La "buena noticia" del 'mercado' de jueces: "Los temidos podemitas ingresan en la Casta"

El mercado persa de los jueces cerró ayer demuestra que los nuevos líderes políticos son como los viejos. Todo sigue igual.

Pilar Díez

El Mundo dice estupefacto que "el PP facilita en el CGPJ y en el 1-O una mayoría progresista". Francisco Rosell rebosa indignación. "Quienes utilizan el ya histórico reparto de vocales en el Consejo General del Poder Judicial para desprestigiar las instituciones democráticas tendrán hoy, por desgracia, más argumentos que nunca para acusar a la Justicia de estar politizada". "El pacto inhabilita a Pedro Sánchez y Pablo Casado (pero también a Pablo Iglesias, que ha entrado en el juego partitocrático) para hablar de regeneración democrática (…) Solo Rivera, que recordó que el Poder Judicial no es un supermercado, ha mantenido la dignidad democrática exigiendo que se vuelva al sistema de elección de 1978 y se garantice una independencia real de la Justicia". Rivera está en racha. Rafa Latorre celebra la "buena noticia", "el irrevocable ingreso de Podemos en la Casta". Con lo fieros que parecían y resulta que su precio era un cachito de juez.

Hasta El País critica el cambalache judicial. "PSOE y PP deciden quién presidirá el Poder Judicial antes de elegir sus vocales". Cuentan Cué y R. Rincón que "fue un pacto político al máximo nivel, prácticamente sin intervención de los jueces, y esta vez los máximos responsables ni siquiera disimularon. El mensaje era claro: los vocales designados por los partidos tendrán que votar al presidente que le digan: el conservado Marchena". A obedecer y sin rechistar, que el que paga manda.

ABC dice que "el Gobierno suaviza el tribunal del 1-O al aceptar que Marchena presida el TS". Sorprendentemente, Bieito Rubido califica el reparto de jueces como "una buena noticia para la democracia". "El sistema de elecciones es el mejor de los posibles", dice, y lo argumenta en que "si constitucionalmente la justicia emana del pueblo, parece razonable que sean el Congreso y el Senado quienes decidan cada cinco año a los integrantes del Poder Judicial". "Nuestra justicia es independiente a la hora de dictar sentencias, y así será con la nueva composición de la sala que ha de juzgar a los golpistas de Cataluña". Guardaremos este editorial por si tuviera que tragarse sus palabras.

La Razón destaca que "el PSOE premia en el CGPJ al juez de la moción a Rajoy". Marhuenda tampoco critica el sistema de elección en un editorial sin chicha ni limoná. "Lo realmente urgente tanto para el PSOE como para el PP era que la renovación del CGPJ estuviera a punto antes del inicio del juicio" por el golpe en Cataluña. "Ese era el objetivo antes de saber quién será el nuevo presidente y ponente en el juicio" y no hay que "precipitarse en elucubraciones sobre cómo se va a desarrollar éste con una mayoría progresista y un presidente conservador". Hombre, seguro que en eso también han llegado a algún apaño.

La Vanguardia lo tiene claro. "El pacto Gobierno-PP para la cúpula judicial afecta al 1-O". Como dice el editorial, "al convertirse en presidente del CGPJ y en consecuencia del TS, Marchena dejará de ser el máximo responsable de la Sala Penal de dicho tribunal. En este puesto, Marchena, al que no pocos consideran el ideólogo judicial del proceso por el 1-O, se ha empleado con dureza". Pero ahora, "debido a su promoción, Marchena ya no presidirá el juicio del 1-O ni será su ponente". Lo que se conoce como una patada para arriba. Menudo marrón le han quitado de encima.

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