "los CDR tenían comandos durmientes para atacar". Pues la semana pasada no durmieron mucho. Cree el editorial que "con los datos que tiene la policía, la fiscalía está en condiciones de imputar a los detenidos en Cataluña un delito de terrorismo urbano". Isabel San Sebastián dice que Sánchez ha resucitado a Franco "con el afán de despertar a una extrema derecha felizmente dormida o integrada en partidos de naturaleza irreprochablemente democrática, azuzarla, provocar su enfado y alentar una reacción a ser posible violenta, susceptible de asustar lo suficientemente a la izquierda como para llevarla a votar en masa". El caso es que "de momento, los únicos que incendian las calles y desafían al marco constitucional son los independentistas catalanes, ante quienes se muestra moderado. Fuerte con el dictador muerto y débil con los sediciosos vivos".

La Razón: "El 64% de los que votarán el 10-N es posfranquista". "La mayoría del censo electoral no había nacido o tenía menos de 15 años en el 75". "Los expertos aseguran que PSOE y Vox son los que más rédito sacarán". Ole, Pedro. Marhuenda, no obstante, le avisa. Pedro Sánchez "no debería esperar demasiado de la ayuda que pueda prestarle el cadáver del viejo caudillo". Porque pasarán dos días, volverá Cataluña y nadie se acordará de Franco, como nadie se acordaba de él hasta que Zapatero lo resucitó. Pan para hoy y hambre para mañana.

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