Batalla por los indecisos y los abstencionistas en la última semana de la campaña andaluza

Los indecisos no están situados en la parte extrema de las opciones ideológicas, que no suelen estar dudosos de nada, sino en su centro moderado.

Pedro de Tena (Sevilla)

Hay muchos, demasiados indecisos y la abstención suele ser elevada. Esto es, hay una bolsa de votos cercana al 50 por ciento real de la población con derecho a voto que no irá a votar o no sabe por quién votará. Hasta el sondeo cocinado del CIS daba como resultado una indecisión cifrada por encima del 25 por ciento a lo que hay que sumar una abstención -más los votos en blanco y los erróneos- que superará con mucho el 30 por ciento.

De hecho, en las pasadas elecciones de 2015, la abstención fue del 36,06. Casi dos millones y cuarto de andaluces no fueron a votar en sus elecciones autonómicas. Si a ello se les suma el voto en blanco y el voto nulo, el resultado final es equivalente a un 38,5 por ciento de andaluces que, por unas razones u otras, no influyeron en los resultados de entonces.

Precisamente, el papel de los indecisos está siendo motivo de debate entre los expertos demoscópicos. Mientras Carmen Ortega, directora del considerado hasta este año el CIS andaluz, el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía (Cadpea) de la Universidad de Granada, no lo considera relevante, sí lo ve así Narciso Michavila, de GAD3.

Es llamativo que Cadpea, que elaboraba habitualmente las encuestas-barómetros más reconocidas sobre la situación preelectoral andaluza, inexplicablemente haya sido despojada de fondos este año y no haya confeccionado ningún estudio sobre las elecciones andaluzas del 2 de diciembre -hay quien se apoya en este dato para afirmar que los resultados no van a ser buenos para el PSOE de Susana Díaz, mano que mecía la cuna de la financiación del Centro-.

Ortega ha subrayado que la cifra de indecisos no es especialmente llamativa, aunque efectivamente es bastante alta. En declaraciones a eldiario.es, ha dicho que en las encuestas de Cadpea o el CIS las entrevistas eran presenciales y no por teléfono, lo que hacía que los encuestados fueran más cautos que los entrevistas telefónicamente, más inclinados a confesar el sentido de su voto.

Narciso Michavila ha destacado el papel de los indecisos, que aumentan no tanto por la forma en que se les encuesta, sino porque el final de bipartidismo -en Andalucía se presentan cinco opciones con posibilidades de presencia parlamentaria-, eleva el número de quienes no saben realmente hasta el último momento a quien van a votar.

En cualquier caso, parece un hecho real el que el número de indecisos ha subido en los últimos años y que tienen su centro de gravedad en la duda preferente de si votar a PSOE o a Podemos o bien, a PP o Ciudadanos con VOX en el alero movilizando y, en parte, fragmentando, el voto del centroderecha. De hecho, los enfrentamientos directos entre Susana Díaz y Teresa Rodríguez y Juan Manuel Moreno y Juan Marín refrendan el voto indeciso.

Para estos expertos, los indecisos no están situados en la parte extrema de las opciones ideológicas, que no suelen estar dudosos de nada, sino, precisamente, en su centro moderado. Eso hace que los últimos días de campaña, teniendo en cuenta que en esos días se resuelve el voto de entre un 15 y un 20 por ciento del electorado andaluz, sean decisivos.

Una parte de estos indecisos finalmente no votará y engrosarán la abstención. ¿A quién beneficia la abstención? Tradicionalmente, argumenta Ortega, al PSOE y al PP, propietarios de un importante suelo electoral fijo hasta el momento. Pero mientras el PSOE tiene un suelo muy alto, el PP lo tiene más bajo, lo que le hace más apto para ganar las elecciones debido a la lealtad del voto socialista, especialmente en los pequeños municipios donde el PSOE gana ininterrumpidamente desde 1979.

Pero es evidente que el suelo electoral socialista lleva bajando casi una década desde el 40 por ciento hasta el 30 por ciento y que igualmente ha bajado el suelo electoral del PP. Los demás partidos son tan recientes que apenas pueden contar con alguna lealtad electoral por parte de sus primeros votantes.

Precisamente, la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo insiste en este aspecto. Hay una importante cantidad de indecisos, superior al 25 por ciento del electorado, que no tiene decisión tomada sobre qué tipo de gobierno prefiere, si PSOE- Adelante Andalucía o PP-Ciudadanos. Desciende notablemente la opción de quienes preferirían una nueva alianza PSOE-Ciudadanos y es desconocido el efecto Vox en cuanto a la participación.

En todo caso, lo que indica el alto nivel de indecisos es que la última semana electoral puede alterar de manera decisiva el resultado final. Por ello, el discurso del miedo a las derechas y el llamamiento al cambio serán decisivos en las últimas jornadas electorales. Las diferencias existentes no son tan elevadas como para asegurar que ya el futuro ya está escrito.

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