El Gobierno sopesa no presentar los PGE para no sufrir el coste de "juguetear con los independentistas"

El presidente mantiene en público su voluntad de presentar las cuentas antes de finales de año, pero en privado el Gobierno baraja lo contrario.

Ketty Garat

Nuevo escenario. El Ejecutivo ya no está en presentar los Presupuestos Generales del Estado sí o sí aún sin contar con los apoyos necesarios para sacarlos adelante. La teoría de Hacienda de la necesidad de presentar las cuentas en diciembre con el objetivo de retratar a los independentistas y su "extraña" alianza con "las derechas" en contra de los PGE ha cambiado. En el nuevo cálculo del Gobierno se baraja incluso la opción de no presentarlos con el objetivo de no sufrir el coste de un rechazo en el Congreso y de evitar la imagen de "juguetear con los independentistas".

Así lo adelantan fuentes gubernamentales a Libertad Digital que se sitúan ya en la siguiente pantalla: la aprobación de los reales decretos sobre los asuntos clave de la agenda social, como son la subida del salario mínimo, la ley de dependencia o los subsidios a mayores de 50 años. Decretos para los que sí contarían con el apoyo de los independentistas y que no se prestarían al chantaje semanal de ERC y PDeCAT que ponen cada semana condiciones diferentes a cambio de negociar los presupuestos.

Un escenario que no descartan fuentes próximas al presidente del Gobierno que utilizan expresiones como "por ahora no" o "de momento la idea es seguir trabajando" en la presentación de los PGE o "este es el mensaje y hasta hoy no hay otro". Pero no descartan la opción de desistir si, dentro de un mes, el independentismo no se ha movido de sus posiciones "maximalistas" como la libertad de los presos golpistas o la celebración de un referéndum por la independencia de Cataluña. "No es ninguna locura a estas alturas", dicen incluso en Moncloa.

Según las fuentes consultadas por este periódico, la nueva estrategia permitiría espantar y rebajar la presión del adelanto electoral que podría estar ligado al fracaso de los PGE, al igual que evitar el efecto boomerang de la hemeroteca recordando la petición de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy de una cuestión de confianza si no conseguía sacar adelante su proyecto presupuestario.

Dos escenarios que están en las antípodas de las previsiones e intenciones de Pedro Sánchez y sus asesores. Entre ellos, hay quienes explican al presidente el coste que podría sufrir en su persona y en los resultados potenciales del PSOE el perder el debate de totalidad en el Parlamento. Y, sobre todo, el castigo que el electorado socialista suele otorgar a las cesiones con el independentismo.

Un riesgo imposible de correr a las puertas de unas elecciones andaluzas el 2 de diciembre y con la triple convocatoria de mayo –europeas, municipales y autonómicas– en seis meses. Algo de lo que son conscientes hasta en el propio PSC. Su primer secretario, Miquel Iceta, ha hecho llegar el mensaje de que la aprobación de las cuentas públicas será "muy difícil" por la "dinámica compleja" de las fuerzas independentistas.

Sánchez dice lo contrario en público

Pese a la información que circula en privado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sostenido en público este miércoles que "antes de final de año este Gobierno cumplirá y trabaja en plazos para presentar a la cámara los Presupuestos de este país". Afirmación que no es incompatible con un futuro incumplimiento teniendo en cuenta el "desdoblamiento de la personalidad" del que le ha acusado el líder del PP, Pablo Casado porque "ha intentado engañar a Bruselas con la presentación de los PGE" cuando "su intención es prorrogar los PGE de Rajoy tan antisociales para evitar que ese trágala de Bruselas le deje a usted colgado de la brocha".

A continuación