La convicción de Sánchez: aprobar los PGE con la marcha atrás del separatismo y llegar a octubre de 2019

Moncloa confía en que los independentistas reculen en su petición de liberar a los presos y niegan ya que llegar a octubre "sea un adelanto".

Ketty Garat

El Gobierno está "convencido" de que el bloque separatista catalán, ERC y PDeCAT, darán marcha atrás en su amenaza de no aprobar los Presupuestos Generales del Estado si el Ejecutivo no insta a la liberación de los políticos presos por el juicio del proceso catalán. "Lo último que quieren los independentistas son elecciones", dicen fuentes gubernamentales para quienes es cuestión de tiempo que estas formaciones reculen en sus ultimátums y acaben prestándose a apoyar las cuentas públicas de Pedro Sánchez.

Un convencimiento que se sustenta sobre la base de la negociación oculta que mantienen Gobierno y Generalidad de Cataluña en el marco de la comisión bilateral. Encuentros que se han producido con "muy buena sintonía" entre ambas partes en las diferentes mesas de trabajo en las que los representantes del gobierno catalán han acudido a negociar y se han comprometido a sentarse en las conferencias sectoriales con las Comunidades Autónomas a las que llevaban años sin acudir. Este mismo lunes se celebra la comisión de infraestructuras de la comisión bilateral.

Un sentir al que puso voz públicamente este lunes la portavoz tras el Consejo de Ministros Extraordinario celebrado en Moncloa antes de enviar el plan presupuestario a Bruselas. Preguntada por Libertad Digital, Isabel Celaá aseguró que ERC y PDeCAT "saben muy bien" que no es posible que este Gobierno presione a la Fiscalía por los principios de separación de poderes y les recomendó "sopesar" si les interesa anteponer los beneficios de "la población reclusa" a los beneficios para los ciudadanos que conllevan los PGE.

"Dependencia, educación, pensiones... Todo eso le corresponde valorar a las autoridades catalanas". Y manifestó la convicción del Gobierno de que "pesa mucho más Cataluña dentro de España, la histórica, inteligente, cosmopolita... que las declaraciones retóricas que se están haciendo en los últimos días". Y continuaba respondiendo a este diario con la "convicción" en el Ejecutivo de que "este Presupuesto tiene fuerza intrínseca suficiente como para salir adelante".

Una apelación al independentismo que realizó con más convicción el ‘segundo’ portavoz del Gobierno. En una sala contigua, la sala de briefings, comparecía media hora después el presidente castellano manchego, Emiliano Garcia-Page, tras su reunión en Moncloa con el presidente, Pedro Sánchez. Ejerciendo de eventual representante del Gobierno hizo las veces de Celaá al permitirse informar de la convicción del presidente Sánchez de sacar adelante sus cuentas públicas y se permitió incluso hacer una recomendación a las formaciones independentistas: "Si alguien pensaba que Pedro Sánchez era débil, en el PSOE salimos ya bastante escarmentados, perdone que se lo diga...", dijo entre risas a los periodistas en su rueda de prensa en Moncloa. Y añadió: "No le recomendaría a los independentistas que jueguen a probar la fuerza de Pedro Sánchez".

Tras una conversación de cerca de tres horas con Sánchez, Page, exsusanista y del bando anti-Sánchez en las pasadas primarias, aseguró que el presidente del Gobierno "está fuerte, ilusionado con los Presupuestos y tiene voluntad de agotar los plazos. Ésa es la sensación que me llevo yo de Moncloa", señaló también a preguntas de Libertad Digital. Es más, el barón manchego consideró que "no sería deseable que se acumulen" las elecciones generales con las municipales, autonómicas y europeas de mayo de 2019.

Motivo por el que volvió a apuntar que las elecciones generales serán en octubre de 2019. No porque salgan adelante los Presupuestos sino porque no hay espacio político para su celebración hasta esa fecha. "Si se bloquean los Presupuestos, se tendrían que aplazar las generales", ha asegurado admitiendo que incluso "la prórroga (de los presupuestos de Mariano Rajoy) es una opción aunque no lo deseable" con tal de aguantar hasta ese horizonte de otoño de dentro de un año. Pero de las cosas más relevantes que ha esgrimido Emiliano García-Page ha sido la verbalización del argumentario que ya se empieza a escuchar en el Gobierno: "Que lleguemos a otoño es prácticamente agotar la legislatura".

El nuevo mantra hace hincapié en que se trataría de un adelanto "técnico" de seis meses una vez se constate el éxito o fracaso de las cuentas públicas, previsiblemente en el mes de marzo, cuando se votaría el debate de totalidad de los PGE. Tras las Navidades y en vísperas de la precampaña electoral de los triples comicios de mayo, con el objetivo de exhibir su victoria presupuestaria si es tal. Pero con el hándicap de exhibir su sonado fracaso si la marcha atrás de los independentistas no se consuma, tal y como esperan en Moncloa. Porque lo que estas fuentes reconocen es que todo depende de Cataluña. "Si se echan al monte, habrá que actuar aunque es el último de los escenarios posibles y deseables". Y entonces todo el castillo de naipes construido por Pedro Sánchez podría venirse abajo.

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