El Gobierno ofrece negociar un 'estatut' para convencer a Torra de que se reúna con Sánchez

El Ejecutivo intenta cerrar la agenda a través de gestos: el presidente comparecerá el 12 de diciembre en el Congreso e irá a Barcelona el 21. 

Ketty Garat

La prioridad es conseguir cerrar un encuentro entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente catalán, Quim Torra, en el Palau de la Generalitat el próximo 21 de diciembre en Barcelona, en el día del Consejo de Ministros Extraordinario. Una cita aún por cerrar para la que "están trabajando" ambos equipos con el temor de Moncloa a un desplante y plante del presidente catalán. El Gobierno espera que Torra no rompa el precedente establecido en el anterior Consejo de Ministros Extraordinario en Sevilla, que estuvo precedido de una reunión con la presidenta autonómica, Susana Díaz.

Es por este motivo que el Ejecutivo vuelve a entregarse a los gestos para conseguir suavizar las posiciones del separatismo. El de este martes ha sido la aceptación por parte de Pedro Sánchez de un pleno monográfico sobre Cataluña que se celebrará el próximo 12 de diciembre en el Congreso de los Diputados, diez días antes del esperado encuentro, y en la que Sánchez volverá a ofrecer la negociación de un nuevo estatuto catalán para acabar con el llamado "conflicto catalán".

En palabras de la portavoz, Adriana Lastra, "nuestra propuesta para Cataluña sabe cuál es porque la sabe toda España. Cataluña lo que necesita es un acuerdo primero entre catalanes, una modificación estatutaria para mayor autogobierno y que luego voten todos los catalanes esa reforma estatutaria. Y esto no es algo nuevo".

Y no lo es. El presidente del Gobierno ya ha ofrecido en numerosas ocasiones la negociación de un nuevo estatut. Pero la novedad radica en la convocatoria de un pleno monográfico solicitado por ERC y PDeCAT que han recibido de forma dispar voluntad del Gobierno de negociar este texto autonómico. "El estatut es el principio de la solución", llegó a decir este martes Joan Tardá en los pasillos del Congreso nada más verbalizarse esta voluntad por parte de la portavoz socialista. Aunque, acto seguido quiso aclarar que la solución es un referéndum que ya no pregunte sobre independencia sí o no sino entre independencia o más autogobierno.

Un "referéndum inevitable" para Esquerra que percibe movimiento del Ejecutivo a diferencia del PDeCAT. Preguntada por si alberga alguna esperanza o novedad para el pleno del 12 de diciembre, aseguró que "ninguna" y que "ya hubo un referéndum en el que no se votó un estatut sino independencia". Recordó la número dos del partido que "hace quince años del ‘apoyaré cualquier estatut que venga del parlament de Cataluña’ y la mayoría de los ciudadanos hemos pasado ya cuatro pantallas del estatut".

Sin embargo, en privado los independentistas no ocultan que hay expectativa. Porque en su última comparecencia ante el pleno hace veinte días, el presidente Sánchez ya dio pistas mas allá de ofrecer que se vote un nuevo estatuto. Fue entonces cuando dejó caer que el delito de rebelión podría no ser aplicable a los presos catalanes y que se podría explorar el caso canadiense de Quebec. La sesión, por tanto, promete.

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