Trapero delata a sus jefes y "promete" que habría detenido a Puigdemont

El mayor de los Mossos exhibe como coartada que preparó un dispositivo para detener a todos los miembros del Govern golpista.

Pablo Planas (Barcelona)

Los independentistas ya tienen otro "traidor", el mayor Trapero, el ex 'Capitán América' del separatismo que ha declarado en sede judicial que los Mossos siempre se atuvieron a las órdenes de jueces y fiscales, que no estaban implicados en el referéndum, que trataron de impedirlo y que no tienen nada que ver con los políticos de los que dependían y promovían un "acto ilegal". El separatismo le considera un "desertor", un hombre atenazado por la posibilidad de ser condenado a once años de cárcel por rebelión en la Audiencia Nacional. Eso, aseguran en el independentismo, lo explica todo.

El mayor Josep Lluís Trapero, exjefe de los Mossos d'Esquadra, ha asegurado que el cuerpo regional de policía tenía un plan para detener a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los consejeros de la Generalidad. Estupor en la sala del Tribunal Supremo que juzga el golpe de Estado separatista. El policía que había compartido paella y canciones con Puigdemont en la casa de Pilar Rahola en Cadaqués sostiene que estaba dispuesto a esposar al presidente de la Generalidad si recibía la orden judicial.

Una lástima, deben pensar los fiscales y magistrados que trataron con Trapero en septiembre y octubre de 2017. De haber sabido entonces que el mayor estaba por la labor, tal vez se hubieran ordenado las detenciones en vez de cursar las citaciones en la Audiencia Nacional. Sin embargo, de los antecedentes de las reuniones de coordinación en las que participó el jefe de los Mossos la judicatura no podía ni siquiera sospechar que Trapero estaba dispuesto a llegar hasta el final en defensa del orden y la ley constitucionales.

En realidad, Trapero se mostró siempre, como ha reconocido, disconforme con la orden de que el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos fuera el coordinador del dispositivo sobre el referéndum, crítico con esa disposición y con algunas órdenes de Fiscalía, puntilloso en extremo, áspero en el trato y punto soberbio, como ha admitido también cuando el fiscal Javier Zaragoza le ha recordado que en una reunión llegó a afirmar que los Mossos eran más que suficientes para parar el referéndum y debían ser la única fuerza policial que actuara en Cataluña.

La fuga de Puigdemont con los Mossos

La "confesión" de Trapero sobre sus preparativos para detener al gobierno catalán en pleno ha venido a preguntas de Javier Melero, el abogado del exconsejero de Interior Joaquim Forn. Trapero ha contado que se puso en comunicación el 27 de octubre con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y el fiscal superior de Cataluña para afirmar que él y el cuerpo que dirigía estaban a disposición de la autoridad judicial para lo que fuera menester. No ha concretado si se ofreció voluntario a proceder contra Puigdemont, Junqueras y los consejeros. Lo que ha quedado claro es que para Trapero, la proclamación de independencia no fue simbólica sino una rebelión en toda regla por la que no le hubiera extrañado, sino todo lo contrario, que le ordenaran la detención del Govern. De ahí los preparativos. Como ha pasado el turno de las acusaciones, no hay posibilidad de que le inste a concretar. Otra lástima.

El problema con la historia de Trapero, con su lealtad inquebrantable a los jueces y demás, es que Puigdemont se fugó de España oculto en un maletero con la colaboración de varios agentes de los Mossos d'Esquadra. Así que el mayor tenía un plan previsto para detener a Puigdemont, pero otros miembros del cuerpo tenían otro para que el presidente catalán se fugara, que fue el que tuvo éxito. En el mejor de los casos, Trapero es un inepto y el cuerpo estaba absolutamente descontrolado.

Deposición accidentada de Trapero en el plano de la técnica procesal. El mayor se presentó con la abogada Olga Tubau, que pretendió pronunciar un prólogo explicativo sobre la declaración de su patrocinado. El presidente de la sala, Manuel Marchena, corta en seco tal pretensión y recuerda a la letrada que no tiene ni arte ni parte en el procedimiento, que se debe limitar a advertir con monosílabos a Trapero qué preguntas debe o puede contestar y que el testigo está en su derecho a no declarar por su condición de investigado en la Audiencia Nacional por el cargo de rebelión y una petición de once años de cárcel. Tubau calla y Trapero se aviene a contestar todas las preguntas.

Alteraciones procesales

La novedad es que comienza Vox, la acusación popular que junto a las defensas de Forn y Jordi Cuixart, el presidente de Òmnium, han interesado el testimonio. A preguntas de Javier Ortega Smith, Trapero defiende el dispositivo de Mossos durante el asedio a la consejería de Economía del 20 de septiembre, niega que no aceptara la coordinación de Pérez de los Cobos, sino que no estaba de acuerdo, y niega cualquier vacilación o pasividad de los Mossos durante el 1-O.

