Isabel San Sebastián: "El ejército de tertulianos palmeros" de Sánchez podrían hacer realidad el CIS

Aún colea la bronca en el Congreso de la semana pasada y los "ultras" crecen como setas, ahora en Brasil.

Pilar Díez

El Mundo dice que "Jair Bolsonaro es elegido nuevo presidente de Brasil" y el calificativo de "ultraderechista" lo deja para el subtitulo. Federico Jiménez Losantos alerta de que estamos ante una "Revolución". Sitúa la ruptura de los acuerdos de la Transición en la llegada de Zapatero al poder. "Un PSOE que ya no era el de 1977 sino el de 1936. ZP, en su investidura, deslegitimó la Transición y a la Derecha democrática, el Partido Popular". "El golpismo instalado en el gobierno amenaza claramente con la Revolución, que sería liquidar la legalidad constitucional. El Frente Popular PSOE-Podemos-ERC nos devuelve al 36: revolución o contrarrevolución". Como si hubieran consensuado sus columnas, Luis María Anson dice exactamente lo mismo. "Todos los presidentes de la nueva democracia mantuvieron el acuerdo" de la Transición "hasta la llegada de Rodríguez Zapatero, que intentó instalar en el zaquizamí de la Historia al centro derecha representado por el PP. Los lodos que hoy enmerdan la vida española provienen en gran parte de aquellos polvos disparatados". Y cómo éramos pocos, parió Podemos.

El País dice que "Brasil elige presidente al ultra Bolsonaro por amplia mayoría". Hoy, casi una semana después, El País le dedica un incendiario editorial a Pablo Casado por la acusación de golpista a Sánchez. La acusación "revela una inequívoca voluntad de radicalizar el ambiente político para dinamitar cualquier posibilidad de entendimiento entre los grupos y bloquear así la operatividad del parlamento". Teniendo a Pablo Iglesias y su cal viva, a Rufianes con sus provocaciones, a Tardás con sus fusilamientos tiene su gracia que lo de radicalizar se atribuya en exclusiva al PP. "Esta forma de retórica política promueve en la sociedad una peligrosa polarización, sentando además las bases para que se interprete como una traición cualquier aproximación entre bandos progresivamente más radicalizados". También tiene su gracia hablar de polarización cuando a los que mandan no se les caen de la boca las descalificaciones de facha, extrema derecha, ultras y demás insultos a cualquiera que ose discrepar de ellos. "El problema no es solo que el principal líder de la oposición llame golpista al presidente del Gobierno; el problema es que los millones de votantes que lo secundan pueden acabar creyendo que el país está en manos de un ejecutivo que ha alcanzado el poder por procedimientos espurios y no a través de alguna de las vías señaladas perfectamente por la Constitución". Lo que piensa la mayoría de la gente es que la vía más democrática para llegar al poder en este país es a través de las urnas. Que convoque elecciones, las gane como le vaticina el CIS y se acabó el problema. Y quien se pica, ajos come.

ABC dice que "Brasil elige a su Trump". El editorial mete prisa a Casado con las listas. "Al efecto Casado, cien días después de su elección como presidente del PP, ha de seguir una operación renove generalizada, que cale entre el electorado del centroderecha". Ya le gustaría a él, Bieito. Isabel San Sebastián echa humo por la "desvergüenza" de Pedro Sánchez y sus "embustes". Pero lo que más le preocupa es que "ha desplegado un ejército de opinadores" y "tertulianos" para tapar todas sus tropelías y chinchar al PP. "El espectáculo de esos palmeros justificando lo injustificable mientras dedica horas y horas a denostar a la oposición resulta estomagante". Esto ya era así antes de la moción de censura, Isabel. "No es descartable que el reciente sondeo del CIS acabe haciéndose realidad a base de voceros dispuestos a difundir la engañifa". Pues que sea lo que tenga que ser, tendremos lo que merecemos pero, al menos, lo habremos votado.

La Razón dice que "Puigdemont se la juega al VAR al Supremo en la UE" aunque "asume que le quedan muchos años fuera de España y confía en que la justicia europea revierta las condenas". Marhuenda quiere que vuelva, no se entiende por qué. "La democracia española no puede permitirse ni resignarse a que el asunto intelectual y material de unos de los ataques más graves y dañinos contra las libertades esquive responder por sus actuaciones ante un tribunal". Julián Cabrera no comprende lo de moda que se ha puesto hablar de VOX casi como si del hombre del saco se tratara, un partido que a día de hoy tiene cuatro gatos y es extraparlamentario. "La formación de Iglesias, sin embargo, sí está ya instalada en las instituciones, y actúa, y hace valer en muchos casos aquel principio soviético según el cual no es necesario arrasar en votos para manejarse en los aledaños del poder. Hoy se promueven desde el parlamento o ayuntamientos reprobaciones al jefe del Estado y a la monarquía parlamentaria, o se pone abiertamiente en cuestión la separación de poderes (…) Que nadie se engañe a pesar de la anestesia general, esos sí que van a por todas. De momento, la corona". Tenebroso ese "de momento".

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