La nueva dirección de la Cámara de Comercio de Barcelona rinde pleitesía a Puigdemont

Viajan a Waterloo para analizar la situación política y económica y prometen tomar el control de más entidades económicas y profesionales.

Pablo Planas (Barcelona)

El prófugo Carles Puigdemont ha recibido en su mansión de Waterloo a una delegación de la Cámara de Comercio de Barcelona, gobernada ahora por una candidatura separatista impulsada por el Consell de la República, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Cercle Català de Negocis. Encabezaba la comitiva Joan Canadell, el empresario separatista que presidirá la Cámara tras las pasadas elecciones y uno de los impulsores más activos del Consell de la República de Puigdemont.

Con la visita, la nueva Cámara ha querido demostrar su lealtad al prófugo y planear nuevas operaciones para tomar el control de otras entidades económicas y colegios profesionales. Canadell ha manifestado que la inesperada victoria separatista ha sido el gran hito independentista tras la celebración del referéndum ilegal. Puigdemont, por su parte, ha destacado la importancia de que la Cámara ya no dependa de las grandes empresas, lo que a su juicio, "nos ayudará a explicar las cosas tal como son". "La economía catalana –añadió–es cada vez más abierta y eso es una fortaleza porque ya no dependemos del Estado español".

En ese contexto, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, se ha permitido en los últimos días amenazar a las empresas que cambiaron de sede por culpa del golpe de Estado. "Mejor que no vuelvan", ha dicho Paluzie, impulsora de la estrategia de tomar el control de las instituciones económicas y colegios profesionales.

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