Sigue el fiscal Zaragoza, que arranca un par de confesiones a Trapero. Admite el exjefe que trasladaba a Forn todas las órdenes de Fiscalía a pesar del deber de guardar secreto respecto a tales asuntos. Trapero se humilla, reconoce que no se debe hacer, pero trata de restar importancia al hecho con el argumento de que las órdenes las publicaba la prensa a los pocos minutos de ser emitidas. Cuando el fiscal pretende adentrarse en las dos reuniones de 26 y 28 de septiembre que Trapero y sus subalternos mantuvieron con Puigdemont, Forn y Junqueras, Marchena atiende una interrupción de Melero, que protesta porque el tema no ha sido abordado por la acusación popular y la Fiscalía debe ceñirse a los asuntos requeridos por el abogado de Vox y nada más.

Una pregunta pertinente

Es un "error" que Marchena subsanará más tarde, cuando las defensas hayan acabado de interrogar a Trapero y Melero haya aludido a la reunión sobre la que no podía preguntar la Fiscalía pero sí él al ser su testigo. Preguntado por el propio presidente del tribunal, Trapero acomete de nuevo su descargo y expone que pidió dos reuniones de la cúpula de los Mossos con la cúpula de la Generalidad y la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell (que no acudió, no sabe el testigo si porque no quiso, no pudo o no fue avisada) para advertir del riesgo de violencia, la posibilidad de enfrentamientos y graves alteraciones del orden público si no se desconvocaba el referéndum. En aquellas reuniones, Trapero y sus mandos habrían mostrado su malestar por las declaraciones de miembros del gobierno catalán que habían afirmado que los Mossos velarían para que la gente pudiera votar. También avisaron de que pretendían cumplir la orden judicial que les instaba a impedir el referéndum.

En anteriores pasajes de su declaraciones había censurado la "irresponsabilidad" de Forn y que el gobierno del que dependían los Mossos promoviera un "acto ilegal" que ellos tenían orden de frustrar. La pregunta directa del juez alivia a Trapero, que relata de manera muy pormenorizada el contenido de los dos encuentros en el palacio de la Generalidad con Puigdemont. Coincide con lo declarado por el exjefe de Información de los Mossos, Manuel Castellví, y por el exjefe de planificación del mismo cuerpo, Emili Quevedo, ambos presentes en la reunión del 28. En cuanto a la actitud de los Mossos durante el 1-O, Trapero se escuda en que "la juez nos dijo que actuáramos con paciencia, contención y garantizando en todo momento la paz social".

Siempre a disposición del TSJC

El exjefe de los Mossos deja vistos para sentencia a los encausados. Según su relato, promovieron un acto ilegal de manera irresponsable y dieron a entender que los Mossos estaban en el enjuague cuando eso, insiste el testigo, no era cierto. Que estaba dispuesto a detener a Puigdemont, Junqueras, Forn y demás es su coartada. Dispone de dos correos de 27 de octubre poniéndose a disposición del TSJC y la Fiscalía Superior de Cataluña. También llamó por teléfono al presidente del tribunal y al titular de la Fiscalía.

El testimonio de Trapero resulta demoledor para las defensas, a las que el policía concede que es verdad que Forn no se metía en los dispositivos policiales (si bien estaba al cabo de la calle de las órdenes judiciales para impedir el referéndum que su gobierno intentaba llevar a cabo gracias a su "topo" en la justicia, el mismo Trapero) y que Puigdemont les dijo que hicieran lo que tuvieran que hacer en la reunión del 28 de septiembre.

La fase pericial dará una cuenta más precisa de las actividades de los Mossos contra el referéndum, la actitud contemplativa durante el 1-O, los enfrentamientos con agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional que intentaban cumplir el mandato judicial, los seguimientos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por parte de Mossos de paisano, la pasividad no exenta de complicidad de los "binomios" de policías autonómicos en los centros de votación. También aportará más luz sobre los sucesos del 20 de septiembre y la 'conllevancia' de los Mossos con los brazos manifestantes de separatismo.

Trapero es el nuevo villano catalán. Se ha caído el mito del superpolicía de la Generalidad. Semanas antes del golpe de Estado, daba ruedas de prensa conjuntas con Forn y Puigdemont tras los atentados islamistas de Barcelona y Cambrils. Se estampaban camisetas con su cara. Era el jefe de la policía que había abatido a la célula terrorista, el símbolo de que Cataluña estaba preparada para alcanzar la independencia en un par de meses.

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